Villa Nueva i 197º aniversario - Con la mayoría de coincidencias

Armando está para la estatua

Dirigentes, vecinos y villanovenses en diversas latitudes del país - y el mundo- coincidieron en que Fabre merece su propio homenaje
sábado, 7 de octubre de 2023 · 08:30

Armando Fabre es el nombre que se repite mayormente.

Casi todos los villanovenses consultados, y ante la pregunta de ¿quién pensás que se merece una estatua?, respondieron en la misma dirección. Desde funcionarios municipales, concejales, vecinos y viejos vecinos que hoy viven en otros terruños se inclinaron por elegir a Armando Fabre, aquel que moldeó a San Martín, al Monumento a la Madre y a Hipólito Yrigoyen del Parque municipal. Fabre, un artista ciego, que también llevó sus manos y sus ideas a otras localidades.

También eligieron al padre Pepe, la reposición de la escultura en homenaje a Pablo Granado y “el pueblo villanovense” en sí mismo son otras de las opciones mencionadas.

Tal vez acotado por los tiempos -y también por las respuestas- podemos decir que Fabre está para la estatua.

 

Perfil

Según se reconstruye en diversas fuentes, Armando Fabre fue un escultor no vidente, nació en James Craik, el 21 de octubre de 1918 y falleció el 27 de octubre de 1999 en Villa María.

Es un caso único en el arte mundial. Ya que a los 25 años quedó ciego. En su infancia debió dejar la escuela primaria en cuarto grado para ir a trabajar al campo.

En 1933 participó de un concurso de pintura y obtuvo una beca, que le permitió una formación académica. De allí egresó como dibujante artístico y pintor.  Algo  que   demostró que llegaría después.

Vivía de los carteles que pintaba, tratando de lograr nuevas técnicas o, por lo menos, otras características publicitarias. Ingresó a la Escuela Complementaria de Arte en 1944, siendo alumno de Antonio Gargiulo y Elena Guarnaccia, quienes le enseñaron al tacto, a desarrollar la imaginación, a suplantar sus dos pupilas apagadas, por diez pupilas brillantes que miran por los digitales.

Se radicó en Villa Nueva, provincia de Córdoba, y allí realizó sus conocidas obras que llegarían a unas cuarenta piezas, distribuidas en diferentes puntos de Argentina, como el Monumento al Indio Mapuche en Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires, el Monumento al General San Martín en la plaza Capitán de los Andes de Villa Nueva en 1964, el busto de San Martín en Ausonia en 1950 y el busto de Sarmiento de granito en Alto Alegre, entre otros.

Realizó también trabajos literarios y colaboraciones periodísticas. Muchos de los que hablaron con él y también cruzaron palabras, no dudan al momento de afirmarlo de que Armando Fabre se merece su escultura.

 

Agradecimientos: fotógrafos, correctores, diseñadores y periodistas de El Diario; Patrimonio Histórico y Archivo de Villa Nueva; Luciano Pereyra, Marcelo Frossasco, Leo Ambrosino, Carlos Budano,  Jorge Delofeud y Sergio Basualdo.