Aniversario Villa Nueva
El panadero que les cambió la vida
Hace un año Panchito ingresó a trabajar en una panadería villanovense. Un ejemplo de amor e inclusión. “El nos cambió la vida a nosotros”, recalcó Marcelo Montoya, su empleadorCuando Marcelo no está yo soy el jefe”, afirmó Panchito con tono de seguridad. El, desde hace tiempo, está trabajando en una conocida panadería de la ciudad y lo disfruta mucho; por eso no duda en sonreír para El Diario.
Panchito es Francisco Alaniz, es villanovense y tiene 21 años. Es hincha de Boca (hace poco fue a la cancha), amante de las milanesas y del fernet con coca, afirman.
“De acá me gustan los biscochos de salame y de chicharrón”.
Con su ropa de trabajo puesta, el entrevistado es acompañado por su empleador, Marcelo Montoya, quien no deja de mostrar el orgullo y la alegría que le generan la compañía del joven.
Contenido y envuelto en un gran grupo humano, el muchacho fue bien recibido y les gustaría (a los dueños del emprendimiento alimenticio) poder contar con él por otro año más.
“El llegó y se adaptó muy rápido. Acá ayuda con la producción y demás”, destacó Montoya, propietario del comercio ubicado sobre calle Marcos Juárez. “Su madre vino un día con la planilla y no tuvimos problema en recibirlo”.
Contento con su tarea, Panchito, según afirman, es puntual, educado y cumplidor.
Todas las mañanas todos desayunan y comparten alegrías; y son cada vez más las horas que comparten juntos. Eso sí, hace varios días que la vida del muchacho ha tenido un cambio producto de varias entrevistas gráficas, radiales y hasta un video que se hizo viral en las redes sociales.
“Es especial para mí, nos ha cambiado la vida, realmente”. Gracias al Programa Primer Paso dispuesto por el Gobierno de la provincia, Pancho llegó hace casi un año y “no faltó nunca”.
“Esto es un mensaje, porque hay muchos ‘Panchitos’ y no hay que darle la espalda”, refiere Montoya, que también apela a la importancia de la inclusión. “Acá, lo importante es él”, repite, mientras decide que solamente el muchacho pose para los flashes.
Silvana Rossi, madre del trabajador, en diálogo con este medio comentó un poco más acerca de la vida de su hijo: “Yo siempre tuve la idea de no incluirlo a Fran en una escuela especial sino de buscar la integración. Estuvo integrado siempre perfectamente, tanto en la guardería como en el jardín, primario y secundario de la escuela Bernardino Rivadavia de Villa María”. “En los primeros viajes me pidieron que lo acompañara, pero ya se pudo manejar solo perfectamente y viajó a Bariloche”.
“Yo creo que todas las personas que han formado a Panchito, como la familia y la sociedad me han hecho todo muy fácil y estamos más que agradecidos”, redondeó.
