159 años de Villa María

¿Por qué Villa María es hija de los rieles?

Escribe: Augusto Javier López

Villa María no es una ciudad colonial, se constituyó con otros parámetros en 1867 (o antes), cuando, para transformar a Argentina en un mercado de consumo manufacturero y un centro de producción primaria, se implementó el modelo agroexportador. Ese modelo, bosquejado en el marco de un nuevo pacto colonial –otra forma de dependencia, según el historiador Tulio Halperín Donghi–, se realizó mediante la privatización de sectores productivos habitados por naciones indígenas (despojadas y masacradas en este proceso), la promoción de una inmigración masiva que debía compensar presuntos faltantes de trabajadores nativos y la búsqueda de inversiones para conectar campos, ciudades y puertos. Con ese objetivo, tras la caída de Rosas en 1852, el Estado (instrumento y medio en la ejecución de este programa) proyectó una infraestructura nacional de comunicaciones y transportes basada en una red ferroviaria convergente en los grandes puertos argentinos.

Tempranamente, en 1857, se concretó un riel en Buenos Aires, en un momento en que esta provincia se había convertido en un Estado soberano y monopolizaba las rentas aduaneras. Posteriormente, entre 1863 y 1870, con capitales ingleses invertidos en condiciones privilegiadas, fue concretado el Ferrocarril Central Argentino.  Unió Córdoba y Rosario, convirtiéndose en el primer ferrocarril interprovincial. Para la historia villamariense es clave porque generó el nacimiento de la ciudad.

En junio, Manuel Anselmo Ocampo, un hacendado bonaerense de la naciente elite nacional que había comprado una parcela en inmediaciones de Villa Nueva, vendió una porción de la misma con la condición de que el Estado garantizara en esta la creación de una playa y estación ferroviarias. El 10 de agosto, con la estación y playa sin terminar (el trayecto se inauguró el 1 de septiembre), por pedido de Ocampo, Santiago Echenique (Departamento Topográfico Provincial) proyectó Villa María a partir de ese cuadro ferroviario (hoy, Predio Ferro-Urbano).

Velozmente, se transformaría en un nudo ferroviario estratégico. Terminado el Ferrocarril Central Argentino en 1870, el Estado nacional construyó (1870-1873) un riel entre Villa María y Río Cuarto (Ferrocarril Andino). Se extendió a Cuyo y, mediante el Ferrocarril Trasandino, unió Argentina y Chile. Por su parte, en 1891 se inauguró el riel Villa María-Rufino, y en 1904, el tramo San Francisco-Villa María (Ferrocarril Francés de Santa Fe). En resumen, cuatro ferrocarriles interprovinciales convergieron en Villa María entre 1867 y 1904.  Posteriormente, en 1913, mediante el Ferrocarril Central Argentino, esta ciudad se conectó con Las Rosas.

 Pero el ferrocarril no solamente fue clave en el nacimiento de la urbe, también sustentó su crecimiento. Para 1880, Villa María brindaba oportunidades de trabajo en el sector ferroviario y en otros que, directamente o indirectamente -mayormente mediante el agro-, se desenvolvieron por la presencia ferroviaria (Sobral, 1967). Por su parte, algunos barrios surgieron en inmediaciones y a partir de predios ferroviarios (Las Playas y Villa La Francesa, después Almirante Brown, por ejemplo) o entre rieles, como La Calera.

Considerando eso, entre 1867 y 1880/1890, el ahora Predio Ferrourbano nucleó la vida económica y social de Villa María, siendo el ámbito donde se producía el encuentro y movimiento de personas y mercancías más importante de la ciudad. También constituía su eje urbanizador, ya que la arquitectura se concentraba en ese sector de la traza urbana.

Recolectando este proceso histórico, Juan Manuel Pereira, en una nota que escribió el 12 de octubre de 1932 para el número 13 de la revista de la Asociación Española de Villa María y Villa Nueva, catalogó a Villa María como hija del riel. Esa denominación involucra todo un posicionamiento que vincula el nacimiento de Villa María con la instalación de la red ferroviaria, en el marco de la economía agroexportadora, y, más ampliamente, construye las nociones de civilización y progreso (urbanismo, comunicación, comercio, agricultura) a partir de la conquista y colonización hispanoamericanas: “Por qué no decirlo, me guía el noble y justiciero propósito de rendir mi modesto homenaje a los españoles que, desde la conquista hasta nuestros días, contribuyeron, en una u otra forma, a cimentar la nombradía de que ya disfruta esta hija del riel, en el concierto de los pueblos argentinos” (Pereira, 1932, p. 51) El mote con que Pereira bautizó la ciudad quedaría inmortalizado mediante su reproducción en publicaciones históricas y, particularmente, periodísticas.

Pereira (1877-1959), su autor, nació en Pontevedra (Galicia, España) y por vinculaciones familiares migró a Villa María, donde fue dependiente en el comercio La Abundancia. Tras mudarse a Villa Nueva, ascendió como socio gerente de la Casa Villasuso, familia con la que se conectó por vía matrimonial. En 1906 compró la vivienda situada en Deán Funes 1259 (Villa Nueva), hoy Casa de la Cultura Municipal. (L. Oliva, comunicación personal, 16 de junio de 2024). Aparte de comerciante, fue vicecónsul y, como se dijo, periodista.

Es importante no omitir que el vínculo entre la ciudad y los ferrocarriles también enmarcó tensiones que muchas veces terminaron en enfrentamientos con particulares o el mismo municipio. La presencia de cuatro rieles interprovinciales, en su momento de auge, no fue armónica, generaba accidentes, producía cortes y congestiones (el Predio Ferrourbano tenía, por lo menos, 10 vías en las que constantemente paraban y circulaban trenes) y creaba contaminación (movimientos de animales, vertidos de agua).

Con independencia de eso, hoy, en un marco de menor actividad ferroviaria (solamente la estación céntrica y el cuadro de barrio Las Playas son usados con esta finalidad), los predios que construyeron esos ferrocarriles fueron desactivados y/o desmantelados; deviniendo en ámbitos culturales y/o recreativos. Pensemos en el Parque Pereira y Domínguez y en el Polo Educativo inmediato a este (ex-Ferrocarril Francés de Santa Fe, denominado Belgrano tras la estatización); el Skate Park, donde tenía su estación el Ferrocarril Villa María-Rufino (San Martín); el Predio Ferrourbano, con su Medioteca, Centro Cultural y Tecnoteca, o el cuadro de barrio Las Playas, que, como el anterior (Ferrourbano), construyó el Ferrocarril Central Argentino (nacionalizado con el nombre de Mitre), donde, en una dependencia ferroviaria, fue creado un centro cultural comunitario.

Consecuentemente, en el presente, estos cuadros también son reservorios patrimoniales; centros que conservan bienes valorados comunitariamente por su importancia histórica y arquitectónica. El Predio Ferrourbano, que incluye un museo municipal ferroviario, Las Playas y el Parque Pereira y Domínguez son ejemplos contundentes en este sentido. Aparte, pero por eso, son ejes para proyectar la urbanización o gestionar el urbanismo. Se transformaron, pero, como en 1867, siguen presentes (y más vivos que nunca) en la historia, el patrimonio, la memoria y, particularmente, la cotidianidad de la comunidad.

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