Artrosis: un proceso evolutivo natural

Escribe Dr. Esteban Ancarani
Traumatólogo

La artrosis es una afección crónica que afecta las articulaciones. Importantísima es la prevención, pero una vez instalada la enfermedad, debemos acudir a los medicamentos que se utilizan para tratarla. Estos se pueden dividir en aquellos medicamentos analgésicos y los antiinflamatorios, y aquellos medicamentos que supuestamente proveen elementos para combatir la artrosis promocionándose que son detener y aún revertir el proceso de desgaste.

Lamentablemente, la artrosis es un proceso evolutivo natural que se manifiesta con el paso de los años en forma degenerativa, como son las canas del cabello, o las manchas de la piel, situaciones que a las personas les parece absolutamente naturales y normales, y que se manifiestan con el paso de los años. También debería pensarse del mismo modo, cuando aparecen imágenes de artrosis en las radiografías, en ausencia de dolor. Es el dolor lo que en general lleva a la consulta generando la preocupación y la inquietud, para intentar detener y aún revertir este proceso. En esa situación es que ya consideramos a la artrosis no solo como manifestación de un proceso de envejecimiento, sino como una enfermedad, y ello es cuando ésta origina síntomas de dolor e invalidez.

La artrosis tiene en su gran mayoría, un sustrato hereditario y genético. A su vez, la aparición es aleatoria tanto en el número de articulaciones afectadas como en las edades diferentes al momento de su aparición, por lo que encontramos que la mayoría, la padecen en muchas articulaciones, otros no la padecen prácticamente en ninguna y en las restantes personas se encuentra artrosis solo en algunas articulaciones asociado al paso de los años o a factores laborales o de sobrepeso.

Normalmente la encontramos con mayor frecuencia en los miembros inferiores y en la columna, ya que al ser estructuras de carga, se encuentran en desventaja con respecto a los miembros superiores, donde aquí la hallamos fundamentalmente en las manos, en un alto porcentaje.

Por tener articulaciones superficiales, a las manifestaciones de dolor y rigidez, se le agregan las deformidades que se visualizan directamente.

Ante una enfermedad degenerativa, no podemos, a la luz de los conocimientos actuales, detenerla o revertirla, pero sí podemos influenciar sobre lo que llamamos factores de riesgo que son los de desencadenan el dolor o lo agravan.

El sobrepeso es una causa fundamental cuando queremos aliviar un dolor de columna o miembros inferiores.

La repetición de posturas laborales forzadas o inadecuadas, así como la reiteración de movimientos repetitivos, pueden con el paso de los años, inducir a la aparición de la artrosis dolorosa con su correlato de rigidez.

La rigidez es un componente habitual en la artrosis, por lo que es muy conveniente mantener una elasticidad de las articulaciones en todo momento de la vida. Para ello, con el paso de los años, son útiles ejercicios que permitan el movimiento sin la carga corporal, como es la natación o la bicicleta fija. Muy eficaces son los tratamientos que ofrece la fisioterapia, la kinesioterapia, la rehabilitación postural global y otras disciplinas. Una condición fundamental para lograr mejorar la rigidez, es aliviar primero el dolor. No se puede mejorar la rigidez en presencia de dolor.

Por ello, actualmente se investiga mucho sobre esta afección ya que ante la evidencia del mayor envejecimiento poblacional por las expectativas del aumento de la esperanza de vida, ha hecho proliferar en la industria farmacéutica una cantidad inusitada de fármacos, muchos de ellos de dudosa o nula eficacia.

En los casos con dolor, los analgésicos comunes aportan una buena meditación para resolverlos, aconsejándose la supervisión médica en dichos casos. A la venta, también encontramos varias sustancias, que sin ser antiinflamatorias o analgésicas, actúan sobre la zona cartilaginosa, como el extracto de palta, la diacereína, el colágeno, el condroitin sulfato, el acido hialurónico, el colágeno, etcétera, los que pueden tener efectos analgésicos mejorando la capacidad funcional, pero ninguno ni detiene ni revierte la artrosis.

Las terapias alternativas, como la aplicación del plasma enriquecido con plaquetas, son eficaces terapias analgésicas pero no modifican la evolución final de la afección, cuando la artrosis es la real causa del dolor.

Las terapias de células madres y cultivo de condrocitos, son costosos tratamientos, pero solo son eficaces en muy pocos casos de sujetos jóvenes, con lesión articular única.

Finalmente, en los casos de dolor intratable e invalidante, la cirugía se muestra como la única opción sastisfactoria y definitiva para mejorar la calidad de vida del paciente.

 

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