La Fiesta de la Cerveza cerró este lunes para reponer el viernes de lluvia, pero el domingo esta banda y Fabricio Rodríguez lo dieron todo
Kapanga... tuvo su revancha
Mientras ayer siguió llegando gente para seguir disfrutando, anteanoche fue especial, porque la agrupación liderada por “El Mono” Fabio finalmente tocó, ya que el año pasado tuvieron que cancelar por el infarto que sufrió el cantante, y del cual está bien recuperadoOtra Fiesta de la Cerveza Artesanal más en Villa Nueva, y otra vez más, como sucedió el año pasado, tuvo un lleno a reventar de gente para disfrutar de la birra, de la variedad y calidad de sus puestos de comida, de los emprendedores y artesanos, y por supuesto: de mucha y muy buena música.
Y para el cierre oficial que fue el domingo, en el escenario principal y como grilla de lujo Los Labreli, Fabricio Rodríguez, y sobre todo... Kapanga.
Cabe recordar que, aunque ayer el espacio siguió abierto a las y los visitantes para reponer la noche del viernes, que a pesar de que hubo gente no fue la mejor de las noches debido a la fuerte lluvia que cayó ese día, el cierre formal fue el domingo.
El Mono, vivito y cantando
ElDiario dio cuenta de lo sucedido la noche del domingo con los dos primeros en subir al escenario para terminar un fin de semana inovidable: Los Labreli, que con su variedad covers hicieron cantar y bailar a los presentes, y Fabrico Rodríguez, el villamariense que tocó sus mejores temas, con la mejor, a pesar de que por ahí -como educadamente lo hizo saber- se colara la música del escenario que se dispuso en un nuevo espacio de un famoso local villamariense.?Algo que incluso molestaba a quienes fueron a ver a los artistas principales de esta gran fiesta cervecera. Porque sí, no fue la mejor idea que otra banda tocara al mismo tiempo y a muy pocos metros del escenario principal.?Algo de lo que seguramente los organizadores tomarán nota.
Lo más emotivo, a pesar de la larga espera entre que terminó Fabricio y subió Kapanga, fue ver vivito y cantando en el escenario al líder de la misma, Martín “El Mono” Fabio, quien recordó que ellos iban a tocar en la Fiesta de la Cerveza de 2024, pero por culpa de un infarto que sufrió el kapanguero mayor, y que casi le cuesta la vida, no pudieron tocar.
Sin embargo, este domingo Kapanga y sobre todo “El Mono”, con la onda, simpatía y energía que siempre los ha caracterizado, dejaron sentirse en toda la extensión de su original música, y en el corazón de quienes bailaron y cantaron a la par de ellos, en el ya tradicional campito del Parque Yrigoyen a la vera del río Ctalamochita, cobijados por una noche levemente fresca, pero sin duda para disfrutarse a pleno.
Temas inolvidables
Kapanga, a través de la voz de “El Mono”, quien se veía muy emocionado de tener su revancha y poder finalmente tocar en Villa Nueva como estaba previsto hacer el año pasado, abrió su show cerca de la 1 de la mañana -quizás un poco tarde para ser ya lunes laboral en la madrugada- con un clásico absoluto como “Me mata”, casi una ironía sutil, fiel a su sentido del humor por lo que le tocó vivir, y que de arranque levantó el ánimo de todas y todos los presentes viendo a su ídolo.
Y siguieron varios temas más que resonaron en gran parte de Villa Nueva e incluso hasta Villa María, vía la propagación del sonido que provoca el río Tercero, que separa y une a las dos ciudades “ad eternum”.
A sus 56 años “El Mono” canta tan bien como siempre, quizás con un toque de madurez, pero con las mismas ganas de bromear y de moverse por el escenario al ritmo de “El Universal”, “Bailarín asesino”, o “Ahí viene Ramón”, donde cambió la letra en algunas partes mencionando a Villa Nueva.
Sonaron también varios temas cuarteteros y monajimeneros, pero fiel al estilo Kapanga: y clamor, tampoco se olvidaron de tocar “Agujita de oro” o “Ramito de violetas”.
Kapanga es una banda clásica, con poder de convocatoria, y cercana a lo nacional y popular, y una vez más demostró estar siempre cerca de la gente, dando un concierto para el recuerdo, de ellos y todo su público.
Y el lunes la cerveza tirada siguió cayendo para llenar algunos vasos, para acompañar algunos lomitos, o unos choris u otros platillos en la Fiesta de la Cerveza Artesanal, dando un poquito más de felicidad a quienes volvieron a acercarse.
