Vanesa Ruiz, madre de ocho hijos, busca un techo bajo el cual cobijar a su familia
Fueron desalojados y están en la calle
El grupo se encuentra temporalmente en la casa de una familiar. Aunque presuntamente estaba prohibido en pandemia, fueron judicialmente expulsados del espacio donde vivían hace más de ocho añosSon días complicados para Vanesa Ruiz, su marido, Cristian Fernández; sus ocho hijos y su padre.
Por medio de una orden judicial firmada por el juez de Primera Instancia, Alvaro Vucovich, el pasado viernes la mujer recibió una orden de desalojo que la dejó literalmente en la calle.
Por estos momentos, Ruiz se encuentra en la casa de su madre en barrio Los Olmos con parte de sus cosas (otros elementos se encuentran en el Hogar de Ancianos de Villa Nueva).
Tras haber vivido más de ocho años en el mismo espacio, ubicado sobre el camino que lleva a la Fábrica Militar de Villa María y Almafuerte (a metros de la ruta 2, kilómetro 88), debió abandonar el sitio y planteó no haber obtenido ninguna solución desde el municipio; aunque recibió la comunicación de la legisladora provincial Liliana Abraham, quien le gestionó una pensión en la que podría ubicarse desde mañana.
Momentos dramáticos
En diálogo con El Diario, la joven madre planteó: “En este momento estoy en la calle... la Municipalidad de Villa Nueva me quería alojar en un lugar que no puedo definir. Por más pobre que uno sea, no podría vivir en la condición que me ofrecen. Yo no podría meter a mis cinco hijas en un lugar donde habitan más hombres que mujeres... una pieza de dos por dos en avenida Carranza; está todo apretado y hay muchas cosas donde no podemos estar”, planteó.
Por estas horas, a la espera de una solución, la mujer se encuentra en la casa de su madre, en barrio Los Olmos, a metros de la tradicional antena.
“La legisladora Abraham me llamó y me ofreció un espacio por dos meses. Me dijo que mañana podía buscar algo para alquilar, y durante ese tiempo me iban a buscar también un terreno para poder levantarme algo”, refirió respecto a la única comunicación que tuvo.
Rememorando cómo llegó a habitar en tal terreno, explicó: “Hace ocho años estaba viviendo en ese lugar. Nos llevaron a trabajar las tierras para hacer quintas. El hombre que nos llevó, Rubén Gilli, estuvo dos o tres meses. Lo hizo trabajar a mi marido y le pagaba por un porcentaje cada semana. No eran más de 300 pesos y yo viví con eso en el bolsillo”.
“Cuando se rompió la sociedad, Gilli se lavó las manos. Busqué dónde irme con los nenes y llegó una de las supuestas dueñas del campo y habló conmigo. Me ofreció estar como casera para que nadie se metiera ni le usurpara. Hablé con mi marido y le dije, teníamos dudas porque no quería tener problemas el día de mañana ya que era un trato de palabra, con nada firmado ni escrito; acepté porque estaba pasando una mala situación”.
“Ahora, la hermana de esta mujer, Alba Gea, me envía el desalojo. La otra persona, cuando le hice el reclamo por los años que estaba y porque quería que me indemnizara, también se lavó las manos. Me pagaban cinco mil pesos por mes ”, capituló la progenitora de ocho hijos, el más pequeño de 2 años.
En pandemia
Si bien a nivel nacional había planteado que no podían realizarse desalojos en el marco de la pandemia de Covid-19, Ruiz asegura que tal cuestión no fue impedimento: “Le preguntamos al fiscal y nos dijo que estaba firmado y que podían hacerlo igual”.
“También estaba mi papá, que lo tuve que mandar con mi hermano porque él empezó a descomponerse”.
Finalmente, la mujer arremetió contra el municipio ya que asegura no haber recibido ninguna comunicación: “No me dijeron nada. Nadie se comunicó conmigo. Vanina Urquiza, que está en Desarrollo Social, dijo que iba a llamarme, pero todavía lo estoy esperando”.
“Dijeron que nos habían dado un terreno para ir levantando... pero a mí nunca me dieron nada”.
“Vengo peleando por una casita o un terreno, así lo tenga que pagar por mes... no me importa. Pero que no digan cosas que nunca hablaron conmigo”.
“Hay muchas casas que iban a dar por sorteo, yo tengo incluso el número, pero nunca se realizó, casas que hasta están rompiendo”.
Por último, Royero, marido de su madre, agregó: “Hay 20 o 25 casas hechas... ¿Cómo no les dan una casa a ellos, que realmente les hace falta? Que nos den una mano. Cuando realmente hace falta, les dan a otra gente que tiene”, cerró.
