Barrio La Floresta - Asisten más de 80 niños a jugar a la pelota
Cuando el vandalismo duele más en el corazón que en la billetera
En el Club de Baby Los Leoncitos volvieron a sufrir destrozos de elementos de gran valor. Más allá de eso, sus integrantes aseguran que quienes están detrás de esos hechos son “criaturas que vienen a nuestra copa de leche”En un rincón de La Floresta, sobre la cortada Corrientes, hace diez años que un club de baby llamado Los Leoncitos abre sus puertas a pequeños jugadores que llegan desde diferentes barrios, desde Villa María y desde otras localidades de la región para jugar a la pelota, pero también para tomar un vaso de leche y comer alguna factura o bizcocho.
Allí, la contención social no es algo secundario y todo se hace a pulmón. Por eso, hay cosas que a quienes sostienen en pie a Los Leoncitos los golpean más fuerte. Y esta semana pasó, otra vez, algo de eso.
Tras el receso escolar de 15 días, cuando los 80 niños que juegan ahí iban a retomar las actividades, se encontraron con destrozos y roturas.
Gabriel Pucci es el presidente de la institución y contó por qué no es un hecho de vandalismo más. “Son los chicos del barrio, que esos mismos chicos vienen a tomar la copa de leche acá cuando se la damos a nuestros chicos”, lanzó cuando se lo consultó sobre los autores de los daños.
Es que, según confió, “esto ya ha pasado varias veces, con frecuencia diría, pero hacía un tiempito que no sufríamos estos destrozos”.
“Nos fuimos 15 días de vacaciones que tenían los chicos y cuando quisimos retomar los entrenamientos nos encontramos con esto y tuvimos que suspender la práctica. No robaron. Son destrozos”, planteó y detalló: “Nos rompieron los reflectores de la cancha que salen cada uno $2500, y nos rompieron cinco. También en el pilar de la luz rompieron el disyuntor y la caja, que tienen otro costo importante. Y había cascotes adentro de la cancha, ladrillos rotos a la salida de los baños…”.
Hacía algunos meses que esto no sucedía. Aunque, reconoció, “siempre cuando venís tenés roto un banco o cosas así, hace cuatro años que estoy y fueron bastante las veces que nos han destrozado cosas acá”.
“Duele más”
“Son los mismos chicos del barrio, son menores. Los destrozos de los reflectores fueron con una gomera. Es más, hasta las chapas de atrás de los reflectores están agujereadas por las piedras”, narró Pucci y apuntó a lo sentimental.
“Son chicos del barrio, pero nosotros pensando en la inclusión y viendo que andan mucho en la calle los invitamos y les abrimos las puertas todo el tiempo para que vengan a tomar una taza de leche y coman una factura. O cuando es el Día del Niño, que organizamos algo, también invitamos a los chicos del barrio”, mencionó, sin encontrar explicación a qué los lleva a seguir rompiendo.
De hecho, consideró que “no valoran” porque “uno hace cosas para brindarles algo a ellos y ver después que ellos hacen un destrozo y después como si nada vienen a los dos o tres días a tomar la leche otra vez, como si no hubiera pasado nada”.
“Son criaturas, pero el dolor es grande”, intentó resumir, y agregó: “Los que trabajamos acá para los chicos nos duele mucho porque lo hacemos con un montón de esfuerzo, somos un club humilde, no tenemos una ayuda económica de nadie. Ellos pasan, ingresan al predio, y los hacemos participar… son niños, más allá de los destrozos, y uno trata de colaborar de la manera que puede, por eso les pedimos que no rompan”.
Incluso, recordó que ante los reiterados destrozos que tenían en el portón decidieron dejarlo abierto, “para que cuando no hay entrenamiento puedan entrar y usar la cancha cuando quieran… pero así mismo siguen haciendo destrozos”.
“Tenemos unos 80 chicos desde escuelita hasta categoría 2007. Cuando termina el entrenamiento le damos una copa de leche a los chicos, bizcochos, facturas, si no tenemos eso le hacemos unas pizzas para que cuando salgan de entrenar puedan comer algo. La mayoría de los chicos que juegan acá no son del barrio, vienen desde otros barrios, desde Villa María, incluso chicos que vienen desde Luca”, describió Pucci sobre la impronta de Los Leoncitos.
“No sabemos cuánto tiempo tardaremos en reponer las cosas que rompieron. Por lo tanto, no sabemos cuándo los chicos van a poder volver a jugar normalmente. Podemos recibir ayuda del municipio, pero hay que presentar una carta, y eso no es algo inmediato, entonces no sabemos cuánto puede demorar”, cerró.
