El pulmón mayor de la ciudad y sus alrededores
La inauguración del Parque y la plantación de árboles
Los que peinamos canas (muchas canas) y nacimos en Villa Nueva, vimos desde siempre los árboles crecidos en el Hipólito Yrigoyen. Pero en los orígenes era un páramo, un terreno llano, yermo, desabrigado, de tierra y algunos yuyos. Todo lo hizo la mano del hombreLa fotografía de la nota "Cuidar los documentos es poner a salvo la historia" de este suplemento muestra a operarios de la Municipalidad plantando y regando árboles, en su mayoría eucaliptos, en la barranca del río, en lo que hoy es el Parque Hipólito Yrigoyen.
La imagen superior de esta misma nota enseña el estanque (su estructura se conserva actualmente al lado del SUM) y a su alrededor un arbolado incipiente. La foto inferior corresponde a la Glorieta recientemente recuperada, ubicada en el mismo sector del estanque, y en ella ya se puede apreciar cómo la vegetación creció años después de la inauguración. Y el acto oficial de “corte de cintas” del principal pulmón verde de la ciudad y alrededores, tuvo lugar el 3 de octubre de 1926.
Para la ocasión se hicieron presentes nada menos que el gobernador Ramón J. Cárcano; su ministro de Obras Públicas, Pedro José Frías; el titular de la Dirección General de Parques y Paseos, ingeniero Blacque Belair; el intendente de Villa María, Eugenio Parajón Ortiz; su par de Villa Nueva y anfitrión, José Pérez Benítez, y los curas párrocos José Buteler y Pablo Colabianchi.
Ese paseo principal recibió el nombre del mismo gobernador del momento, hasta que en 1936, durante la Intendencia de Carlos Braulio Zanotti, se renombró como Hipólito Yrigoyen.
La presencia de Parajón Ortiz no fue casual, porque en aquel año fundacional, 1926, se le dio la concesión del Parque por 10 años a Villa María, al cabo de los cuales el mismo y todas las mejoras que se realizaran quedaban para Villa Nueva.
