Con la llegada abrupta del invierno es importante estar al tanto de cómo las bajas temperaturas en extremo pueden enfermarnos
¿Cómo afecta el frío a la salud?
Más allá de que hay grupos de personas más vulnerables que otras, todas y todos se encuentran en riesgo en esta época invernal si no se toman las precauciones debidasLa exposición al frío es un desencadenante para la aparición de determinadas enfermedades en personas susceptibles, y también contribuye a agravar o descompensar otras patologías que ya se tuvieron previamente. Aunque pueda parecer raro, sus efectos se empiezan a observar a temperaturas relativamente moderadas, entre 4 y 8ºC, por ello hay que estar alerta no solo cuando las temperaturas son extremadamente bajas, sino durante todo el invierno, sobre todo ahora que comenzó con toda su intensidad. Al contrario de lo que sucede con las olas de calor, no se produce un fenómeno tan claro de aclimatación al frío, y su impacto es mayor conforme avanza el período invernal.
El frío extremo afecta a nuestra salud principalmente de la siguiente forma:
- Provocando cuadros de hipotermia y congelación, aunque estos efectos solo representan una pequeña proporción del total de patologías invernales en nuestro ámbito. Se producen cuando los mecanismos de conservación y producción de calor no son suficientes para compensar la pérdida de calor experimentada por el importante descenso de la temperatura. La hipotermia es un fenómeno a nivel sistémico o general, mientras que la congelación es una manifestación local.
-Debilitando la respuesta inmune o defensiva de nuestro organismo, de manera que aumentan las enfermedades de tipo infeccioso, principalmente respiratorias, de tipo vírico como los resfriados comunes o la producida por el virus de la gripe, o bacterianas como la neumonía por neumococo. El hecho de permanecer más tiempo en recintos cerrados, con escasa ventilación o gran afluencia de personas, también favorece la difusión de patologías infecciosas.
Agravando enfermedades crónicas respiratorias (bronquitis, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, etcétera). La inhalación de aire muy frío puede causar irritación del tracto respiratorio, microinflamación y broncoespasmo. La broncoconstricción también favorece la entrada de agentes infecciosos. Por otra parte, además de las bajas temperaturas, la presencia de humedad y existencia de moho en la vivienda pueden contribuir a la presentación de cuadros asmáticos.
-Favoreciendo la aparición de episodios cardiocirculatorios o descompensación de los preexistentes. El frío predispone a la formación de trombos en las arterias cerebrales y coronarias, y al aumento de la presión arterial, pudiendo dar lugar a ictus y cardiopatía isquémica.
-Aumentando el riesgo de caídas y accidentes de tráfico, por la formación de placas de hielo o nieve.
-No es infrecuente que en invierno se produzcan incendios en los hogares y episodios de intoxicación por monóxido de carbono, debido al uso de braseros, estufas, chimeneas de leña, etcétera, bien por su mal funcionamiento o porque se utilicen en lugares mal ventilados.
Congelación e hipotermia
La congelación es una lesión de la piel y tejidos corporales por enfriamiento localizado, cuya gravedad depende de la temperatura (siempre por debajo del grado de congelación), la duración de la exposición al frío, la intensidad y la extensión de la superficie afectada. Puede presentarse de forma leve o superficial, provocando daños reversibles, o avanzar hasta una congelación profunda que requiera incluso la amputación de la zona. Aunque puede afectar cualquier parte de la superficie corporal, incluso si está protegida por prendas de abrigo, es más frecuente en aquellas descubiertas o distales, como nariz, orejas, mejillas y dedos de manos y pies.
¿Qué se puede hacer en casos de posible hipotermia? La hipotermia es una situación de emergencia que requiere asistencia sanitaria inmediata. Mientras se consigue dicha ayuda, se debe hacer esto:
-Llevar a esa persona a una habitación, refugio o lugar caliente o resguardado. Si no es posible, tratar de aislarla de las superficies frías. Trasladarla con cuidado evitando movimientos bruscos y no efectuarle masajes. La persona con hipotermia debe estar en reposo.
-Quitar la ropa si está mojada. Dar calor con mantas, toallas o ropa de abrigo, o mediante el contacto corporal directo. Las duchas y baños calientes pueden causar hipotensión, síncope o provocar arritmias, por lo que están desaconsejados.
-Si está consciente hay que intentar que tome bebidas calientes, y nunca alcohólicas.
Y ante una congelación, ¿qué se debe hacer?
La congelación también precisa atención sanitaria urgente, ya que puede dar lugar a secuelas irreversibles. En cualquier caso, hay que aplicar estos cuidados:
-Trasladar a la persona a una zona cálida en resguardo, y quitarle la ropa húmeda o mojada.
-Sumergir las partes afectadas en agua templada (no caliente) o poner paños o compresas tibias, pero no aplicar calor directo sobre la superficie dañada. También puede darse calor corporal, por ejemplo, calentar los dedos de las manos en el hueco axilar. Las zonas lesionadas tienen menor sensibilidad, por ello, y para evitar quemaduras, no se deben emplear almohadillas eléctricas, estufas, radiadores, secadores de pelo para calentarlas. Tampoco deben darse masajes en la zona congelada ni abrir las ampollas que pudieran formarse.
-Si los pies están congelados hay que evitar que camine.
-Administrarle bebidas calientes y alimentos ricos en hidratos de carbono.
Obviamente, las bajas temperaturas no nos afectan a todos por igual; influyen factores individuales, de adaptación, hábitos personales y sociales, y determinadas circunstancias asociadas al entorno. Los grupos de población especialmente vulnerable o de riesgo son: personas sin hogar o de bajo nivel socioeconómico: en edad avanzada: embarazadas; dependientes o con movilidad reducida; recién nacido, lactantes o niños de corta edad; personas desnutridas o en mal estado físico; con enfermedades crónicas; y trabajadores al aire libre.
Como sea, todos deben tomar las precauciones necesarias, ya que nadie está exento a ser víctima del frío, y por eso también es importante vacunarse contra la gripe estacional.
