159 años de Villa María
Los clubes locales surgidos junto a las vías
Surgidos al fervor del fútbol que crecía en popularidad, entre 1880 y 1930 fueron casi un centenar los clubes nacidos en el país por el impulso de los trabajadores ingleses de los ramales ferroviarios. Villa María no fue la excepción; el desaparecido Club Progreso, o los actuales Unión Central y Central Argentino también tuvieron sus orígenes en trabajadores del riel. El aurinegro nació al costado de las vías y el rojo, a partir de una huelga
El fútbol descendió de los barcos en Buenos Aires y viajó en tren hacia el interior del país, igual que otros deportes. Los marineros y comerciantes británicos, y casi al mismo tiempo los empleados del ferrocarril, introdujeron las reglas del fútbol para sus momentos de ocio y con el correr del tiempo, ayudaron a la conformación de entidades deportivas para desarrollar la actividad.
Apenas unos años antes que Villa María fuera fundada, se jugó en Inglaterra el primer partido de fútbol bajo un reglamento unificado. Fue el 19 de diciembre de 1863, en Mortlake, Londres (Inglaterra), cuando se enfrentaron el Barnes Football Club y el Richmond Football Club, en un cotejo que finalizó 0-0. Unas semanas antes, el 26 de octubre de ese año, se había fundado, en Londres, la Asociación Inglesa de Fútbol (FA), y es el momento en el que se unifican las reglas del juego y se separa el fútbol del rugby.
El fútbol no tardó en llegar a Argentina. Casi tres meses antes de la fundación de Villa María, se jugó el primer partido de fútbol en Argentina. Ocurrió en el Buenos Aires Cricket Club (el primer club del país), ubicado en los Bosques de Palermo; que tenía su predio cerca de donde hoy se encuentra el Planetario. El auge por el fútbol hizo que el 20 de junio de 1867 se jugara en ese lugar el primer partido donde se enfrentaron dos equipos: los de camiseta blanca y los de rojo, con victoria de estos últimos por 4-0.
La difusión del fútbol desde la capital al interior, tuvo como factor principal las vías ferroviarias. Los trabajadores de las empresas inglesas encargadas de construir los distintos ramales fueron artífices de la llegada, fundación y arraigo de este deporte en todo el país. Entre 1890 y 1930, las estaciones y los talleres ferroviarios sirvieron como semilla para la conformación de un centenar de instituciones deportivas. Los nombres de esos ramales quedaron plasmados en el nombre fundacional de los primeros clubes. En varios casos, las denominaciones Athletic, Central y Talleres, sirvieron para darle identidad a los nuevos clubes y los colores de sus camisetas surgieron (en la mayoría de los casos), a partir de los que identificaban a líneas ferroviarias. Así nacieron, entre otros, Rosario Central, Ferro Carril Oeste, Talleres de Córdoba, Talleres de Remedios de Escalada y tantos más. Los terrenos cercanos a las vías eran facilitados por las mismas empresas para la práctica deportiva, y las mismas se encargaban de financiar las actividades.
El primer club de la ciudad
En el libro “Pioneros” (editado por la Agencia Córdoba Deportes en diciembre del año 2000), el historiador villamariense Bernardino Calvo, describió los “Orígenes deportivos de Villa María”. Luego de destacar que el primer deporte practicado en la ciudad fue la pelota paleta, introducido por inmigrantes vascos, y cuyo primer frontón se edificó en la esquina de Tucumán e Hipólito Yrigoyen, por entonces denominada avenida Córdoba. A pocos metros de ahí, en la cuadra comprendida entre Tucumán y Mendoza, frente a las vías del ferrocarril, surgió el Club Progreso, aunque luego tuvo otras sedes.
El recordado profesor de Historia y periodista relata “… Villa María privilegiada hija del riel y nudo comunicacional ferroviario estratégico del interior argentino, en cuya urbe se desempeñaba personal jerárquico de origen británico, no tardó en incorporar el popular deporte del fútbol. Su práctica fue traída a tierras villamarienses por el personal inglés de los ferrocarriles, y particularmente, por mister Francisco O’Keeffe y otros jefes posteriores de la estación ferroviaria, personajes prestigiosos e influyentes de la comunidad y activos protagonistas de sus entidades sociales y deportivas fundacionales.
La primera institución de esas características fue el Club Progreso, surgido en 1882, y en ese ámbito se fomentaron las condiciones para el desenvolvimiento de diversas prácticas deportivas de las que participaron, fundamentalmente, los integrantes de las comunidades italiana y española, que se arraigaron en Villa María, y otros inmigrantes de diversas nacionalidades que contribuyeron a construir con sus esfuerzos este mojón de promesas y esperanza”.
El club nació por iniciativa de O’Keeffe, por entonces jefe de la estación ferroviaria. Su primer presidente fue el inglés Julio Brián, también funcionario del ferrocarril y su primer vicepresidente el italiano Alejandro Voglino.
Unión surgió junto a las vías
En los primeros años del siglo pasado, el fútbol (un deporte al que llamaban, por entonces, el de “los ingleses locos”), se hacía cada vez más popular. Así aparecieron los clubes Uruguayo, San Martín, American, Central Juniors, Pampero y Rawson, entre otros. Todos tuvieron orígenes en las empresas ferroviarias que atravesaban la pequeña población.
Villa María acababa de cumplir cuatro décadas de vida y contaban con unos 5.000 habitantes. En ese tiempo ya existía la demanda de contar con entidades más organizadas. Esto impulsó a que se reunieran los referentes de los clubes Central Juniors y Rawson para fusionar ambas entidades, que mantenían una marcada rivalidad, con el objetivo de emprender una empresa más ambiciosa y con ella, el surgimiento de una nueva.
Las primeras reuniones ocurrieron en 1907, pero la realizada el 8 de junio de 1908, se concretó en un galpón de máquinas del mismo ferrocarril, ubicado en avenida Alem al 50, al costado de las vías del Ferrocarril Central Argentino. Asistieron empleados ferroviarios y también de la casa “Vionet” de ramos generales. Los nombres sugeridos fueron varios; uno de los que surge de numerosas publicaciones históricas fue Vía Libre, aunque finalmente prosperó el de Central. Con el tiempo, se adoptó definitivamente el de Unión Central, como se lo conoce hoy.
La discusión por los colores terminó en una anécdota risueña, que derivó que los elegidos quedaran marcados a fuego en la flamante entidad hasta la actualidad. Mientras se debatía con “buena voluntad y criterio” sobre los nuevos colores, pasó un vagón con una banderilla con los colores de “Vía Libre”: negro y amarillo, a rayas.
La primera Comisión Directiva estuvo integrada en su totalidad por empleados del ferrocarril, todos de origen inglés, aunque colaboraban algunos reconocidos vecinos de la “próspera población”. El superintendente del ferrocarril, Henry Harris, fue el primer presidente, acompañado en esa primera Comisión Directiva por los hermanos Silvester, Alfredo Velch, Matheus Geiltse y se sumaron otros integrantes nacidos en la floreciente Villa, como Domingo Villalba, Alfonso Pavone, Jorge Rodríguez, Federico Plá y los hermanos Signot. En 1910, Harris regresó a Inglaterra, y nunca más se supo de él.
La nueva entidad conservó la cancha de Central Juniors, ubicada en un cuadro dentro del ferrocarril, entre las calles Entre Ríos y Corrientes. La idea fue conservar ese lugar con el nombre de Unión Central. La entidad obtuvo su personería jurídica en 1913 durante la presidente de Ángel Bescos, que le dio un gran impulso a la misma.
El fútbol fue su primer deporte y entre los integrantes de aquel equipo estuvieron Sinday Boll, Tindor, J. Dry, Beiltse, Evans, Maisons, Alfredo Velch, Domingo Villalba, José Torres, Alfredo Silvester, Pedernera, Núñez, Camporini y algunas publicaciones del club a lo largo de la historia mencionan hasta a Juan Furió.
Posteriormente, empezó a usar la Plaza del Oeste (hoy Plaza Manuel Anselmo Ocampo), pero en 1919 la Municipalidad lo desalojó y tuvo que instalarse “de apuros” en un terreno ubicado detrás de la Escuela del Trabajo (IPET 49), donde logró su primer título en la Liga Villamariense de Fútbol. En 1938, con la presidencia de Vicente Baromei, Unión Central adquirió los terrenos ubicados sobre los márgenes del río Tercero (hoy Ctalamochita), pero a los pocos meses la Municipalidad se los expropió para construir el Balneario municipal, obra que recién se concretó 25 años más tarde.
Meses después se instaló definitivamente en la calle Brasil 235, hoy calle José I. Rucci; y fueron sumando obras, como las canchas de bochas (que ya no están). En 1946, el club incorporó a sus actividades el básquetbol, y su primer título lo obtuvo en la temporada 1956/57.
El club rebelde
Otra entidad que surgió por impulso de los trabajadores de las vías fue el Club Atlético Ferroviario, hoy convertido en Club Deportivo Central Argentino, fundado el 2 de diciembre de 1918.
El contexto nacional y mundial de emancipación en muchos aspectos (a partir de la Reforma Universitaria de 1918, en Córdoba; o la Revolución Rusa un año antes). Casi a la par de los jóvenes rebeldes, surgió el Club Ferroviario. El mismo fue impulsado por un grupo de empleados del ferrocarril, que contaron con el apoyo
Una huelga ferroviaria en el Ferrocarril Central Argentino, originó que posturas diferentes entre los trabajadores, muchos nucleados en el Club Unión Central (fundado en una década antes), decidieron separarse y formar una nueva entidad. La apasionada asamblea del nuevo club contó con las presencias de Tomás S. Díaz, Victoriano Pizzo, Santiago Perrone, Saturnino Ochoa, Gervasio Quevedo, Florentino Pedernera, Eduardo Fraga y Ernesto Carranza.
El acta fundacional del club describe que el día 2 de diciembre, pasadas las 6 de la tarde se reunieron un grupo de personas para formar la comisión provisoria y en votación unánime fueron designados los señores: Saturnino H. Ochoa, Victoriano B. Pizzo; Ernesto A. Carranza, M. Díaz, Aureliano López, Gervasio Quevedo, Blas Bove, Florencio Pedernera, José Pérez y Santiago Perrone. Además, se nombra una comisión para elaborar los estatutos. Cuenta aquel documento que se le solicitó a la Federación Ferroviaria, un anticipo de 30 pesos, para los primeros gastos que origine la conformación de la nueva entidad. También se decidió que los colores de la entidad serían con camiseta roja y vivos blancos, que perduraron en el tiempo. Los jóvenes rebeldes eligieron esos colores por los revolucionarios rusos de 1917.
Su nombre lo llevó hasta 1924, donde pasó a denominarse Club Atlético Central Argentino (en homenaje al nombre del ferrocarril), pero las bromas por su sigla (CACA), rápidamente motivó a modificarlo por el de Club Deportivo Central Argentino, como pasó a llamarse el 25 de enero de aquel año.
Como Club Ferroviario fue campeón de la Liga Villamariense (creada en 1914) obtuvo los títulos en Tercera División en 1920, 1921, 1922 y 1923; fue finalista en Primera y Quinta en 1921, y campeón regional en 1922. En 1923 fue finalista en Intermedia; y justo el año que cambió su denominación, fue campeón en Primera, Segunda y Quinta. En Tercera, festejó por quinto año consecutivo.
Los rojos de avenida costanera”, “los rusos” (a raíz de un presidente de apellido Gornitz que le dio un gran impulso a la entidad), el “Expreso Rojo”, todos estos motes fueron acumulando a lo largo de un siglo de vida.
Los fundados por empleados ferroviarios
En cada ramal, ya fuera de origen inglés o francés, surgieron clubes, con nombres y colores identitarios. Con el paso del tiempo, algunos clubes derivaron sus nombres a los actuales, y crecieron en popularidad. En Córdoba hay varios clubes surgidos desde el riel. En 1913 nació Talleres Atlético Central Córdoba (hoy el Club Atlético Talleres); y en 1918, el Instituto Atlético Central Córdoba, en el barrio Alta Córdoba, fundado por un grupo de empleados del Departamento de Locomotoras del Ferrocarril Central Córdoba. Un tiempo antes, se había fundado el Córdoba Athletic Club en 1882, fundado por empleados e ingenieros británicos en los talleres de barrio General Paz (con el tiempo se volcó al rugby y hockey).
Los directivos ferroviarios fundaron al Club Atlético de Rosario (conocido en el rugby como Plaza Jewell) en 1867; pero el más emblemático en aquella ciudad ha sido Rosario Central, surgido con el nombre de Central Argentine Railway Athletic Club, fundado en 1889.
En la ciudad Buenos Aires se crea el Ferrocarril Oeste en 1904; y en la provincia otros conocidos equipos del ascenso: UAI Urquiza (originalmente llamado Ferrocarril Urquiza, fundado por trabajadores de la estación Villa Lynch). Central Ballester1974 heredero del Club Central Argentino de San Martín. Sus colores azul y amarillo emulan las barreras de los pasos a nivel. En Junín en 1892 se fundó el BAP (fundado por trabajadores ingleses de la línea Buenos Aires al Pacífico); en Bahía Blanca, el Club Atlético Pacífico, cuyo nombre original fue Bahía Blanca & North Western Athletic Club.
Hay también nombres que se repiten, como Central, Central Córdoba o Central Argentino, todos vinculados a trabajadores ferroviarios.
Del Ferrocarril Central Córdoba surgen equipos fundados en Rosario (1906), San Miguel de Tucumán (1914), Santiago del Estero (1919), Laboulaye (1922), entre otros.
Nacidos en los corazones de los talleres de locomotoras, surgen varios Talleres; además del cordobés, están los de Remedios de Escalada (1906) o el Cruz del Eje (1928).
