Las consecuencias del encierro

Los dolores en la columna aumentaron con la pandemia

La licenciada en Kinesiología Claudia Barrera contó que, en su caso, las consultas por molestias y contracturas se incrementaron en un 40%

“El organismo acusó recibo de lo que estaba ocurriendo”, dijo la licenciada en Kinesiología Claudia Barrera (MP 1.534). Lo que estaba sucediendo eran las consecuencias: con el encierro y el aislamiento prolongado por la pandemia de coronavirus, las personas sintieron la necesidad de salir, de estar al aire libre. En esta dirección, la profesional manifestó que en ese deseo por terminar con el confinamiento también existe un “factor psicológico”. En ese contexto, una de las formas de trabajos que primó fue la comúnmente llamada home office. Entonces, de acuerdo con lo que apuntó Barrera, una gran cantidad de gente pasó mucho más tiempo en sus casas del que pasaban, habitualmente, en los espacios de trabajo como las oficinas.

Las consecuencias eran, también y principalmente, los dolores. Y, al respecto, la profesional de la salud recalcó que, en consonancia con la labor que desarrolla en su consultorio, las mayores molestias se registraron en la columna: cervicalgias, lumbalgias y dorsalgias. En su caso particular, según le reveló a este cronista, tuvo un cuarenta por ciento más de consultas. Sin embargo, aclaró que, en el marco de esas consultas, es necesario considerar las patologías graves que se encuentran más allá de las contracturas musculares, como las hernias de disco. En relación a las edades de los pacientes, detalló que no recibió a más personas jóvenes de las que recibe normalmente.

 

Mala postura

Seguidamente se detuvo e hizo hincapié en la mala postura. “Al haber estado haciendo trabajo de oficina, por ahí la mesa, la silla o el escritorio que cada uno haya tenido en su domicilio no es acorde a los muebles que tienen en la oficina. Entonces se trabaja mal”, describió.

En esta línea, destacó la necesidad de atender a la ergonomía. Así, habló de la importancia de trabajar en una silla “que tenga el apoyo lumbar”, de utilizar un escritorio en el que el brazo que se use para el mouse quede ubicado dentro del plano respecto de la base del escritorio y de tener el monitor frente a los ojos. “Uno debe estar sentado considerando noventa grados entre el tronco y la cadera, entre la pierna y la rodilla y de ahí el pie”, expresó.

Al mismo tiempo, aprovechó para brindar otras recomendaciones, útiles sobre todo para aquellos que no poseen los elementos apropiados para trabajar. En el caso de las sillas, propuso utilizar una almohada en la zona lumbar. En lo que atañe al monitor, para que quede ubicado frente a los ojos, aconsejó colocar una resma debajo. En otro sentido, habló de la sintomatología que lleva a los pacientes al kinesiólogo y recordó, primero, que ellos trabajan por prescripción médica. Posteriormente dijo que, por lo general, los síntomas se vinculan con mareos, dolores de cabeza o adormecimiento de los brazos.

 

Un impulso

“Creo que la pandemia ha hecho que todas las personas que no tenían actividad física empezaran a considerarlo”, dijo luego, y también advirtió que para aquellos que, en cambio, sí estaban acostumbrados a ejercitarse fue difícil poder llevarlo a cabo. “Pero en las personas que no lo hacían nunca sí se ha despertado una conciencia. Es absolutamente necesario una vida al aire libre, el caminar, el correr o simplemente estar”.

 

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