Hoy es el Día Internacional de la Madre Tierra

La Tierra, nuestra fuente de vida

¿Con qué acciones cotidianas podemos colaborar para cuidar nuestro hábitat? De nuestras acciones depende nuestra salud

La Madre Tierra, claramente, nos pide que actuemos para protegerla.

Los océanos se llenan de plásticos y se vuelven más ácidos. El calor extremo, los incendios forestales, las inundaciones y otros eventos climáticos han afectado a millones de personas y todo eso se traduce en daño para la salud de cada habitante.

El cambio climático, los cambios provocados por el hombre en la naturaleza, así como los crímenes que perturban la biodiversidad, como la deforestación, el cambio de uso del suelo, la producción agrícola y ganadera intensiva o el creciente comercio ilegal de vida silvestre, pueden acelerar el ritmo de destrucción del planeta.

Es por ello que necesitamos recuperar los ecosistemas de nuestro planeta. Los ecosistemas sustentan todas las formas de vida de la Tierra. De la salud de nuestros ecosistemas depende directamente la salud de nuestro planeta y sus habitantes. Restaurar aquellos que están dañados ayudará a acabar con la pobreza, a combatir el cambio climático y prevenir una extinción masiva. Pero solo lo conseguiremos si todo el mundo pone de su parte.

“Recordemos, hoy más que nunca, en este Día Internacional de la Madre Tierra, que necesitamos un cambio hacia una economía más sostenible que funcione tanto para las personas como para el planeta. Promovamos la armonía con la naturaleza y la tierra. ¡Únete al movimiento mundial para restaurar la madre Tierra!”, destacaron desde las Naciones?Unidas.

 

Fundamento

La proclamación  del 22 de abril como Día Internacional de la Madre Tierra supone el reconocimiento de que la Tierra y sus ecosistemas nos proporcionan la vida y el sustento a lo largo de nuestra existencia. También supone reconocer la responsabilidad que nos corresponde, como se expone en la Declaración de Río de Janeiro de 1992, de promover la armonía con la naturaleza y la Tierra a fin de alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras.

Reconociendo que la Madre Tierra refleja la interdependencia que existe entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos, la Asamblea General declaró el 22 de abril como Día Internacional de la Madre Tierra para destacar la necesidad de ayudar a mejorar las vidas de los niños y los adultos que sufren del desorden para que puedan llevar una vida plena y significativa.

 

En cifras

Iberdrola recabó que, según datos de Earth Day Network para el año 2035, las necesidades energéticas en países como Estados Unidos pueden ser satisfechas por fuentes renovables 365 días al año, razón por la cual estamos llamando a que la generación de energía renovable a nivel mundial se triplique para 2030.

La organización indica que más de 3.800 millones de personas no alcanzan el Mínimo de Energía Moderna (MEM), lo que significa que su consumo de electricidad per cápita es inferior a 1.000 kilovatios/hora (kWh), que es el umbral para mitigar la pobreza. La energía renovable puede transformar esta situación, mejorando los estándares de vida y mejorando los resultados de salud.

“El cambio a energías renovables también representa una revolución humanitaria: por primera vez en la historia de la Humanidad, tenemos un camino para proporcionar energía de bajo costo y prácticamente ilimitada para todos,” comentó Aidan Charron, director asociado del Día Mundial de la Tierra. Al igual que el Día del Medio Ambiente, el 5 de junio; el Día Internacional de la Biodiversidad, el 22 de mayo; o el Día Internacional de los Bosques, el 21 de marzo, el Día Mundial de la Tierra -también llamado Día de la Madre Tierra- tiene un enorme componente simbólico, con marchas, concentraciones y actos de voluntariado, pero es mucho más. El 22 de abril se programan miles de acciones con un impacto real en nuestro entorno: acción climática para el respeto y cuidado de recursos naturales como el agua o los bosques, así como para la disminución de nuestras emisiones de gases de efecto invernadero causantes del calentamiento global y el cambio climático.

Gestos diversos y contundentes para, juntos, prevenir, detener y revertir la degradación de los ecosistemas, de forma que se ayude al tiempo a erradicar la pobreza, combatir el cambio climático y prevenir una extinción masiva. Una serie de pequeñas metas que pueden englobarse a la perfección dentro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

 

¿Cómo actuar?

Alfabetización climática: la educación ambiental, junto con una sólida educación cívica, construirá un mercado de consumo sostenible, creará empleos verdes y permitirá a los ciudadanos comprometerse con sus gobiernos para abordar la crisis climática.

Reducción de consumo de plástico: la contaminación plástica es una de las mayores amenazas que enfrentamos en la actualidad. Está en nuestras manos cambiar las actitudes y comportamientos de nuestro entorno para poner fin a los plásticos de un solo uso o desechables y hacer divulgación sobre sus efectos nocivos en nuestro medioambiente.

Plantación de árboles: la reforestación es una alternativa muy potente frente a la desertificación del planeta.

Colaborar con la limpieza global: existen cientos de iniciativas de limpieza a las que unirse (en Villa?Nueva se destacó en variadas ocasiones la iniciativa del grupo “Villa Nueva sin basura”).

Consumir moda sostenible: la industria de la moda es una de las más contaminantes del mundo y de ahí la importancia de consumir y promover la moda sostenible -en contraposición de la fast fashion-, que es aquella que asegura una cadena de suministro ecológica y socialmente responsable, siguiendo prácticas sostenibles en el abastecimiento, la producción, la distribución, la comercialización y el consumo de la misma.