DÍA DE VILLA NUEVA - 198 años
¡El Marciano!
Un hondo pesar recorrió durante la lluviosa siesta del 27 de marzo de este año. Había dejado de estar en este mundo “el Marciano” con solo 34 años. Marciano, así era como todos lo conocían. A pesar de que su nombre fue Diego Paz, todos entendíamos mejor de quien se hablaba cuando nos daban su apodo. Aún permanece en el recuerdo su figura caminando por los puentes, con su gorra roja, a veces verde y un saludo lejano con la mano en alto.
Diego fue, sobre todas las cosas, un acompañador. Estuvo presente en los ensayos de las bandas de rock emergentes; se prendió a jugar partidos de fútbol cuando ni siquiera conocía mucho del tema y estuvo marcado por una inteligencia distinta que lo hacía comprender el funcionamiento de la computación.
Encabezó sentadas frente a la Municipalidad de Villa María cuando los jóvenes y los impulsores reclamaron por un Skate Park público. Supo sobre la existencia del viejo “Alfajor blanco” y quería que este se repitiera.
Amante del skateboarding; con un tatuaje a medio hacer en su espalda y un oficio de bartender, Marciano fue ganando amistades y haciéndose conocido por todos desde su paso por los cybers y su época de estudios en el colegio Nacional -también en el 322-.
Un mural en la bajada Entre Ríos, realizado durante los últimos días por Jonhy Pop agradece su tarea. Ahí está, pintado desde Villa María, mirando a Villa Nueva, casi en la dirección de su hogar.
Marciano cosechó también amigos, con apodos obvio, en ambas Villas: Pichi, Chamu, Pelado, Tato, Mambrú, Duende… y la lista sigue.
