Silvana Pons y María Victoria Álvarez trabajan a la par en un novedoso dispositivo integral de acompañamiento a cuidadores
Adultos mayores bien cuidados
A través de un sistema de trabajo que tiene por nombre “Crecer”, ambas profesionales de Psicología y Gerontología vienen trabajando en esto de manera privada, pero con la idea de llevar la metodología también a los organismos públicosSilvana Pons es psicóloga, y expresidenta del Colegio de Psicólogos de Villa María, y actualmente miembro de su Comisión Directiva. Mientras que María Victoria Álvarez es trabajadora social y especialista en Gerontología. Ambas son de la provincia de La Pampa, aunque la primera lleva mucho tiempo viviendo en la ciudad, mientras que la segunda vino ayer para continuar con el trabajo en conjunto que vienen haciendo juntas, y que idearon hace no más de 6 meses, el cual tiene por objetivo acompañar y asesorar a los cuidadores que trabajan en los centros o residencias de adultos mayores.
“Lo que buscamos es, a través del dispositivo que hemos pensado específicamente para la temática de los adultos mayores, proporcionar las herramientas que se necesitan para el cuidado y el autocuidado de estas personas, es decir, desde quien está encargado de cuidarlas hasta ellas mismas, algo que es muy importante y que no se está ateniendo mucho”, expresó Álvarez.
En este sentido, recordó que “Argentina es un país envejecido, nuestras provincias están teniendo entre el 15% y el 16% de personas mayores, y cuando hablamos de estas son personas que tienen más de 60 años, y de este tema hay que ocuparse, y precisamente por esta razón es que Silvana y yo estamos trabajando en forma conjunta, entre psicóloga y trabajadora social. La realidad es que hay pocos nacimientos y no hay reposición, por lo que este problema gerontológico se va a intensificar y se debe trabajar en ello”.
Por su parte, Pons, señaló que “además hay un aumento exponencial de esperanza de vida, lo cual hace que las poblaciones, no solo tienen mayores patologías como lo son la neurocognitiva y otras más, sino que hay un mayor porcentaje de personas mayores que requieren asistencia y acompañamiento. Y precisamente, el dispositivo en el cual trabajamos está orientado a cuidadores, de forma interdisciplinaria, con un abordaje integral, que es fundamental”.
Destacó que no solo están trabajando “con los cuidadores de las residencias de larga estadía sino con cuidadores domiciliarios, ya que hay familias que requieren de cuidado y no hay personal formado, en lo que nosotros llamamos un modelo de atención centrada en la persona, enfocado en las necesidades y los derechos del sujeto que va a ser atendido”.
Cuidadores formados
Ambas coincidieron que siempre ha sido muy precarizado el rol del cuidador, y son muy vulnerables “como que, a veces, hay quien no tiene nada que hacer y se decide a cuidar personas mayores, y hoy por ellos, estos cuidadores deben tener alta formación y un nivel de escucha apropiado, con herramientas para trabajar en contexto con la familia, con la persona que va a ser cuidada, con las instituciones y por supuesto con los médicos que tratan a esa persona. Es decir, ‘Crecer’, como lo llamamos al dispositivo, es un modelo de acompañamiento integral para cuidadores”, explicó Pons.
“También trabajamos con los cuidadores familiares, muchos de los cuales trabajan las 24 horas con esos adultos mayores. Hay personas de 50 o 60 que cuidan a quien tiene 80, y es familiar, y esa persona presenta sobrecarga, y trabajamos igualmente de forma grupal con esas personas”, indicó Álvarez.
Dijo que lo que hacen, en las residencias privadas de mayores, no es capacitación “sino un espacio de formación, a través de dispositivos individualizados de acuerdo a la realidad de cada residencia, y se trabaja de acuerdo a las características y necesidades de cada uno, a veces quizás con un enfoque más médico, otro con un enfoque más psicológico, y así”.
“Damos un asesoramiento integral al instituto, desde el armado de entrevista de ingreso del adulto mayor hasta el sostenimiento de cómo seleccionar al personal. Nosotras venimos del trabajo público, fuertemente, pero vemos que hoy por hoy tiene ciertas limitantes, así que pensamos a desarrollar estrategias orientadas a otra línea y con una visión más amplia. Incluso estamos hablando con personas de otras provincias, que tiene la presencialidad como base, pero que también tienen en abordaje a distancia, algo que hacemos muchos a través de este dispositivo, y lo que nos permite llegar a más partes: obviamente esto tiene un costo, pero desde el trabajo social y psicológico que hacemos, y nuestras tarifas están sustentadas con los mínimos éticos”, explicó Pons.
Abierto a lo público
Pons destacó que “también estamos con la idea y la disponibilidad de que cualquier estamento público y organismo del Estado que quiera hacer uso de este servicio, se puede contratar. De hecho, María Victoria es de La Pampa, y estamos empezando a conversar con ese Gobierno provincial y otros municipios para desarrollar estrategias en 2025 que tengan que ver con el sostenimiento de este tipo de formación o intervenciones, a través de los cuales brindamos el asesoramiento a los municipios”.
“En general las residencias de larga estadía son de gestión privada; pero este dispositivo puede aplicarse también a residencias públicas o manejadas por el Estado, sobre todo a los que estén dispuestos a la escucha, porque hay una apertura muy incipiente del trabajo a las personas mayores. Yo, por ejemplo, vengo también del ámbito público de la salud mental y ha sido mucho picar piedra, y aunque los gobiernos sean nacionales, provinciales y locales tienen sus áreas de Salud Mental, o de Gerontología, sabemos que las partidas presupuestarias son escasas, pero seguiremos siempre tocando puertas para llevar esto también al ámbito público porque tiene mucho potencial y estamos dispuestas a generar políticas públicas con ‘Crecer’”, remarcó Pons.
Por último, señalaron que ellas trabajan conforme al paradigma de los derechos, conforme a la Convención Interamericana de los Derechos de las Personas Mayores “que es muy reciente, y que en Argentina es ley desde 2017”.
La fiestas ideales para los adultos mayores
Silvana Pons, en el marco de la Navidad y el Año Nuevo que se avecinan, ofreció algunas herramientas para que la gente y/o las familias que comparten con adultos mayores durante las fiestas, puedan ofrecerles opciones específicas para que ellos, en lugar de que se sientan incómodos o no la pasen bien haciendo lo que no desean, y se les dé el lugar y la actividad que se merecen, y sobre todo quieren, ya sea durante las fiestas, en las vacaciones o en esta temporada de verano, cuando las familias tienen más tiempo libre.
“Hay que plantearse la posibilidad de mirar al otro como una persona con derechos, y les preguntemos a los adultos mayores qué es lo que quieren hacer. Y que los respetemos, siempre. Si a lo mejor solo quieren ir y estar en la cena de Navidad y volver a su casa, perfecto, o tal vez todo lo contrario, y se quieren quedar todo el convivio (que son los vínculos y relaciones entre cada uno de los integrantes familiares), peor sería que no sea esa persona la que decida qué quiere y qué no”, explicó Pons”. Y añadió que “se debe priorizar lo que las personas quieren, y más los adultos mayores, respetando y priorizando sus derechos. Escuchándolos y hablándoles. Por eso es muy importante permitirse organizar la lógica familiar, no digo a base de ellos, pero sí incluyendo lo que ellos desean”. “El cuidador o la familia que convive o cuida a un familiar, más en estas fechas, está bueno se tome un tiempito más para consultar lo que él o ella quiere, y a base de ello, organizar la festividad o actividad que se lleve a cabo, pero siempre respetando los derechos y el deseo real de los adultos mayores”, finalizó Álvarez.
