Reglamentaron una ley para que los espacios de alta concurrencia tengan desfibriladores

Ley de Prevención de Muerte Súbita: “Va a permitir salvar vidas”

Así lo afirmó el presidente de la Sociedad de Cardiología de Villa María, Gonzalo Miranda. Además, ratificó la importancia de aprender a utilizar un cardiodesfibrilador

El pasado viernes se reglamentó la Ley de Prevención de Muerte Súbita en espacios de acceso público. Si bien, la normativa fue sancionada en 2015 por el Congreso argentino, su reglamentación demoró siete años en efectivizarse.

La norma establece la obligación de instalar Desfibriladores Externos Automáticos (DEA) y capacitar para su uso en los espacios públicos y privados de acceso público, como establecimientos deportivos y culturales, centros religiosos, casinos, bancos y lugares de trabajo con más de mil empleados.

En ese marco, El Diario dialogó con el presidente de la Sociedad de Cardiología de Villa María, el doctor Gonzalo Miranda, quien habló de la importancia de la ley y su incidencia en la sociedad.

“El fin de esta ley es evitar la muerte súbita en espacios públicos y privados de acceso públicos y que se conozca la importancia de tener lugares cardioasistidos. Un lugar cardioasistido es un espacio con los elementos necesarios para asistir a una persona en los primeros minutos tras un paro cardíaco”, explicó el profesional y agregó: “Además, la normativa también busca promover la instrucción básica de primeros auxilios, maniobras de resucitación cardiopulmonar básica y desfibrilación automática externa en el nivel comunitario”.

De esta manera, indicó que “los espacios públicos y los privados de acceso público deben instalar la cantidad de DEA que determine la autoridad de aplicación. Deben instalarse en lugares de fácil acceso para su uso ante una situación de emergencia y su ubicación debe estar claramente señalizada. A su vez, los responsables de los espacios públicos o privados de acceso público deben capacitar a todo el personal a su cargo, de modo que siempre haya alguien disponible para aplicar las técnicas del uso de los DEA y RCP”.

“Los espacios públicos y privados de acceso público, además de la instalación de los DEA, deben tener, como mínimo, con:  personal capacitado para el uso de DEA, señalización adecuada para identificar los DEA, su ubicación, instrucciones de uso y accesibilidad,  sistema de emergencia médica público o privado, que permita continuar la cadena de supervivencia ante la emergencia”, estableció.

El profesional contó desconocer “los verdaderos motivos de la demora en la reglamentación de la Ley 27.159”. Pero, reportó que desde las distintas sociedades científicas “se llevaron a cabo numerosas actividades en la comunidad y se unieron las entidades para enviar cartas al poder ejecutivo nacional con motivo de agilizar la reglamentación de la misma”.

Tras consultarle por la muerte súbita, Miranda expuso que se trata de “un deceso inesperado, no violento ni traumático, sin síntomas previos, cuya causa es un ataque cardíaco en más del 85% de los casos”. En tanto, precisó que “se calcula que más de 40 mil personas por año sufren una muerte súbita en la Argentina, aunque disponemos de estadísticas en Villa María y la región”.

Además, resaltó: “Este terrible evento puede suceder a cualquier edad, aunque a medida que pasa el tiempo la probabilidad de que ocurra es mayor. Puede suceder en personas que tienen una enfermedad cardíaca ya diagnosticada o en aquellas que aparentan estar sanas, pero que padecen una enfermedad no diagnosticada”.

“La gran pregunta de la muerte súbita es si puede ser prevenida, para ello, por un lado, es necesario conocer sus causas más frecuentes, hacer todo lo necesario para que el corazón permanezca sano y, cuando no lo está, realizar los tratamientos necesarios lo antes posible. Por otro lado, es necesario conocer qué es lo que hay que hacer si una persona sufre una pérdida súbita de conocimiento”, aseveró el presidente de la Sociedad y continuó: “La prevención primaria de la muerte súbita consiste en adoptar un estilo de vida saludable, que incluya alimentación adecuada, ejercicios físicos periódicos, no fumar, controlar la presión arterial y los valores de azúcar y colesterol, y visitar periódicamente al cardiólogo para realizar chequeos y poder detectar en forma precoz cualquier enfermedad cardíaca”.

 

Socorrer a tiempo

Por otra parte, ante la consulta sobre los procedimientos a aplicar, Miranda afirmó: “No son difíciles de conocer los mecanismos. De hecho, en un curso de dos horas se aprenden las maniobras adecuadas de Reanimación Cardiopulmonar Básica. Saber hacer estas maniobras y conocer la cadena de supervivencia puede significar la diferencia entre la vida y la muerte de una persona que sufre un ataque que le genera un desvanecimiento súbito”.

“La cadena de supervivencia incluye acciones para utilizar lo antes posible un cardiodesfibrilador. Este aparato descarga una corriente eléctrica en la persona que sufrió el ataque y revierte la arritmia que lleva a la muerte súbita. El desfibrilador externo automático puede ser utilizado por cualquier persona, ya que su uso se aprende en el mismo curso de RCP”, precisó y añadió: “Si todos los habitantes de la Argentina supieran cómo actuar, se reduciría un 70% las muertes súbitas que ocurren fuera del hospital. Para ello, es preciso que las personas se capaciten en cursos de RCP y DEA”.

“La velocidad con la que se reacciona para socorrer a la víctima le ofrece más posibilidades de sobrevivir. Por cada minuto de retraso en actuar, se pierde un 10% de posibilidades de rescatar a esa persona”, aseveró.

En ese sentido, señaló: “Desde la Sociedad de Cardiología de Villa María alentamos a toda la población a aprender no solamente las maniobras básicas de RCP, sino a adquirir los conceptos para ayudar en una situación alarmante y estresante como presenciar una muerte súbita. Durante el 2021, capacitamos al Profesorado de Educación Física del Instituto del Rosario y a los profesores de las distintas áreas recreativas de la Municipalidad. También, tenemos como proyecto organizar capacitaciones a toda la comunidad, ya que nos hacen llegar los deseos de aprender RCP y nos enorgullece poder ayudar desde nuestro lugar”.

“Estoy completamente seguro de que la implementación de la Ley de Prevención de Muerte Súbita en espacios de acceso público ayudará a disminuir las cifras de decesos causados por este motivo. Los desfibriladores externos automáticos salvan vidas”, remarcó Miranda y concluyó: “Además, creo que más cantidad de gente va a aprender RCP básico para poder actuar lo más rápido posible. Realizar maniobras de RCP básico y utilizar un DEA dentro de los tres minutos del paro cardiorrespiratorio aumentan a un 70-80% las probabilidades de llegar vivo al hospital”.