En diciembre cumplirá 19 años de carrera

“Sigue esa certeza interior de seguir al servicio de la gente”

Lo dijo Maximiliano Savoretti, quien será el próximo sacerdote de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario. El presbítero tiene 46 años y Monte Buey es la localidad que marcó el inicio de su vida en la fe

Hijo de una ama de casa y de un hombre que tenía un taller de chapa y pintura y que terminó -por una crisis- trabajando en una carnicería (donde se jubiló) porque sabía de embutidos, Maximiliano Savoretti es el sacerdote de 46 años que llegará a la ciudad para convertirse en el presbítero de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario y ocupará, así, el lugar del padre Víctor Dottori, de 50, quien estuvo en la ciudad ocho años y medio, que ofició su última misa este domingo y que mañana viaja a su nuevo destino: la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, en Río Tercero.

Savoretti, nacido el 17 de mayo de 1977 en Marcos Juárez, localidad del sudeste cordobés, se crio allí hasta los 10 años, cuando se fue a vivir a Monte Buey, a poco más de cincuenta kilómetros, con su familia: una familia “luchadora, trabajadora”.

Y Monte Buey marca el inicio porque ahí es donde se vivió la fe.

Tuvo, contó, una infancia “sencilla”. Y recordó que, de niño, nunca pensó ni cuestionó el sacerdocio: solo, como tantos otros, recibió los sacramentos de la Comunión, de la Confirmación. Y nada más.

El último año del secundario es, de algún modo, el momento en el que comienzan a pasar cosas, el principio de esta historia, de la suya. En aquel entonces llegó al pueblo el sacerdote cabralense, hoy de 60 años, Damián Santiago Bitar, actual obispo de la Diócesis de Oberá. “Revolucionó el pueblo con su sencillez, con su cercanía, con visitas a las casas”, comentó.

Con él llegaron al pueblo otros sacerdotes jóvenes y misioneros: chicos y chicas que generaron algo.

Savoretti dijo que sintió “un revuelo interior” y contó que “muchos” se acercaron a la vida parroquial, participaron.

Mientras, él, que había terminado el secundario, empezó a cursar la carrera de Analista de Sistemas en Bell Ville. Mediodía trabajaba en una ferretería y, luego, viajaba para estudiar.

Savoretti se formó durante siete años en el seminario de Paraná, en Entre Ríos, y se ordenó en 2004.

Durante aquellos años, sin embargo, las misiones siguieron replicándose y él no dejaba de percibir “la alegría de estos muchachos y de los curitas más jóvenes” y por eso se preguntó: “Che, ¿esto no será lo mío?”.

Ellos hablan de hacer y vivir, de lo que a uno lo hace feliz y Savoretti, a pesar de tener “la vida organizada y encaminada”, sintió que le “faltaba algo”.

Le planteó su inquietud a Bitar y él le dijo que podía ser “un embale”, que lo dejara pasar, que después se vería. “Muy prudente; no es que decía: 'Vamos a aprovechar, lo mandamos enseguida a ser cura a este'”, mencionó.

Savoretti siguió involucrándose en actividades: en la catequesis, en gestos -como lo llama él- de servicio. Estudió dos años Analista en Sistemas y finalmente se decidió: ingresó al seminario de Paraná, en Entre Ríos -porque así lo resolvía el obispo de aquellos años-, se formó durante siete años y se ordenó  un 26 de diciembre de 2004.

“Uno ingresa con un deseo. Puede ir por ese lado, pero no quería decir que sí o sí fuera a ser. Uno va aprendiendo, va descubriendo, va viendo si la vida es eso o es otra cosa. Y cada año ha tenido lo suyo y sí, realmente, terminé decidiendo y sintiendo esa confirmación de Dios, de que me quería por este lado”, aseguró.

En diciembre, Savoretti cumplirá 19 años en este camino. En ese sentido, expresó: “En definitiva, no hay nada extraordinario. Dios se muestra en lo sencillo y donde vos te sentís feliz es ahí donde Dios te va llamando a estar”.

Y añadió: “Sigue esa certeza interior de continuar al servicio, de sentir que esto es lo que llena mi vida. No me imagino de otra forma. No me imagino de cura cortado, aislado, sino en medio de, en medio de la gente y disfrutando de lo que Dios va presentando y aprendiendo de los desafíos, de los errores, de las cosas que no salen bien”.

Asimismo, destacó: “Encontré que en este tipo de vida Dios me llena, me hace feliz. El espíritu de servicio que está en el corazón lo puedo volcar en medio de la gente, donde Dios me llame. Trato de ponerle el corazón y aprender y disfrutar y ayudar; hacer de puente”.

Su recorrido a lo largo de los años

El año previo a su ordenación, Savoretti ayudó en Camilo Aldao, al sur del Departamento Marcos Juárez.

En febrero de 2004 lo enviaron dos años a Marcos Juárez, donde también colaboró.

Su recorrido siguió en Villa Nueva, donde trabajó desde marzo de 2007 a diciembre de 2010.

Después lo trasladaron a James Craik, donde permaneció hasta febrero de 2013.

 De febrero de 2013 a febrero de 2019, fue sacerdote en Monte Quemado, ciudad cabecera del Departamento Copo, en la provincia de Santiago del Estero (casi en la zona conocida como El Impenetrable).

Por último, desde hace cuatro años y medio está en Pasco y Ticino, y desde hace uno también presta labores en Ausonia.

“Encontré que en este tipo de vida Dios me llena, me hace feliz. El espíritu de servicio lo puedo volcar en medio de la gente”.

La designación

La semana pasada, contó Savoretti, participaron de un retiro en Villa María, en la Casa de la Familia de Nazaret, y en esas circunstancias el obispo le pidió que fuera el sacerdote en la parroquia villanovense.

“Por supuesto que dije que sí enseguida. Yo acá estoy muy bien. Son comunidades muy lindas; un pueblo más lindo que el otro, donde se trabaja en conjunto, con las demás instituciones. Pero no tengo que ser mezquino si Dios me llama a través del obipso para estar en Villa Nueva”, apuntó.

Acerca de la ciudad, remarcó que su estadía pasada representan “años muy lindos” de su vida sacerdotal. Y agregó: “Siento que es un nuevo desafío, compartir, caminar junto a la gente, sumándome a lo que ya se viene haciendo. Soy consciente de que me sumo a una comunidad que está caminando. No empiezan las cosas con uno, sino que uno se suma y con mucho respeto voy a aprender y hacer mi aporte”.

Por último, dijo: “En la Bibilia tenemos un pedacito de la palabra donde Moisés se encuentra con Dios y Dios le dice que se quite las sandalias porque está pisando tierra sagrada. Yo digo que Villa Nueva es tierra de Dios así que entraré con los pies descalzos a sumarme con mucho respeto a la localidad y a cada persona, y poniéndole el corazón en todo”.

 

El sacerdote Maximiliano Savoretti confirmó que su primera misa en la ciudad se desarrollará el viernes 15 de septiembre a las 20 en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, ubicada en calle San Martín 533, en el centro villanovense.
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