La creadora de la histórica revista,?Sandra Bailone, evocó la historia de una publicación que dejó huella
La Vidriera de la Villa cumplió tres décadas
Además de los recuerdos y anécdotas, informó que existen planes de volver a publicarla en papel, y confirmó una reunión por estos 30 años con colaboradores, amigos y vecinos de la ciudadEl 6 de septiembre de 1996, Sandra Bailone puso en la calle el primer número de La Vidriera de la Villa, por lo que este domingo cumplió 30 años de haber sido lanzada. Había nacido en Villa Nueva, se había criado allí y conocía profundamente la comunidad que pretendía contar. Lo que comenzó como un proyecto periodístico terminó convirtiéndose, con el paso de los años, en mucho más que una revista: fue un espacio para recuperar historias, personajes, cultura y voces de la ciudad.
“Creo que ya nos ganamos un pedacito de historia”, dijo Sandra al mirar hacia atrás en charla con elDiario. Y enseguida aclaró que esa historia no la construyó sola. Un grupo de aproximadamente 40 personas, entre escritores, colaboradores y amigos, acompañó el proyecto durante diferentes etapas.
Bailone dijo que aunque fue su proyecto a ella la siguió “un grupo importante de escritores, de amigos, que en realidad se convirtió en una familia que, sin ningún tipo de interés, le pusimos todo a este proyecto”.
El primer ejemplar tuvo ocho páginas y contó con el acompañamiento de 12 comercios. Era una publicación gratuita, realizada en papel ilustración y con una presentación cuidada, algo que implicaba un esfuerzo importante para una iniciativa que recién comenzaba.
Entre quienes acompañaron aquellos primeros pasos estuvo Alberto “Tito” Suárez, reconocido personaje de ambas ciudades y muy ligado al Festival de Villa María. Fue padrino de la revista y también un amigo de Sandra. La coincidencia de fechas quedó como otra pequeña historia: Tito cumplía años el 5 de septiembre, apenas un día antes del aniversario de La Vidriera.
“Los cumpleaños de Tito se festejaban en mi casa junto con el cumple de la revista”, evocó.
También estuvieron cerca de la publicación figuras como Pablo Granado, historiador y autor de Villa Nueva, un pueblo con historia, y Armando Fabre, reconocido escultor no vidente.
“Que un grande como el Tito Suárez me acompañara en este proyecto, que a lo mejor yo no estaba ni siquiera calificada para llevarlo para adelante, y todo lo demás, me ayudó muchísimo”, cuenta Sandra.
Villa Nueva, por su gente
La Vidriera tuvo desde sus comienzos una característica que se mantuvo como una de sus principales señas de identidad: sus páginas estuvieron abiertas a todos.
“Escribimos al herrero, al cantor, al panadero, al carnicero, a la historia de Villa Nueva”, dijo Sandra, y afirmó: la revista se nutrió de poemas, relatos, comentarios, historias y del aspecto social de la comunidad.
“Siempre tuvo sus puertas abiertas y todo el que quiso participar lo pudo hacer. Nunca se le cerró la puerta a nadie”, dijo.
Por sus páginas pasaron personajes conocidos y vecinos anónimos, instituciones, artistas y protagonistas de la vida cotidiana. Así, la revista fue dejando, número tras número, un registro de una Villa Nueva.
Sandra -quien hoy es concejala por el oficialismo- remarcó que, pese a su actividad política, La Vidriera nunca tuvo una bandera partidaria.
“También se me conoce en el ámbito político partidario, pero la revista no tuvo bandera partidaria. La revista siempre se mantuvo al margen y se nutrió de historia y cultura”, señala.
La experiencia editorial de Bailone tuvo además otros dos capítulos que trajo a colación: “Primero apareció Pompitas, una revista destinada a los niños. Luego nació Villa Nueva, Punto y Coma, un periódico de contenido político que buscó dar espacio a distintas voces”.
“Muy democráticos han sido los tres medios”, sostuvo. Y definió a La Vidriera como “la madre de los otros dos medios”.
¿Otra vez en papel?
Durante 25 años, La Vidriera mantuvo su presencia en papel. La publicación continuó hasta 2021, incluso atravesando las dificultades de la pandemia. Después llegó la etapa digital.
“A la gente de Villa Nueva le gustaba el olor a papel y tinta, lo que pasaba que los recursos no nos permitían llegar a eso”, explica Sandra.
Ahora, a 30 años de aquel primer número, prepara su regreso a las páginas impresas.
“Hoy estamos volviendo al papel, no sé si lo podremos sostener en el tiempo, es muy difícil, pero vamos a ver”, expresó.
El regreso estará acompañado además por un encuentro por el trigésimo aniversario, pensado especialmente para reunir a quienes formaron parte de la historia de la revista.
“Tenemos pensado hacer un pequeño encuentro por este trigésimo aniversario y reunir a los que quedan, porque muchos de ellos ya no están”, cuenta con emoción.
La historia de La Vidriera no solo quedó encerrada en Villa Nueva y Villa María, ya que viajó por distintos puntos del país, entre ellos Bariloche, San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Salta, Jujuy y diferentes destinos turísticos de Córdoba. Y hubo un desafío todavía mayor, que fue el de llevarla al exterior.
“De hacer las portadas de La Vidriera, algunas en el sur de Italia. Hicimos en distintos lugares del mundo las portadas de La Vidriera”, recuerda.
Así, una publicación nacida para contar una ciudad terminó llevando también su nombre y su identidad mucho más lejos.
Treinta años, una familia
Sostener durante tres décadas una revista gratuita no fue sencillo. Hubo dificultades económicas y pausas, pero Sandra asegura que nunca quisieron resignar la esencia del proyecto.
“Mirar una Vidriera no cuesta nada, pero sostenerla en el tiempo, en estos largos 30 años, costó muchísimo”, afirmó,
Por eso, cuando habla de la permanencia de la revista, vuelve a agradecer a los comerciantes, escritores, colaboradores y vecinos que hicieron posible cada edición.
“Les agradecemos a toda la comunidad comercial que nos apoyó y a todos aquellos que nutrieron la revista durante tantísimos años con sus escritos, con sus relatos, a estas figuras sobresalientes de la historia de ambas ciudades”, y añadió: “Me siento muy honrada de poder haber llegado hasta aquí y haber contado con gente con una capacidad humana de colaborar, de hacerlo desinteresadamente. Esto la verdad que no es fácil de lograr, porque hemos sido una gran familia”.
A 30 años de aquel primer ejemplar, La Vidriera prepara una nueva etapa. Volverá al papel, mantendrá su presencia digital y reunirá a quienes puedan reencontrarse para celebrar una historia que comenzó en Villa Nueva, pero que terminó recorriendo mucho más que sus calles.
Porque, como dice Sandra, “La Vidriera siempre tuvo sus puertas abiertas”. Y durante tres décadas, por esas puertas entraron las historias de una ciudad y de su noble gente.
