El acto se realizó en la plaza Capitán de Los Andes ante un gran marco de público

Prometieron lealtad a la Bandera

Desfilaron alumnos de cuarto grado de las escuelas Manuel Belgrano, Antonio Sobral, República de Bolivia, Bartolomé Mitre e Inmaculada Concepción
sábado, 24 de junio de 2023 · 08:30

A las dos y media de la tarde de ayer estaba todo listo: en la esquina de Marcos Juárez y Córdoba, los estudiantes -los abanderados, los escoltas y los demás con banderines- de las escuelas Manuel Belgrano, Antonio Sobral, República de Bolivia, Bartolomé Mitre  e Inmaculada Concepción esperaban el comienzo del desfile hacia la plaza Capitán de Los Andes para hacer la promesa a la bandera y homenajear a Martín Miguel de Güemes.

El frío no era friísimo: el cielo estaba cubierto, hacían 14 grados y algunos vecinos salían de sus casas y se acercaban a las veredas bajo el alumbrado del que también colgaban banderas. Otros, entre los que había familiares de los chicos, se apoyaban en las paredes de los comercios y seguían aguardando.

A las tres menos cuarto, después de las indicaciones de Leo Roganti y Miguel Ángel Borsatto -los locutores-, los alumnos se encaminaron hacia la plaza.

Los primeros fueron los de la Sobral, a la que asisten 53 chicos y en la que dan clases dos docentes. Continuaron los de la Mitre, institución con 144 años de historia en la ciudad y 270 estudiantes. Apareció luego la República de Bolivia y, sobre este establecimiento, uno de los locutores destacó que hay solo tres en el país que llevan ese nombre. La cuarta fue la Belgrano, que por llevar el nombre del hombre que creó la bandera hizo que los chicos desfilaran, como dijo Borsatto, con el “pecho henchido”. Por último, fue el turno del Instituto Inmaculada Concepción, con más de 350 estudiantes, acerca de la que se puede apuntar que en 1879 se hicieron cargo las Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas, que tuvieron como fundadora a la Madre Superiora Tránsito Cabanillas de Jesús Sacramentado.

A las 15, entonces, los protagonistas, los promesantes, ya estaban organizados en la Plaza, expectantes.

Después, los locutores introdujeron el acto: dijeron que este día permite revalorizar el significado y significante de los símbolos patrios; permite pensarlos, sentirlos y definirlos. Dijeron, además, que para los más pequeños representa el inicio de la construcción de una ciudadanía libre y responsable para que la historia se viva y se experimenten los conceptos de libertad, de autonomía, de independencia, de emancipación, de democracia. Ofrecieron, por otra parte, un breve pero interesante recorrido histórico y mencionaron el hito: ese 27 de febrero de 1812, cuando, a orillas del Paraná, en Rosario, Belgrano enarboló por primera vez la bandera creada con los colores de la escarapela.

Llegó el momento, en otro plano, de nombrar a las autoridades: el intendente, las y los secretarios y subsecretarios, y concejales, el inspector zonal y las directoras de las escuelas.

“La vida no es nada si la libertad se pierde”, citó Borsatto a Belgrano, y así, se cantó el Himno Nacional.

Los locutores se refirieron también a la muerte de los generales que jamás negociaron la Patria. Por caso, contaron que Güemes, tras ser herido de bala luego de que  José María Valdés, alias Barbucho, ocupara Salta, se negó a ser trasladado a Buenos Aires para un mejor tratamiento a cambio ordenar el alto el fuego contra los realistas.

El intendente Graglia se encargó de preceder el momento de la promesa. Previamente, leyó un texto en el que conmemorar el día de la bandera es un modo de que en el presente se siga consolidando una sociedad “justa para todos los argentinos” y en la que se avance en el camino de la conquista de todos aquellos conocimientos que harán “libres” a cada una de las generaciones venideras.

Se dirigió a los chicos y les hizo la pregunta, la que tanto esperaban. Formados, prolijos, cada uno de ellos contestó: “Sí, prometo”. Y, en ese instante, una máquina lanzó papelitos celestes y blancos por encima de los estudiantes, invitaron a que todo el público aplauda y celebre.

Hacia la conclusión del acto, se le entregaron a cada una de las directoras de los establecimientos educativos los certificados de promesa. Así, Borsatto tomó el micrófono, dijo que los avatares políticos de hoy “no son tan diferentes” a los del siglo XIX y gritó: “Viva la Patria”.

El pueblo villanovense, por supuesto, a viva voz, gritó:?“Viva”.

 

Sube, bandera del amor

En el cierre del acto en el que estudiantes prometieron lealtad a la Bandera se interpretó la canción “Sube, sube, sube”, de Mercedes Sosa, que concluyó con humo que tiñó de celeste y blanco la plaza Capitán de Los Andes en una jornada muy emocionante.