La historia de Carlos Gutiérrez - El vecino detrás del monumento al Cura Brochero
Una deuda que se salda
Peluquero, rotario, amigo, solidario y - sobre todas las cosas- querido. Carlitos dejó un monumento que es parte de la historia grande de la ciudadBajo un sol radiante, que emocionó a todos e iluminó la imagen del “Cura Gaucho”, el pasado jueves 8 de mayo se inauguró un faro que recuerda la figura de Gabriel Brochero, el Santo cordobés al que se le rinde homenaje en una plazoleta ubicada a la vera del puente Isidro Fernández Núñez (para muchos el “Puente Negro”).
Pero la historia de cómo llegó aquella escultura trabajada por las manos del escultor de Alta Gracia, Julio Incardona, a Villa Nueva tiene un trasfondo emocionante que merece ser contado y recordado en tiempos fugaces.
“Carlo’s”
Carlos Gutiérrez, peluquero de profesión, solía tener su salón (“Carlo’s”) en la esquina de Lima y Rivadavia, donde atendió durante años a varios vecinos.
“Carlitos”, como le decían muchos, era un hombre multifacético e inquieto. Si hasta le obsequió un regalo relacionado con la religión rastafari al cantante de Dread Mar I, pero esa es otra historia.
El vecino fue de los primeros en realizar shows como estilista (peinando con los ojos vendados en un evento a beneficio llamado “Pasarela Solidaria”); fue presidente del Rotary Club Villa Nueva y durante su mandato la asociación tuvo mayor relieve a nivel institucional -remarcándose una campaña contra la poliomielitis-.
Como anécdota, o como plus, también queda en el recuerdo que fue el primer impulsor de los residuos diferenciados en Villa Nueva (frente al Hospital) y que encabezó una campaña de reforestación en el Parque Hipólito Yrigoyen.
Pero también, más allá de todo, fue un agradecido hasta el final. No dudó en mover cielo, tierra... y piedras.
El estilista falleció el 13 de julio de 2019 a los 46 años, pero antes había dejado un camino recorrido lo suficientemente marcado como para ser recordado por todos.
Promediando la década de 2010, Carlos -nacido en Arroyo Cabral, pero villanovense por adopción- tuvo que atravesar una complicada situación de salud. Su situación pulmonar no era la mejor.
Pidió y buscó ayuda, le preocupaba la soledad que pudiera atacarlo viviendo solo en aquella esquina. Y en el “Cura Gaucho” encontró una respuesta. Y también, más tarde, encontró alguien a quien agradecerle “los milagros recibidos”.
“El cura me dio dos años más de vida”, dijo Carlos a sus allegados.
Pidiendo autorización, durante el año 2018, al entonces intendente Natalio Graglia, Carlitos dialogó primero con Incardona, quien entendió su deseo y fue gentil al realizar la donación de su trabajo, y más tarde con todos para que nadie se quede afuera.
Incardona, emocionado hace días atrás, pisó Villa Nueva -por primera vez- para ver en persona su trabajo completado y en directo. “Saldo una deuda, porque había prometido que vendría”, dijo.
Así, muchos de sus clientes habituales podían encontrarse en la peluquería muchas de las piedras que fue juntando. También anduvo por la demolición del antiguo colegio Pablo Sexto para sacar escombros y trasladarlos con una carretilla.
Piedra por piedra, fue realizando aquel espacio que fue presentado en 2018, más precisamente en el mes de noviembre, con un evento donde celebró misa el obispo Samuel Jofré.
Había hecho todo con sus manos y la de muchos colaboradores. Carlos había cortado el pasto, hecho mezcla para pegar las piedras y cada fin de semana, haga frío o calor, iba con su bordeadora a mantener este espacio que hoy es mítico.
“Soy un convencido de que lo que uno hace tiene que contarlo, porque si no nadie se entera”, dijo una vez Carlos, que siempre le respondió con gentileza a los medios de comunicación. Y así era “Carlitos”, el gaucho con rastas que apareció en una de sus últimas notas con el pelo corto y un poncho.
“Yo andaba con un problema pulmonar, estaba internado en una clínica de Villa María, grave, y le pedí a ‘Brocherito’ que me fuera en paz o que si me tenía que quedar, que me diera fuerzas para recuperarme. Parece ser que tenía que recuperarme, fue un milagro de sanación. De estar gravísimo, inexplicablemente para los médicos, pasé a estar bien”, testimonió Carlos, que hoy, esté donde esté, sonríe tal como lo hacía siempre.
