La migración y el arribo de los primeros ibéricos

Gallegos a orillas del Tercero

El investigador Leopoldo Oliva, mediante un trabajo pormenorizado, analizó el arribo de apellidos tan emblemáticos como Villasuso. Obviamente, Villa María, hermana y compañera de viaje, no podía faltar en esta cruzada

A través del trabajo “La emigración gallega en las dos orillas del río Tercero”, el contador público y miembro de familias villanovenses tradicionales Leopoldo Oliva ilustró de cierta manera la llegada y la historia detrás del arribo de los primeros inmigrantes españoles a Villa Nueva, más precisamente de los gallegos.

El texto, que fue expuesto en la segunda edición de las jornadas “Villa Nueva investiga”, organizadas por la Dirección de Patrimonio Histórico y Archivo, buscó dar a conocer quiénes llegaron desde tierras ibéricas a la ciudad (tanto como a Villa María) en la segunda mitad del siglo XIX y a comienzos del XX.

Es importante destacar que tal labor, junto a otros textos, formará parte de un volumen que es financiado por la Agencia Córdoba Cultura dado su aporte documental a nuestra historia.

 

Con el lejano mar

En primer punto, y refiriéndose a la colectividad, Oliva define la llegada como “un gran cambio de hábitat”, y dimensiona diferencias “desde el entorno natural, la arquitectura, el lenguaje y las relaciones políticas, sociales y familiares”.

“Ellos venían acostumbrados a la cercanía del mar, desde sus puertos, ciudades y aldeas cercanas a las rías, que le son propias a las costas marítimas de Galicia, allí donde los ríos se encuentran con el mar. Aquí, en la pampa, les esperaba el río, que va de camino al lejano mar”, ilustró.

Como precedente hay que tener en cuenta que en Córdoba capital durante 1858 se estableció, con sólo 16 años, Juan Antonio Garzón.

A nivel local, de los primeros en llegar (cuyas vidas en lo personal y familiar trascienden a la sociedad) se rescatan las figuras de Manuel Villasuso Pazo y Joaquín Pereira y Domínguez, alrededor de 1864.

“Ambos se relacionan compartiendo su actividad de dependientes de la casa de comercio Boyer Puente y Cía., con sede central en Rosario. Al retirarse esta firma de Villa Nueva en el año 1868, Villasuso se establece como titular de su propio local en esa Villa. Pereira hace lo propio en Villa María”, detalla el texto.

Manuel Villasuso provenía de una familia gallega radicada en Porriño (provincia de Pontevedra) y al llegar a nuestro país ya residía en Rosario con un tío de su familia. “Seguramente allí se incorporó a la firma rosarina, prestando sus servicios en la sucursal de Villa Nueva”, conecta Oliva.

“En el año 1868 comienza con una casa de comercio propia, en el Censo Nacional (de ahora en más CN) de 1869. Familiarmente estaba solo y para el año 1875, sus hermanos Antonio y Avelino le acompañaban; más tarde se les sumaría Francisco. Al tiempo del CN de 1895, es censado Manuel, su esposa, Asunción Areal Giráldez, y siete hijos, todos gallegos. También su hermano Antonio se encontraba aquí; Francisco había muerto en octubre de 1887 y Avelino se encontraría en su pueblo natal. Manuel, Avelino y Antonio se casaron en Porriño, es decir: mantenían el vínculo con aquella región trasladándose según los tiempos de sus vidas. El primero (Manuel) es quien se radica de manera estable en Villa Nueva, los otros dos mueren en Porriño”. 

Respecto a las relaciones laborales, “vale poner en conocimiento que en donde se ubicaban, tanto las instalaciones comerciales como la casa de familia en Villa Nueva (ángulo formado por las calles Independencia y Comercio), también existía la casa de los empleados, siendo ésta la primera residencia para los que recién llegaban de España. Fueron empleados y miembros de su familia Juan Manuel Pereira, Salvador Blanco y Bernardo Giráldez, todos nacidos en Galicia. Los dos primeros en Soutomaior y el tercero en Redondela”.

 

El único que vino a América

En tanto, respecto a Joaquín Pereira y Domínguez, el mismo nació en Soutomaior, Pontevedra. Su padre, Juan Manuel Pereira Cernadas, era alcalde del pueblo y él (Joaquín) fue el único de sus hermanos que vino a América.

“En el CN de 1869 ya residía en Villa María y no se cuenta con datos sobre el comercio que tenía, salvo lo que oralmente se ha trasmitido generacionalmente allá en su aldea natal. Se sabe que desde Galicia se le enviaban piezas de género para la venta, y sí, se tiene certeza de que se asocia con Marcelino Arregui, sin duda que fue próspero en sus negocios... a juzgar por su casa familiar y la posición económica de la cual se sostuvo su familia. En tanto, en el año 1875 se casa con Elisa Cardama, que residía hasta entonces en Redondela. El acta que prueba el nacimiento de este matrimonio está realizada en Sotomaior, pero sin la presencia del novio debido a que se casa por poder, es decir: la esposa viene de España a Villa María y recién ahí se consuma el matrimonio. Desde esta particularidad se puede presumir que Joaquín Pereira no volvió nunca a su tierra natal, y esto sumado a su temprana muerte, seguramente no conoció a sus sobrinos que vendrían a habitar en estas tierras”.

Este primer pantallazo abre la puerta para ver cómo se va conformando una red interfamiliar entre gallegos y gallegas; de igual manera, esa historia es mucho más profunda y aflorará en un ejemplar de lectura con publicación próxima.

 

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