La salud en tiempos de pandemia
Los odontólogos defienden el uso del kit de bioseguridad
“No es un robo, es una necesidad”, aseguran. Mientras tanto, el Círculo Odontológico local tiene adelantadas negociaciones con varias obras sociales para su coberturaMás odontólogos se suman al reclamo para que las obras sociales cubran el costo del kit de bioseguridad. Remarcan que es necesario para preservar la salud propia y la del paciente. Y aseguran que el valor mínimo que se cobra no alcanza a cubrir el costo que implica.
En el marco del aislamiento social y preventivo, los odontólogos pueden desarrollar su actividad de manera acotada. Solo pueden atender urgencias, pero para hacerlo deben contar con las medidas de bioseguridad adecuadas según el protocolo de COVID-19.
La finalidad es evitar el contagio de la enfermedad y resguardar la salud del profesional y del paciente.
Especialistas de Villa María y de toda la provincia elevaron su reclamo para que las obras sociales cubran el costo de los materiales de seguridad y desde el Colegio Odontológico de Córdoba se estableció que los pacientes deberán abonar un valor mínimo de 1.550 pesos para cubrir el costo de las medidas obligatorias. Esta iniciativa desató algunas quejas y críticas en los medios y entre pacientes que deben abonar este monto extra, más allá de las tarifas de las consultas o prácticas específicas.
Las razones
El odontólogo villamariense Gastón Catanese aclaró que el cobro del kit de bioseguridad no es un capricho ni una “avivada” de los especialistas. “El odontólogo no es un chanta que te quiere cobrar esa plata extra, no va a cuenta de honorarios, va a cuenta del kit de seguridad. Lo necesitamos porque trabajamos con la boca, que es la principal vía de contagio del coronavirus. Estamos exponiendo nuestra salud y la de nuestra familia también”, comentó.
“Esto no es un robo del profesional hacia el paciente, es una necesidad para cuidar al profesional y principalmente al paciente. Si no llevás la protección correcta, los riesgos de contagio son muy altos. Este no es el virus de la gripe o el de mano, pie y boca, es un virus específico, por eso la protección es específica, y va a cambiar para siempre la modalidad de atención”, agregó.
El protocolo de bioseguridad incluye equiparse con mameluco termosellado y barbijos para partículas específicas, “diferentes a los que usábamos antes”, mamparas de seguridad visual, vestimenta del paciente y del mobiliario, más algunos líquidos desinfectantes.
“Esto se usa de manera previa y posterior a la atención del paciente, ya que entre turno y turno hay que esperar tres horas para que los aerosoles que despegó la boca que atendiste puedan decantar. Por la mañana, de esta manera, podemos o deberíamos atender a un solo paciente”, indicó el especialista.
“Mi práctica personal sale más de 2.500 pesos por los artículos de protección que utilizo. El pago mínimo del material no alcanza a cubrir el gasto que tengo. Así, se hace muy difícil trabajar”, reclamó. Consultado respecto de la razón por la cual antes no se aplicaban estas medidas de seguridad, Catanese explicó: “Siempre se atendió a los pacientes con medidas de seguridad, como potenciales transmisores de una enfermedad infectocontagiosa. Este virus no se conocía, por eso el actual protocolo de seguridad no se usaba. Los barbijos que necesitamos ahora no se utilizaban para evitar el contagio de un virus convencional. Pero siempre atendimos mediante unos parámetros de bioseguridad que tampoco las mutuales pagaban”.
Círculo y obras sociales
El mayor reclamo de los especialistas bucodentales es a las obras sociales y prepagas que no cubren el gasto del protocolo de bioseguridad. “Muy pocas tienen un código específico para ello, pero después se lo debitan al profesional. Si lo cubren, lo pagan a los tres meses y, con la inflación que hay, es imposible cubrirlo del bolsillo del odontólogo”, sostuvo.
“Las mutuales van a tener que tomar conciencia de que deben pagar la consulta y el kit de seguridad. Lo ideal sería que la obra social le reintegre al paciente el dinero que le pagó al odontólogo”, sugirió. En este sentido, lanzó críticas contra la entidad que agrupa a los odontólogos en la provincia y la ciudad: “Los círculos odontológicos, que son los intermediarios entre el profesional y la obra social, están haciendo poco y nada para gestionar ante las obras sociales la cobertura del kit de seguridad. La gente encargada de gestionar este protocolo es la misma que está hace 20 años y que hizo que hoy Apross te pague 168 pesos la consulta, por ejemplo”.
“Los círculos de Córdoba y Villa María aún no han dictaminado que no se atiende a las obras sociales. Lo hicimos los odontólogos. Supuestamente, ellos están tratando con algunas mutuales. En otros círculos, por ejemplo, La Pampa y Bahía Blanca, directamente les pusieron el pecho y dijeron ‘no atendemos más por obras sociales’. Me parece que es una forma de dilatar la situación y mientras tanto, el profesional que se haga cargo de su propio circo”, finalizó.
Algunas lo cubrirían
El Círculo Odontológico local tiene adelantadas negociaciones con varias obras sociales, a los fines de que éstas cubran el kit de seguridad que se dispuso para atender durante la pandemia.
También, como se adelantó días atrás, se está en tratativas con una empresa textil de nuestro medio para que fabrique los camisolines adecuados para dentistas, ya que en el mercado villamariense sólo se consiguen de baja densidad, y la tela especial para labores odontológicas es de 60 gramos o más.
Así lo explicó ayer a El Diario el presidente del Círculo, Jorge Rosa. El profesional recordó que se está atendiendo solamente a prácticas de urgencia, y que tanto a nivel provincial como local se negocia con obras sociales para afrontar “al menos en parte” la incidencia del kit de seguridad, que a precios de la plaza comercial de Córdoba se sitúa en 1.550 pesos.
