La visión de un profesional de la ciudad
Un aporte para pensar la prioridad de la salud mental
En el mes de la lucha contra de la depresión, a nivel local se trató el espectro de las conductas suicidas, las autolesiones y el autodaño. Lo analiza un reconocido médico psiquiatra
La salud mental es un derecho humano fundamental y un elemento esencial para el desarrollo personal, comunitario y socioeconómico. Por esta razón es importante pensar en una visión integral de la persona a nivel multidimensional e intersectorial y así fortalecer nuestra respuesta en los abordajes desde los equipos de salud-salud mental.
Con motivo del día y mes de la lucha contra la depresión, uno de los temas que se han tratado a nivel local es el espectro de las conductas suicidas, las autolesiones, el autodaño. Un objetivo fundamental es poder abordar estas temáticas con los equipos a nivel territorial, preventivo y asistencial, y a través de mesas de trabajo, por temas específicos. Esto se sitúa dentro de un programa de formación permanente, que integre dentro de salud mental a las problemáticas de consumos, ya que son partes inclusivas de esta.
La salud mental, como bien sabemos, es más que la mera ausencia de trastornos mentales. Se da en un proceso complejo, en el que cada persona experimenta de una manera singular, con diversos grados de dificultad y angustia, resultados sociales y clínicos que pueden ser muy diferentes. La respuesta podemos encontrarla en un camino de profunda humanización.
Abordar a la persona desde su integridad y abarcando todas sus dimensiones, en modo salud mental, que tiene como principal objetivo este aporte a la ciencia PSI: permitir a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a la mejora de la sociedad.
Por lo dicho es que insistimos en que las prácticas de abordaje son un reflejo de como pensamos a la persona y es clave para tener una mirada integral e integradora de la persona. Esto resolvería de manera más eficaz el abordaje entre profesionales, interdisciplinariamente, multidisciplinariamente e intersectorialmente, en tanto que incluye a todos los ámbitos de vida de la persona en la comunidad, del barrio, educación, deportes, iglesias y otras actividades recreativas en orden a la salud integral-holística.
Para llevar adelante esta práctica, que es el corazón de salud y salud mental, hay que orientarlo desde la profesionalidad y la experiencia, desde una visión de conjunto y la construcción del saber colectivo; y esto exige una formación adecuada para afrontar dicha tarea en uno de los dispositivos más importantes que es el análisis de casos. Es importante establecer una concepción de trabajo superadora y preventiva de la tendencia fragmentaria de la visión de persona y, como consecuencia lógica, de los abordajes. En efecto, es necesario que el cuidado integral abarque todas las dimensiones de la persona y que incluya la promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento, rehabilitación en salud e inclusión social.
Es la oportunidad de profundizar en la escucha empática y validante, para que el desarrollo en salud sea el resultado de un aporte significativo y transformador de las personas que integran los equipos de salud y redunde en bien de quienes atendemos cada día.
Como medio para trabajar a nivel local los aspectos ya señalados y fortalecer la atención de salud mental, para que todo el espectro de necesidades en la materia sea cubierto por una red comunitaria y por servicios de apoyo accesibles y de calidad, es necesario prever y sostener iniciativas que orienten y respondan a las necesidades actuales desde la formación permanente e integral.
Médico psiquiatra Exresidente de la Residencia Interdisciplinaria de Salud Mental (RISAM)
Miembro del equipo de salud mental y CMA
Docente de la cátedra de Psiquiatría, carrera de Medicina, UNVM
