El preventor brindó una charla en Villa María y otra en Villa Nueva, además que compartió la tarde en Deportivo Alianza

Mascherano aportó su granito

El hermano de Javier se brindó a los chicos y propuso un diálogo necesario en el predio de barrio Los Olmos. El presidente del club de baby contó el día a día de la entidad, que brinda una copa de leche para sacar a los chicos de la calle y alejarlos de las drogas
viernes, 14 de junio de 2024 · 07:00

Sebastián Mascherano llegó al predio de barrio Los Olmos, en Villa Nueva, saludó uno por uno a los chicos, madres y padres, se abrazó con otros, tomó un banco y una silla, y se sentó dispuesto a dar una charla, una clase, pero en posición de alumno. Los anfitriones, pequeños y mayores, lo rodearon.

El hermano del exfutbolista (Javier), referente de la selección argentina y actual DT de la Sub-23, llegó a Villa María el martes, donde brindó una charla sobre adicciones y el consumo problemático de sustancias, en el Centro Cultural Leonardo Favio. Allí fue invitado por Darío Felber a visitar el miércoles el populoso sector donde se erige el predio de Deportivo Alianza, en la previa de otra disertación en la sala Astoria, en el centro villanovense.

La incursión de Mascherano, quien se desempeña como preventor, creó una fundación contra las adicciones a las drogas, recorre el país contando su experiencia y además trabaja en la Agencia de Prevención de Consumo de Drogas y Tratamiento Integral de las Adicciones (Aprecod) de la provincia de Santa Fe, fue una iniciativa de la Fundación Alianza Deportes y la Liga Villamariense de Fútbol y de Baby Fútbol, destinada a dirigentes deportivos y público en general. Ambas contaron con apoyos de los municipios y la entrada fue libre y gratuita.

 

Sorprendidos

A las 5 de la tarde, cuando Darío “Yaka” Felber llegó al predio de Deportivo Alianza, de barrio Los Olmos, en Villa Nueva, donde está la antena, Sebastián ya lo había llamado y lo esperaba en el lugar.

La sonrisa de padres y dirigentes contagió a los niños que asisten y, cuando se sentó frente a ellos, supieron que estaban con un tipo dispuesto a compartir un buen rato y sumar con ellos a la tarea social y solidaria que realizan a diario.

“Martes, miércoles, jueves y viernes, a cada categoría, cuando terminan de entrenar, se le sirve té, bizcochos, facturas, a veces compramos dulce y pan, pero siempre saben que tenemos algo para darle a los chicos”, dijo Felber, presidente de la entidad deportiva.

Mientras Mascherano firma camisetas y remeras de distintos colores, casi pidiendo disculpas, saludando a cada uno que llega, posa para la fotografía y recibe el abrazo de los niños, Yaka contó como es el día a día del club de baby, a veces, crudo: “Termina el entrenamiento y se ve que muchos no ven la hora de venir a tomar el té, la leche o lo que sea… Eso hace que tengan más constancia en el deporte y también vemos que hay chicos que se toman dos o tres tasas de té, por lo que te das cuenta de que ese nene no come a la noche y en una de esas tiene que esperar hasta el otro día en llegar a la escuela para comer, el desayuno o el mediodía, y así. Es feo, pero es lo que se ve a diario”.

Yaka Felber describió la realidad del barrio

 

Visita necesaria

Yaka no reside hoy en el barrio Los Olmos, donde se crió, pero está a pocas calles de acá, en el contiguo barrio Las Quintas, donde es presidente de la Comisión Vecinal, además. A sus 47 años, preside el baby de Deportivo Alianza, “siempre colaborando, desde hace muchos años, y seis años como presidente”.

Sobre por qué son necesarias estas tareas, el deporte y la taza de leche, el dirigente no duda: “Es para sacar los chicos de la calle, tratar de dar una mano, cada vez incorporamos más y se suma ahora el fútbol femenino, para seguir trabajando, más allá de las cosas que nos vienen pasando últimamente (robos, basura arrojada en torno al predio y que perdura por semanas sin que sea recogida, vandalismo), hay una comisión que trabaja unida, que acompaña a los chicos, padres, madres, familias enteras que no dejan que uno baje los brazos, todo por los chicos”.

Son, remarcó, “entre 85 y 90 pequeños que a diario juegan al fútbol, entre escuelita y las categorías oficiales, más las nenas que se incorporan”. “Estamos en una situación difícil, pero se intenta hacer cada día lo mejor posible”, sostuvo Felber.

Agradeció a que “la gente colabora, a veces con que solo enviemos un mensaje al grupo de WhatsApp ya tenemos repuestas: papás que donan un pack de azúcar, cajas de té, otro que martes y jueves trae los bizcochos, las panaderías hacen su aporte, a veces freezzamos y después los metemos al horno para que, cuando los chicos terminan de entrenar, tengan su bizcocho calentito”.

“No es que fui a buscarlo a Sebastián (Mascherano), sino que tocó un tema y le conté lo que pasa en el barrio. Vos mañana vas a estar en Villa Nueva y te voy a hacer un par de preguntas, porque cuando surgen estas charlas es necesario que se sume gente responsable, no solo de los clubes de barrio, pero necesitamos también del municipio, que tengan poder, alguien que se comprometa a dar una mano, porque nosotros estamos rodeados de ladrones, gente que se droga, transas… Esa es la realidad”, describió Yaka.

Y consideró “que Sebastián haya venido, que haya llegado antes que yo a la canchita y me llame para decirme que estaba acá, hace que uno esté muy agradecido. Los chicos se sentaron, supieron escuchar y se van, seguro, con un mensaje muy importante. Me hubiese gustado que, como me conoce mucha gente, se hubiesen llegado más, aunque fui a buscar a varios para que vengan y escuchen. Después será cada uno de hacer lo que cada uno quiera, pero lo lindo y bueno es escuchar primero”.

Sobre su presencia allí, Mascherano compartió: “Cuando lo escuché hablar a Darío, sentí lo que siento todos los días cuando entro a los barrios de Rosario”. “Vine acá porque sentí y viví en carne propia la necesidad de ese profe, de ese presidente de un club, que necesitaba que yo venga a poner mi granito de arena en este gran desierto”, añadió

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