Tiene 70 años como bicicletero - Entrevista
“Esto me gusta cada día más”
Pancho Pérez lleva toda una vida en un oficio que está en peligro de extinción. Sin dudarlo, asegura: “Mientras pueda, voy a seguir haciéndolo”Francisco Pérez tenía 9 años cuando su papá lo llevó a dar una mano en su bicicletería por primera vez. Lo que no sabía “Pancho” en ese momento es que, desde ese día, nunca más abandonaría el oficio que heredó.
Hoy, este vecino de Villa Nueva tiene 79 años y levanta la voz con orgullo al contar que hace 70 años que es bicicletero. Con una memoria y una salud privilegiada, hizo un repaso de lo que significa dedicarle toda la vida a esta profesión.
“Fue un lunes 11 de diciembre de 1950. Ese día fue el primero que pisé una bicicletería y hasta el día de hoy no dejé nunca”, contó desde el taller que tiene en Buenos Aires 341 en la vecina ciudad.
Desde el año 2000 decidió asentarse en Villa Nueva, donde se hizo su casa y, también, construyó un espacio para instalar su taller. Antes, pasó por diferentes sitios en Villa María que “eran todos locales alquilados y cuando vino el tema de la hiperinflación, me decidí a venir a instalarme en el taller de casa”.
Hasta los 27 acompañó a su padre, quien había llegado del campo y, luego de varios trabajos, abrió su bicicletería frente al Sanatorio Cruz Azul. “Empecé a los 9 con un hermano más grande porque cuando terminamos la escuela mi papá no quería que estuviéramos en la calle, entonces nos dijo que fuéramos al taller. No sabía nada, solo lo que podía aprender por verlo trabajar. En ese momento no había mucho para elegir, era lo que uno veía y me gustó de entrada, así que decidí seguir haciéndolo y fui aprendiendo”, recordó Pancho sobre cómo nació el amor que tiene por lo que hace. “Junto a la bicicletería, vino también el deporte, porque fui ciclista desde los 9 durante 15 años”, agregó.
Pancho, quien tiene un hermano que también se dedica a la bicicletería, aseguró que “el único año que dejé el oficio fue cuando tuve que hacer el servicio militar” y destacó que “esto nunca me hizo faltar la comida en la mesa, fue el trabajo de toda mi vida, aunque hice otras cosas porque me gusta aprender, como un curso de electricidad o gasista, pero por gusto nomás”.
-¿Qué es lo que tanto le gusta de su trabajo?
- “Todo, cada día se aprenden cosas nuevas. Uno dice, la bicicleta es siempre la misma, pero siempre hay novedades. Disfruto mucho que me traigan las bicicletas nuevas para armar, como hago todavía con Tesán. Y también le armé muchos años a Cycles Mundo”.
Esa relación con dos importantes comercios de la ciudad, rememoró “Pancho”, nació allá por 2002: “Mi hermano trabajaba con Tesán. Estaba mal de salud y llegaba un Día del Niño, donde había mucho trabajo y me llamó para que le dé una mano. Resulta que él después se enfermó, en octubre murió y yo ya quedé ahí. Estuve siete años y medio, había ido por un par de semanas, y me quedé hasta que me jubilé. Armaba bicicletas nuevas, y el trabajo que hacía allá, ahora lo hago acá desde mi taller, la relación siguió”.
Cuando se lo consultó sobre cuál es el secreto para seguir vigente, no dudó en asegurar que “siempre se debe respetar al cliente, porque es el que te va a dar de comer, siempre”. También aseguró que no le cuesta mantenerse informado y al tanto de todo lo que sea evolución en cuanto a las bicicletas “porque hoy en día la información la tenés en todos lados, incluso lo podes tener todo en el teléfono, aunque no me gusta mucho”.
“Hay muchas bicicletas actualmente. Se venden muchísimas, se usan muchísimo. Creo que esto es lo máximo que he visto de bicicletas dando vueltas. No recuerdo ver algo así. Se venden. Ves que cualquier negocio vende bicicletas. A la gente le gusta. Y gracias a Dios eso hace que tenga mucho trabajo también”, analizó sobre el momento actual.
También consideró que “no sé si quedan muchos bicicleteros, aunque están apareciendo muchos, pero son más bien improvisados, o que en realidad venden bicicletas solamente”.
¿Le dejará el legado de esta profesión a alguien?
“Eso es lo que pretendo. Tengo nietos y siempre mi intención es quizás enseñarles a ellos. Es una lástima que se pierda porque tengo una clientela de muchísimos años, tengo herramientas como para tres talleres, bien equipado porque hasta el día de hoy estoy comprando herramientas, me gusta. Uno de los nietos ya me ayuda con las bicicletas nuevas, me ayuda a armar las ruedas, y es el único que está más cerca. Si lo dejo solo ya podría hacerlo. Pero yo mientras pueda lo voy a hacer, porque me gusta”, contó. Además, no sirvo para estar al vicio. Si dejo, ¿qué hago? Hace tres años y medio quedé viudo. Esto me mantiene ocupado y no lo hago por necesidad económica porque soy jubilado y pensionado, no gasto en remedios, tengo mi casa. Entonces mientras que pueda lo voy a hacer, me gusta y me sigue gustando cada día más”, cerró.
