Aniversario Villa Nueva
Con el barrio en la piel
Carli Pedernera tiene 31 años; el mismo tiempo que lleva en barrio Los Olmos. Hincha de Alem y amante de la música; lleva tatuado su barrio en la piel. En tanto, también recordó una ocasión en la que vendió su cama para ir a ver al equipo de sus amoresCarli Pedernera tiene 31 años. La misma cantidad de años hace que vive sobre la calle Piedras de barrio Los Olmos. Hincha de Alem, amante del cuarteto y también de Belgrano.
El ama su barrio. Lo adora y no quiere irse jamás. El afecto lo llevó a una situación poco conocida.
“Un día me ofrecieron un terreno en el barrio El Vallecito y lo rechacé”, comenta contento en diálogo con El Diario. Sí, lo rechazó. “Sí. Ahora lo pienso y bueno, haría otra cosa”.
En más palabras, Carli destaca: “Yo pienso que todos los barrios son iguales, pero amo al mío”. Al mismo tiempo expone el tatuaje que se hizo con el mapa de su barrio. Allí, hasta de color verde está pintada “la canchita”. Ese lugar donde está ubicada la antena que utilizara Canal 10 como repetidora y donde se encuentra actualmente la sede del club de baby fútbol Alianza Villa Nueva - Ausonia.
“Hace mucho tiempo lo tenía pensado, quería hacerlo y lo venía diciendo. Un día, un muchacho que se llama Daniel Rodríguez me lo hizo. Ahora tengo que darle unos retoques”, confiesa, volviendo a la cuestión central de la nota.
El, trabajador como todos, no tiene problema en comentar su pasión, sus decisiones y mostrar el orgullo que siente por el suelo que pisa. Esa pertenencia, con la que expone su identidad es tal vez la más destacable.
El equipo que le quita el sueño
“Un día no tenía plata para ir a ver a Alem, así que terminé vendiendo la cama”. Comentó durante su diálogo Carli.
Aquel día, el elenco Tricolor tenía que jugar en Arroyo Cabral contra Asociación Española. El clásico de la ciudad se mudaba de localidad porque el León no podía jugar en su estadio.
“Agarré y le vendí la cama a un vecino. No era un partido de semifinal, o de cuartos… era un partido de la etapa clasificatoria. Pero quería ir a ver a Alem así que la vendí a 500 pesos”.
Pudo llegar, obviamente. Allí estuvo, alentando al equipo de sus amores. Pero el resultado fue un pálido 0 a 0. “Ni un gol pude gritar”, contrarrestó con algo de simpatía. “Estuve como cuatro meses durmiendo en el suelo hasta que me pude comprar la cama… pero bueno, al colchón ya lo tenía”.
