Análisis poselectoral

Un golpe de realidad para fortalecer la democracia

La apabullante victoria del radical se puede interpretar como una respuesta del territorio. Mientras algunos manejaban planillas, otros oían a la gente
martes, 27 de junio de 2023 · 08:30

La victoria de Juntos por el Cambio (JxC) y el ascenso de Ignacio Tagni a la Intendencia en Villa Nueva para ocupar el Sillón de Freytes fue, sin dudas, uno de los hechos del fin de semana.

Luego de 24 años (desde 1999), el justicialismo dejará de ser el color político predominante y la democracia -con alternancia- se fortalecerá seguramente.

Y fueron varios los que el domingo decidieron apostar a un color distinto.

Es innegable que la gestión de Natalio Graglia trajo consigo visibles avances que lo pusieron como ejemplo y referente a otras localidades de la región. Los carnavales multitudinarios, la Fiesta de la Cerveza o el desfile son algunos de los eventos que hicieron punta junto a distintas obras gestionadas con fondo municipales, nacionales y provinciales. Así todo, y con algunas cuestiones internas sonando por los pasillos de la Municipalidad, la gente les otorgó un golpe de realidad.

Y fue duro el golpe, a tal punto que Natalio Graglia, actual intendente, no estuvo presente el día de los comicios en la sede partidaria de Córdoba y Marcos Juárez y en la víspera no tenía programado contactarse con la prensa.

El elegido como su sucesor, su hermano Franco, no terminó arrastrando el caudal de votos que tal vez esperaban cuando colocaban la cartelería o repartían volantes. “Están demasiado confiados”, destacaban algunos analistas políticos y se lo compartían, pero parece que no lo sintieron así.

Mientras Tagni caminó -por enésima vez- las calles de la ciudad, los Graglia se sumieron en dos actos (uno con caravana a Martín Llaryora incluida), manteniendo un contacto menor.

Mientras los Graglia no dejaron un poste sin su cartel, Tagni se ocupó de caminar todos los barrios populares, donde luego triunfó. Se sucedían los pasacalles con viejos candidatos en una pelea interna que miraba más para adentro del justicialismo.

“La Intendencia no es una herencia”, dijo una vecina durante la mañana de ayer dialogando en plaza Capitán de los Andes. Y tal vez la idea de asumir el hecho de que el poder es transitivo fue la que más los golpeó.

Que la actual gestión quedará marcada por sus obras e infraestructura es innegable, pero aparentemente no fue suficiente para una ciudad en continuo crecimiento que reclama por la mejora en el Hospital local o por algunos trabajadores del mismo municipio que votaron otro signo por demoras en los pagos.

En 2019, Ignacio Tagni separó a unos correligionarios que agredían un coche de la caravana de Natalio Graglia (reelecto) en su paso por calle Comercio; el domingo, Franco hizo lo mismo, pero en una situación que se dio al revés.

“¿No esperaban esta diferencia?”, le consultó un conocido almacenero a la prensa, como reclamando que pocos saben lo que pasa en la ciudad. La esquina de Mitre y San Martín fue un hervidero durante los festejos de JxC. Todos querían una foto con el intendente electo, varios se agolpaban para felicitarlo y casi tres cuadras de caravana lo escoltaron en su recorrida triunfal.

Ahora, y aún esperando que baje la espuma de la campaña y de un domingo que no fue como cualquiera, Tagni -abogado e identificado con el radicalismo- tendrá desde diciembre una tarea no menor: mantener algunas políticas y fortalecer aquellas que pregonó durante los últimos  años -ya que fue candidato en tres ocasiones y la tercera fue la vencida-. 

Aquel que comenzó como tribuno de Cuentas en la postulación de Germán Bicego y luego ascendió a ocupar una banda en el Concejo, hoy tendrá un desafío mayor, donde sabe que la responsabilidad es mucha.