Relevamiento - En barrio El Vallecito
Se mudaron y esperan servicios
Hay 121 viviendas sin energía eléctrica y 75 de ellas sin ningún servicio... Alquilan baños químicos y tienen que esperar porque recibieron las llaves sabiendo la situación, aunque en algunos casos no encontraron ni los picaportesCasas nuevas, familias cargadas de sueños que se mudan y esperan, porque no tienen luz. El sector no cuenta con energía eléctrica. Habitaron las viviendas a mediados de noviembre, unos, y recién el 20 de diciembre lograron contar con agua y cloacas. Pero siguen sin luz. Estas son 46 casitas.
En las otras 75 viviendas, cruzando la calle, los adjudicatarios que ya residen solo pueden acceder al agua de red por tres canillas que los propios vecinos instalaron en algunas esquinas, a partir de una cañería que quedó en desuso del obrador. Es el único servicio con el que cuentan.
Los vecinos están agradecidos. Muy agradecidos y contentos. Por un lado. Pero tienen una sensación de broncas e insatisfacciones desencontradas.
Y cada una de esas sensaciones se entienden cuando las transmiten.
Buscaban agua
Para Carlos y María, una pareja joven con tres hijos que se mudó a la vivienda adjudicada, fue necesario “alquilar un baño, porque estábamos sin agua”. Recibieron esa casa a principios de noviembre y en breve concretaron la mudanza. Coincidieron en el vecindario, que tuvieron que esperar que asumiera la nueva gestión, la que encabeza el intendente Ignacio Tagni, y 20 días después, por fin lograron la conexión de agua y cloacas. Sin embargo, muchos mantienen los baños químicos, por algunas falencias en las instalaciones sanitarias (les habían robado un tramo de la cañería arrancándolo). En las primeras semanas, se sirvieron de baldes de agua que fueron a buscar a la escuela ProA ubicada justo enfrente. No estaban autorizados, así que cruzaban cuando ya nadie los controlaba, en las noches, como quien estuviera robando, pero en busca de agua.
Carlos busca un nuevo trabajo, porque se desempeña en tareas rurales y quiere estar con su familia y así poder realizar algunas mejoras en la vivienda (nos pidió publicar su teléfono: 3534139058).
Cada una de las viviendas tiene el pilar para la bajada de la electricidad, pero en ninguno de los casos está el caño que eleva la conexión al cableado (tendido que se cumplimentó en la última semana), ni la jabalina y tampoco el cable subterráneo (el lila costoso) que une ese pilar con la casa. Los propietarios deberán hacer la zanja, comprar los materiales y abonar a un electricista matriculado cuando la EPEC (Empresa Provincial de Energía de Córdoba) instale la subestación y finalice la red para el suministro eléctrico.
Arreglar lo nuevo
“Hay muchos detalles. Hay que arreglar una casa nueva”, dijo a modo de conclusión y en tono de queja otra de las residentes.
Camila y Ramón también son jóvenes y son conscientes de haber logrado acceder a una vivienda. Sabían que no contarían con servicios los primeros días, pero se mudaron rápido, entre el 15 y el 18 de noviembre ya estaban instalados ellos, con sus dos hijos. El 20 de diciembre festejaron tener el agua y las cloacas, para lo que debieron pagar 40.000 pesos por la conexión, indicaron.
Sin embargo, comentaron que se dieron con un inconveniente en la EPEC, porque el loteo no contaría con los planos municipales presentados ante esa empresa estatal, como corresponde, aunque tampoco se encontrarían con los mismos en la Municipalidad.
Camila confirmó que, además, el pilar no está conectado a la casa.
Narraron que se llegaron hasta el municipio para plantear al ahora exintendente Natalio Graglia por “desperfectos en la construcción” y porque “las bombas presurizadoras (de agua) no llegaron nunca” y que “no existen picaportes en ninguna de las 46 viviendas”. Entonces reprocharon a Graglia, quien les habría asegurado que en 15 o 20 días estarían los servicios, pero no sucedió y las soñadas viviendas “continuaban siendo no habitables, más allá de que es un techo propio”, expresaron.
Sobre la falta de servicios, varios apuntaron que “mucha gente no viene (no se mudó) porque tiene chicos, y así no se puede”.
En el cruce con Graglia, cayó muy mal una de las respuestas del exmandatario: “Nos dijo que era como si nos diera todo para festejar un cumpleaños, hasta la torta, y resulta que vos no tenés para la vela”. “Nos pareció muy desagradable su respuesta”, completó la mujer.
Con cierta, aunque marcada expectativa, Camila aportó que en dos o tres semanas podrían “tener luz”.
“Es más, el obrador de la empresa de construcción se iba a quedar para completar detalles, nos dijeron, pero se fue dos días antes que asumiera la nueva gestión”, contaron otras vecinas.
Baños alquilados
Hay vecinos que abonan $9.000 por mes para contar con un baño químico, aunque otras familias pagan $15.000 entre dos o tres grupos.
En febrero comenzarían a pagar la cuota de la vivienda, fijada por contrato en poco más de $27.000, lo que sería a partir de contar con servicios, de acuerdo a la palabra que obtuvieron de los nuevos funcionarios municipales de la gestión Tagni.
Acomodar y resguardar
Cruzando la calle, Damián revisa su casa, hace algunas tareas y cierra. Ya colocó rejas y mejora las instalaciones del baño. Es uno de los vecinos que visita su casa a diario, a la espera de contar con los servicios básicos, “porque hasta ahora no hay nada”, salvo esas tres canillas, en cada esquina.
Por ahora paga alquiler en una vivienda de su suegra y sabe que abonará cerca de $28.000 de cuota por esta nueva unidad. Se dice agradecido, a pesar de las carencias, y contó que cada adjudicatario debe instalar la grifería, que se entregaron en cajas, para evitar robos.
Agradecida
Analía y su hija llegan a su vivienda y la primera se dice “contenta y agradecida a Dios, más allá de los arreglos que hay que hacer”. Manifestó que desde el municipio “habían sido claros” en que no contarían de momento con los servicios, aunque admitió que las semanas pasan. Vuelve a agradecer que será “un Año Nuevo con casa nueva”.
Afirmó que se fueron a vivir allí “sin nada” (en cuanto a servicios) y que “hace 11 años estaba anotada, esperando una casita”. Confió que “cada uno debe hacerle la pintura interna y en lo demás está buena”. “El 12 de noviembre” tuvo la llave, dijo, en tanto, “para fin de enero o principio de febrero estarían las redes de agua y cloacas”.
En la esquina, los postes y un enorme vacío “esperan” por una subestación que la EPEC debe instalar. En las primeras 46 viviendas entregadas, ya está el tendido eléctrico, aunque faltan todas las bajadas y las conexiones del pilar a cada vivienda. En el segundo grupo de unidades habitacionales, las 75, resta todo y apenas están esas canillas que colocaron los vecinos. Tres canillas y nada más.
