Comedor El Maná - Barrio Las Quintas

“Se sostiene gracias a los colaboradores”

Camino a los 10 años, el espacio sueña con tener el techo propio. A su vez, Griselda Caryuzaa, quien forma parte del grupo, mostró su agradecimiento con todos aquellos que colaboran de manera frecuente
domingo, 29 de diciembre de 2019 · 11:00

“No me alcanzan los brazos para abrazarlos a todos ni las palabras para agradecerle a todos los colaboradores”, define Griselda Caryuzaa, una de las caras visibles que tiene el comedor El Maná, ubicado en barrio Las Quintas.

En diálogo con este medio, Caryuzaa mostró su bienestar respecto a todos aquellos colabores “anónimos” que sábado a sábado contribuyen para que los cien niños que asisten al comedor puedan tener su almuerzo. “Son quienes nos sostienen las espaldas”, enfatizó

El espacio, que hace poco más de un año pudo tener su propia conexión de agua y que lucha contra los calores y las lluvias al no tener todavía un techo donde resguardarse (es que las tareas para convertirse en asociación civil se están realizando) es el cobijo para muchos pequeños que asisten para recibir su ración.

La semilla solidaria, y la ayuda de todos es lo que emociona a la entrevistada. Es que hace un par de días atrás una empresa constructora local (Arrow) les limpió el terreno que tienen en comodato para que puedan disfrutar allí su festejo de fin de año. Al mismo asistieron también los Bomberos Voluntarios (visitantes habituales), quienes se encargaron de cocinar.

El contagio de lo solidario es lo que entusiasma a la mujer. “Una vez un hombre llegó e hizo arroz con pollo para todos los chicos, además trajo facturas. Con el tiempo me enteré que él vive en Francia, nunca pude preguntarle cómo se enteró acerca de nosotros”, confiesa.

Durante este último año la cantidad de asistentes no se ha elevado. Eso no quiere decir que sean los mismos, ya que según palabras  de la entrevistada “los adolescentes, cuando llegan a los 14 o 15 años ya dejan de venir”.

“Desde hace cinco años estamos trabajando con un grupo de gente maravillosa”, agregó. Entre los que ayudan hay diferentes familias que desde hace tiempo colaboran con el espacio. “Tenemos grupos que un sábado al mes traen su menú, hoy (por ayer) comimos sandwiches de milanesa, otros fines de semana son los hermanos Tagni quienes también están firmes siempre desde hace años (en referencia al edil Ignacio y su hermano Marcos). De este modo, con los ojos puestos en los otros (y en el clima) el espacio persiste y camina rumbo a su década de existencia.

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