Vecinos de Sanabria hicieron pública una carta abierta por las fumigaciones
Temor en la población: “Respiramos veneno”
Denuncian la falta de control municipal sobre las fumigaciones realizadas con avionetas y tractores a escasos metros de sus viviendas y la escuela rural. Adjuntaron imágenes y videos que muestran el impacto ambiental y sanitario en la zonaLa Redacción de este medio recibió en las últimas horas una carta abierta firmada por vecinos y vecinas autoconvocados de Sanabria, en la zona rural de Villa Nueva, donde expresan su profunda preocupación por las fumigaciones que se realizan en campos cercanos a sus casas y a la escuela rural.
Acompañando la carta, los vecinos enviaron imágenes y material fílmico que muestran las fumigaciones, algunas de ellas realizadas incluso durante la noche. En los videos también se observa el deterioro de la vegetación y el paso de maquinarias en zonas donde viven familias y asisten niños y niñas a clases.
La denuncia plantea una situación de gravedad: las fumigaciones se estarían realizando sin control municipal, desprotegiendo a las viviendas y al establecimiento escolar.
En la carta, los vecinos relatan síntomas de salud asociados a la exposición a agroquímicos, mencionan la contaminación del agua y la sequedad del suelo, y expresan su lamento y preocupación por la ausencia de autoridades locales ante un reciente accidente: una avioneta fumigadora que cayó a menos de 300 metros de sus casas.
Carta abierta
Nos dirigimos a ustedes como vecinos y vecinas de Sanabria, en la zona rural de Villa Nueva, para expresar nuestra profunda preocupación y cansancio por la falta de control sobre las fumigaciones que se están realizando en los campos aledaños a nuestras casas.
Hace meses venimos reclamando que las fumigaciones se hacen a pocos metros de nuestras viviendas y del colegio rural, sin que nadie del municipio venga a verificar lo que pasa. Fumigan con avionetas y con tractores mosquito incluso de noche, cuando nadie puede controlar ni ver lo que están tirando. El olor a veneno se mete en las casas, el aire se vuelve irrespirable, nuestra agua está contaminada y la tierra se está secando. Las plantas no crecen, y también nosotros: dolores de cabeza, problemas respiratorios, cansancio permanente... Y, sin embargo, no hay controles, ni sanciones, ni presencia del Estado local.
Hace pocos días, una avioneta fumigadora se cayó a 300 metros de nuestras casas. Estuvo varios días ahí y no se presentó ninguna autoridad municipal ni de seguridad. Nadie vino a ver qué pasó, ni si había riesgo para la población. Esa ausencia dice mucho: parece que nuestras vidas valen menos por vivir lejos del centro.
Sabemos que existe una ordenanza municipal que prohíbe fumigar a menos de 500 metros de las viviendas y establecimientos escolares. Pero esa norma no se cumple y tampoco se controla. Los permisos se firman, las máquinas entran, los aviones pasan y nosotros quedamos en el medio, respirando veneno.
Por eso pedimos con urgencia:
1. Que el municipio intervenga y fiscalice las fumigaciones en Sanabria y en las zonas rurales.
2. Que se haga cumplir la distancia mínima establecida por la ordenanza.
3. Que se realicen estudios sobre el agua, el aire y la salud de las familias del lugar.
4. Que se convoque a una reunión urgente con los vecinos para escuchar nuestra situación y buscar soluciones reales.
No pedimos más que lo justo: poder vivir sin miedo, sin venenos y con respeto por nuestra salud y nuestro territorio. Estamos cansados de ver cómo se enferma la tierra y la gente mientras las autoridades miran para otro lado.
Vecinos y vecinas autoconvocados de Sanabria – Villa Nueva
Los vecinos adjuntan fotos de la avioneta caída, del mosquito fumigando de noche, de la vegetación seca y de las recetas fitosanitarias emitidas cerca de nuestras casas.
La carta y el material recibido ponen en evidencia una situación que requiere atención urgente por parte de las autoridades locales y provinciales. Los vecinos denuncian una problemática que no es nueva, pero que se agrava en contextos donde el control ambiental es débil o inexistente.
El reclamo interpela directamente al Estado municipal, que deberá responder ante la comunidad sobre las medidas de fiscalización y prevención que garantizan el cumplimiento de la normativa vigente y el derecho a un ambiente sano.
