El vecino recorrió 166 kilómetros junto a tres caballos
De la Villa a Alta Gracia en agradecimiento
La travesía fue en agradecimiento a la Virgen de Lourdes, quien apoyó a su padre en un momento de salud complicadoMatías Cañas es un joven vecino villanovense de 28 años que sigue abrazado a las tradiciones y también a las promesas. “Todavía tenemos sangre”, asegura con un lenguaje limpio y directo.
Matías es integrante de la Agrupación Gaucha “La Querencia”, de Villa Nueva, y en medio de los mejores deseos partió hace cinco días a Alta Gracia, a lomo de tres caballos. La buena noticia es que, finalmente, Matías llegó durante las últimas horas de ayer. El punto cúlmine, más precisamente, fue santuario de la Virgen de Lourdes, un lugar rodeado de naturaleza y que se ubica a tres kilómetros del centro de la ciudad serrana.
Pero, ¿por qué Matías realizó esta acción en tiempos de 38 grados de temperatura y ola de calor mediante? En los últimos tiempos, su padre tuvo un problema de salud, más precisamente un infarto, y Matías no dudó en solicitarle ayuda a la virgen y también al Gauchito Antonio Gil.
Hoy, que las cosas mejoraron (“Lo protegió mucho”, dice Matías), no dudó en recorrer el camino y agradecer los favores recibidos.
Fueron 166 kilómetros los que llevó adelante, con diferentes detenciones programadas.
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El inicio de todo fue a las 3 de la madrugada del lunes (hacía solo tres horas que había terminado el domingo). Así, el pasado martes, Matías fue recibido por el Centro Tradicionalista “Corral del Pachi”, de Oliva.
El espacio, junto a la Sociedad Rural de dicha ciudad, ubicada sobre ruta 9, no dudó en hacerle un espacio para que el jinete y sus tres compañeros de viaje puedan descansar, hidratarse y seguir camino. Fueron momentos de calor agobiante, de un sol enorme cegándolo todo, pero nada era más fuerte que su gratitud.
“Aproveché para descansar, nos atendieron y nos recibieron bien. Gracias a Dios llegamos, herramos los caballos y les pusimos inyecciones. Llegaremos hasta donde ellos nos apoyen y en los tiempos que los caballos quieran”, aseguró Matías en aquel momento, en diálogo con Canal Oct.
Para el miércoles, la idea fue descansar y luego hacer el trecho hasta Manfredi. Luego llegaría Río Segundo, Pilar, y un puñado de caminos y días por delante.
“Siempre con fe”, signó.
Fueron largas las distancias y el camino no es menor (solo basta mirar la aplicación Maps, de Google).
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Pero Matías -con un pañuelo rojo atado al cuello, un sombrero y una gran sonrisa como atavío- no dijo “gracias” solamente por su padre, sino que también pidió la bendición para lo que se viene. Lo hizo por sus amigos -los mismos que comparten su proeza por las redes sociales-, su ahijada y por un 2025 con salud y trabajo.
“Sin apuro” y “en manos de los animales” (a quienes cuidó mucho), Matías llegó.
“Fuimos cambiando los caballos. Uno llevaba las maletas y los otros se van turnando. Los tres son parte del viaje, donde también llevé agua, el mate y medicamentos para los caballos”, resumió.
José Godoy, Bono, y Héctor Bonetto son algunos de los nombres de quienes lo acompañaron y le hicieron “el aguante” en el camino. Y la lista seguramente tendrá a muchos más
Tras disfrutar de los paisajes, junto al atardecer, con previo paso por Losada, finalmente, aproximadamente a las 19 horas de la víspera, Matías finalmente llegó a la ciudad serrana, colonial, jesuita, cuna del Che Guevara y también, ahora, una meca de la gratitud.
Tras presenciar la misa y recibir la bendición del párroco, Matías pudo sentir que lo logró para el orgullo de sus familiares, amigos y todos los que acompañaron el camino de un hombre de palabra.
