Informe especial sobre las etapas del deterioro cognitivo en los pacientes

Alzheimer: mitos y realidades de la enfermedad

Esta enfermedad es la causa más frecuente de demencia en personas mayores de 65 años en adelante y al acrecentarse la edad la frecuencia es mayor

Escribe: Licenciada María Laura Mercol
* MP 35-2258

Hablar de vejez hoy es plantearnos cómo transitarla y vivirla. Al pasar el tiempo la expectativa de vida se ha ido ampliando, por lo que la última etapa de nuestra evolución se fue acentuando aún más.

Actualmente las edades jubilatorias dan lugar a planificar cómo vivir la vejez, desde actividades en aspectos físicos, psíquicos y cognitivos. Cuanto más en movimiento nos encontremos más calidad de vida tendremos en esta etapa.

Este envejecimiento saludable puede verse interferido por la demencia, llamada a esta como un síndrome que desencadena procesos psiconeurocognitivos que impactan en la vida diaria y se manifiesta dentro de un abanico de enfermedades con una tipología particular cada una. Podemos encontrar demencia tipo Alzheimer, demencia frontotemporal, demencia por cuerpos de Lewi, demencia vascular, demencia tipo Parkinson. Estos cuadros no son acabados y pueden presentarse de manera aislada o de forma mixta.

La enfermedad de Alzheimer que es lo que nos convoca en este artículo, es la causa más frecuente de demencia en personas mayores de 65 años en adelante y al acrecentarse la edad la frecuencia es mayor.

Esta enfermedad ocasiona un proceso devastador tanto para el paciente como para su contexto. Es por eso que es necesario una valoración multidisciplinar que permita establecer un diagnóstico lo más precoz posible para lograr diseñar un plan terapéutico adecuado, conservar y sostener la calidad de vida.

 

Diagnóstico precoz

Reconocer las personas que desarrollarán la enfermedad es un objetivo clínico primordial, al igual que conocer la transición entre el envejecimiento normal a la demencia, ya que cuanto más precoz sea el diagnóstico es mayor la incidencia efectiva para enlentecer el progreso de los síntomas.

Los pacientes con enfermedad de Alzheimer presentan alteraciones neuropatológicas y cognitivas años antes de llegar al diagnóstico diferencial. Se han evidenciado cambios cognitivos incluso nueve años previos al establecimiento de la enfermedad.

La sintomatología comienza con alteraciones de la memoria episódica (referida a la codificación y recuperación de eventos determinados en tiempo y espacio, por ejemplo, acordarme de qué comí el día anterior, qué información me brindaron anteriormente, qué hice ayer, etcétera). Esta se encuentra afectada incluso antes del diagnóstico de demencia y permite diferenciar las fases prodrómicas (refiere a los síntomas iniciales que preceden al desarrollo de una enfermedad) del Alzheimer y el envejecimiento normal.

La manifestación inicial de la enfermedad es el fracaso en la capacidad de consolidación de la información, a la que posteriormente se suman alteraciones en el lenguaje (generalmente fallas en la denominación), conocimiento semántico (fluencia verbal, manipulación mental de la información, formación de conceptos, solución de problemas, conductas dirigidas a un fin), y capacidad viso-espacial (Salmon, 1999).

Esta alteración cognitiva progresa a un síndrome demencial caracterizado por olvido rápido, marcada disfunción ejecutiva, dificultades en la atención, lenguaje y habilidades visoespaciales, afectando de manera significativa las habilidades de la vida diaria, requiriendo de asistencia para funcionar en los espacios de participación.

Es frecuente que los pacientes tengan un escaso o nulo registro de sus dificultades, y en ocasiones se resisten al tratamiento debido a que están convencidos de que no les está sucediendo nada. Este proceso recibe el nombre de Anosognosia. Parafraseando a la doctora Alejandra Amengual y al doctor Patricio Chrem Méndez, que en el libro “Enfermedad de Alzheimer: nuevos paradigmas y diagnósticos”, se consideran cinco estadios que se dan en su transcurso:

 

Enfermedad de Alzheimer preclínica

Que se extiende entre la aparición de los primeros eventos patogenéticos (describe el origen y evolución de una enfermedad con todos los factores que están involucrados en ella) y de los primeros cambios cognitivos específicos (Sperling, 2011).

 

Deterioro cognitivo leve

Este estadio se caracteriza por la aparición de síntomas clínicos como compromiso de la memoria episódica. Estos síntomas no interfieren en forma significativa en las actividades de la vida diaria. En esta etapa aparece la queja de olvidos frecuentes. Estos deben ser corroborados por el contexto y por una evaluación neurocognitiva.

 

Demencia tipo Alzheimer leve

En esta etapa comienza la demencia, recordando que es un síndrome caracterizado por dificultades cognitivas y conductuales que interfieren en las actividades de la vida diaria.

Los síntomas propios de esta etapa se caracterizan por: pérdida de la memoria que compromete las actividades de la vida diaria, como olvidarse de hechos recientes, citas o fechas importantes (siendo que nunca se olvidaba de esto), preguntas reiteradas, dificultad para resolver problemas, dificultad para realizar tareas domésticas, laborales o de ocio con las que estaban familiarizadas, desorientación en tiempo y espacio, problemas de percepción visual, por ejemplo, dificultades para leer, calcular distancias, determinar colores, dificultades para comunicarse, pérdida de objetos, fallas en sentido común, toma de decisiones y capacidad de juicio, abandono de actividades, desmotivación.

 

Demencia tipo Alzheimer moderada

En esta etapa los pacientes necesitan de mayor supervisión y asistencia, las alteraciones en la conducta y comportamiento son importantes.

Los síntomas más frecuentes son: mayor compromiso de memoria y episodios frecuentes de desorientación en tiempo y espacio, fallas atencionales, dificultad para reconocer amigos y familiares, dificultad para vestirse, dificultades para la lectura, escritura, dificultades para organizar los pensamientos, incapacidad para aprender cosas nuevas, inquietud, agitación, pérdida de control de impulsos.

 

Demencia tipo Alzheimer severa

En el estadio final del Alzheimer se compromete todo el cerebro, evidenciando atrofia severa. Los pacientes no pueden comunicarse, son totalmente dependientes de otros y suelen presentar: pérdida de peso, trastornos deglutorios, convulsiones, incapacidad para comunicarse, trastornos motores, incontinencia de esfínteres.

Es importante dejar explícito que cada persona es individual y que lo que se está describiendo son manifestaciones que se dan en la generalidad, cada cuadro puede presentar sus particularidades.

El tratamiento para esta enfermedad puede ser farmacológico y/o no farmacológico. En el caso del primer aspecto se trabaja con inhibidores de acetilconeresterasa, antagonistas de receptores.

En el caso del tratamiento no farmacológico podemos hacer hincapié en estimulación cognitiva, terapia ocupacional, músico terapia, tango terapia, actividad física, actividad social.

Para finalizar entonces es muy importante considerar que el Alzheimer es una enfermedad dentro del síndrome de la demencia, que es posible un diagnóstico precoz lo que sin duda es muy positivo para la lentificación de la aparición del síntoma y que es importante conocer los factores de riesgo y factores protectores que se describen a continuación.

Factores de riesgo: como factores de riesgo podemos considerar la edad, factores genéticos, historia familiar en demencia, bajo nivel de educación, sedentarismo físico, depresión, factores vasculares.

Factores protectores: buena alimentación, hábitos de actividad física, estimulación de la neuroplasticidad, actividad mental, interacción social, hábitos de ciclos vigilia-sueño, controles vasculares.

Es de suma importancia actuar en pos de estos últimos, ya que de esta manera estaremos cultivando nuestro cerebro y logrando una prevención positiva de posibles enfermedades como el Alzheimer. Vivir una vejez saludable nos habla de calidad de vida.

Podemos ir finalizando el articulo dejando explícito que la primer arma para combatir la demencia es el conocimiento, conocer nuestra propia evolución, nuestro propio cuerpo, escucharlo y poner en juego todas las acciones necesarias, es el primer paso para conseguir el mejor cuidado de nosotros mismos.

 

* Doctoranda en Neurociencias Cognitivas
laumer2@hotmail.com

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