Caso Mazini - Particular sentencia de la Justicia Civil tras un siniestro vial con consecuencias fatales
Después de 17 años, un fallo para la tragedia de la familia Mazzini
Una tragedia, ocurrida hace casi 17 años en Villa Nueva, motivó que el juez, además de condenar a la Municipalidad a pagar las consecuencias, les pidiera que mejoren las políticas de prevención y control de tránsitoEl 20 de septiembre de 2007 quedará grabado en la memoria de los villanovenses por la muerte, en un siniestro vial, de Yanina Marioni y de su pequeño sobrino, más las lesiones que sufrió su hijo.
Ese día, todo lo que podía salir mal, salió mal: una moto con cuatro ocupantes a bordo, un camión prácticamente sin frenos y un control de tránsito desorganizado que, según advierte la sentencia del juez Civil de Primera Instancia, Arnaldo Romero, provocó que en la esquina de Deán Funes y Libertad, frente a la escuela República de Bolivia, le dieran el paso al mismo tiempo, a los dos rodados que venían circulando, uno en cada arteria, lo que provocó que terminaran colisionando.
El proceso judicial en lo civil fue extenso. Fue iniciado por los deudos de la mujer fallecida, uno de los cuales es su pareja Marcelo Mazzini (por eso se conoce el caso con ese apellido), y en junio del año pasado el juez dictaminó que la responsabilidad fue compartida en diferentes porcentajes: 10% para la mujer que circulaba en moto con tres niños (dos hijos y un sobrino), todos sin casco; un 20% para el camionero (ya fallecido), quien tenía el vehículo prácticamente sin frenos, y un 70% para la Municipalidad, por el deficiente operativo que estaba realizando justo frente a una escuela en el horario de salida de los alumnos. En total, son 13,6 millones de pesos más intereses.
La magnitud de la tragedia ocurrida ante la presencia de los inspectores de Tránsito motivó al magistrado, que en su resolución y siguiendo la obligación enmarcada en la posibilidad que tienen desde la Justicia de prevenir hechos de esta naturaleza, a pedir no solo a la Municipalidad de Villa Nueva sino también a la de Villa María, -aclarando que esta no fue parte en el juicio- que propongan un plan de acción concreto para mejorar las condiciones de tránsito.
El magistrado señala que a nivel personal pudo apreciar lo que vemos todos los vecinos, “que es una constante (todos los días y a toda hora), la circulación de motocicletas cuyos tripulantes no tienen casco protector, como así también la excesiva cantidad de personas que se trasladan a bordo. He visto en numerosas oportunidades a tres o más personas, con bebés en brazos o niños de corta edad ubicados delante o detrás del conductor, sin que haya control de parte de los inspectores de tránsito de sendas reparticiones”.
“Es por ello que, a los fines de normalizar el tráfico vehicular, exhorto a las Municipalidades de Villa María y Villa Nueva a que elaboren un plan de control y normalización del tránsito, ejerciendo con rigor el poder de policía que ostentan y urgiendo a los conductores que respeten las normas vigentes, utilizando casco protector y conminando a que solo circulen a bordo el máximo de personas permitidas por ley”, agrega la sentencia.
El propio magistrado valoró el acercamiento de las autoridades de Tránsito de Villa María, con quienes tuvieron contacto para que le informen las medidas que están llevando adelante para evitar que las tragedias se repitan.
¿Qué estaban mirando?
Cabe señalar que el juez Romero tuvo un arduo trabajo para determinar lo sucedido esa mañana, sobre todo por los testimonios contradictorios. Por un lado, los inspectores aseguraron que el procedimiento de control de tránsito fue el correcto, pero el resto de los testigos que estaban a esa hora en la puerta de la escuela advirtió lo contrario.
En definitiva, en un tramo de la sentencia el juez Romero se pregunta: “¿Qué estaban mirando?”, para no advertir que está fuera de toda norma circular con cuatro ocupantes a bordo de una moto. “Todo contribuyó a que el resultado fuera espantoso: la muerte de Yanina y del niño, y las lesiones sufridas por el otro niño, son fruto de múltiples factores. De un lado, un vehículo que no se encontraba en condiciones de funcionar correctamente, tal como lo demuestra la pericia, quizás con un sistema de frenos en condiciones -dada la baja velocidad- podía evitarse la colisión. Por el otro, una evidente desavenencia o falta de coordinación entre los inspectores municipales, dado que es claro que hubo órdenes contradictorias al mismo tiempo. Asimismo, una extremada desidia en la actuación de los funcionarios, que convalidaron -al permitirles la circulación- que una motocicleta que solo puede cargar a dos personas, llevara, en cambio, a cuatro: tres de ellos, niños. Más que increíble es que una inspectora “los siguiera con la mirada” y que solo atinara a gritar “guarda” en lugar de detenerlos y sin siquiera advertir que había un cuarto pasajero en la moto, circunstancia, esta última, tampoco advertida por el otro inspector. Cabe preguntarse entonces: ¿Qué estaban mirando? Si ambos estaban parados en la mismísima esquina donde se produjo el tétrico suceso, no puede aceptarse que no hayan advertido que había una persona más en la moto, que además circulaban sin casco”.
Más allá de la sentencia en el juicio civil de primera instancia, que, por ahora, fue apelado por la Municipalidad de Villa Nueva, queda vigente el exhorto del juez para que se controle el tránsito en ambas villas.
70%
La Municipalidad deberá pagar el 70% de lo reclamado por los deudos de las víctimas fatales del siniestro vial. Es lo que se conoce como culpa concurrente, dado que también condena al conductor del camión a abonar un 20% y a la mujer que iba en la moto, un 10%.
