RESIDENCIAS MÉDICAS
El exministro Adolfo Rubinstein contra el nuevo régimen
El exministro de Salud Adolfo Rubinstein cuestionó el nuevo régimen de residencias médicas impulsado por el Gobierno y advirtió que el sistema sanitario atraviesa una crisis estructural que amenaza con derivar en un colapso generalizado.
Precarización laboral, pérdida de profesionales y una asignación ineficiente del gasto público configuran un panorama preocupante.
“El Gobierno está buscando desprenderse de responsabilidades”, sostuvo Rubinstein en declaraciones radiales. “Traslada la carga a las instituciones como el Hospital Garrahan, con una propuesta engañosa: el 17% que antes se destinaba a la seguridad social ahora se entrega como salario de bolsillo. Parece un aumento, pero no lo es: implica pérdida de derechos previsionales y cobertura de salud”.
El exministro, que ocupó la cartera sanitaria durante el gobierno de Mauricio Macri, remarcó que los médicos que se adhieran al nuevo esquema no podrán regresar al régimen anterior. “El que sale, no entra más. Es una precarización mayor sobre una situación que ya venía golpeada”.
Rubinstein también rechazó el argumento oficial de que la residencia médica debe entenderse únicamente como una etapa de formación: “Sí, es formación en servicio, pero estamos hablando de profesionales recibidos, con matrícula. Hoy, buena parte de la atención médica, tanto en hospitales públicos como privados, recae sobre los residentes. Yo mismo lo viví, y en este contexto de crisis, la carga sobre ellos es mucho mayor”.
Más allá de la polémica por las residencias, Rubinstein alertó sobre un deterioro sistémico que afecta a todo el sistema de salud argentino. “Hay una falta creciente de médicos en especialidades clave como Pediatría, Clínica médica, Terapia Intensiva, Neonatología y Anestesiología. Son áreas que están desapareciendo en el país. Y muchos jóvenes profesionales optan por emigrar a Uruguay, Chile o España”.
El exfuncionario atribuyó el fenómeno a “condiciones laborales precarias” y a una estructura que “no remunera adecuadamente las especialidades críticas”. “Es una paradoja del mercado: hay escasez, pero los salarios no suben. Así, la estructura del sistema empieza a fallar en todos sus niveles”, apuntó.
