159 años de Villa María - Cuando el pasado del tren se transformó en el futuro a través del teatro

La casona ferroviaria y Herejes

Construida en 1915 para el Ferrocarril Central Argentino, la antigua Administración de Ferrocarriles de Sabattini 140 atravesó décadas de actividad, distintos usos, abandono y deterioro. Desde 2023, Teatro de Herejes trabaja para recuperar el edificio y convertirlo en un espacio escénico y cultural.

Hay edificios que terminan siendo parte del escenario de una ciudad simplemente por estar de pie, durante años, siendo parte intrínseca de su historia. La antigua Administración de Ferrocarriles de avenida Sabattini 140 es una de esas edificaciones que varias generaciones han visto una y otra vez, cómo puede ser el mismo Ctalamochita. Se construyó en 1915 por el Ferrocarril Central Argentino, y fue  parte de la estructura ferroviaria que durante décadas, organizando  buena parte de la vida económica y urbana de Villa María.

De arquitectura ferroviaria inglesa, con ladrillos a la vista y una característica galería-balcón, la casona no era una estación sino una pieza del entramado administrativo que sostenía el funcionamiento del ferrocarril. Con el paso del tiempo, cuando el tren fue perdiendo buena parte del protagonismo que había tenido en la ciudad, el edificio también comenzó a cambiar de función.

Por sus habitaciones y dependencias pasaron organismos municipales y entidades de la comunidad, entre ellos Defensa Civil, Radioaficionados y áreas vinculadas con Tránsito y Transporte. Hasta que el deterioro edilicio hizo imposible continuar utilizándolo con normalidad.

 

Del abandono a otra vida

Durante años, la antigua Administración quedó prácticamente fuera de la vida cotidiana de Villa María. El edificio acumuló basura y sufrió un progresivo deterioro, al tiempo que también atravesó episodios de incendio, vandalismo e incluso habitada por personas sin hogar. Fue así que terminó siendo una construcción cargada de historia, pero que había dejado de tener una función activa.

El cambio comenzó a gestarse en 2023. En junio de ese año, la Municipalidad y la Asociación Civil Teatro de Herejes firmaron el convenio para entregar el inmueble en comodato. El acuerdo estableció un plazo de 50 años y puso en manos del grupo teatral la recuperación del edificio, bajo las normas que protegen su carácter patrimonial. (Radio Villa María)?

El proceso no fue inmediato. El proyecto pasó por el Concejo Deliberante y también por una audiencia pública, en la que otras instituciones plantearon su interés por utilizar el espacio. Finalmente, en octubre de 2023, el cuerpo legislativo ratificó el comodato, aunque estableció condiciones para que otras organizaciones sin fines de lucro también pudieran utilizar el inmueble.

Para Herejes, el trabajo empezó literalmente desde abajo. En agosto de 2023 comenzaron a instalarse en el edificio y una de las primeras tareas fue retirar la basura y limpiar un lugar que había permanecido abandonado durante años. A partir de allí comenzaron las obras, sostenidas con recursos propios, aportes de socios, donaciones y distintas actividades destinadas a reunir fondos.

La recuperación también comenzó a hacerse visible. En octubre de 2024, el grupo abrió durante tres días las puertas de la casona para mostrar los avances y organizar allí una propuesta artística de 48 horas. La actividad incluyó música, teatro y la muestra inmersiva Retoñar, de Martín Enricci, un nombre que parecía especialmente apropiado para un edificio que intentaba volver a la vida. Parte de lo recaudado fue destinado a continuar con la reconstrucción.

 

Del ferrocarril al escenario

El proyecto de Herejes contempla transformar la antigua Administración en un espacio cultural de distintas dimensiones. La primera etapa estuvo vinculada con la puesta en funcionamiento de una sala teatral, los baños y las áreas necesarias para comenzar a recibir público. El grupo bautizó esa sala como La Farola, en referencia a la historia ferroviaria del propio edificio y a las instalaciones donde antiguamente se fabricaban farolas para el ferrocarril.

Ahora el proyecto avanza hacia una nueva etapa. El espacio ya cuenta con la sala teatral y los camerinos y la organización trabaja sobre un proyecto integral que contempla el crecimiento del complejo. Los renders permiten imaginar cómo quedará el lugar una vez terminadas las distintas etapas: donde alguna vez funcionó una dependencia del sistema ferroviario habrá un espacio dedicado al teatro, pero también a otras expresiones culturales y a la comunidad.

La transformación tiene algo más que un valor arquitectónico. Durante décadas, el edificio fue perdiendo su función a medida que el ferrocarril también perdía presencia en la ciudad. Recuperarlo no significa reconstruir exactamente aquello que fue, sino darle una nueva vida sin borrar las huellas de la anterior.

Por eso, en Sabattini 140 hay una historia que continúa. Primero fue una dependencia del ferrocarril. Después, un edificio utilizado para distintas funciones. Más tarde, un inmueble abandonado y deteriorado. Y ahora, mientras los ladrillos originales conviven con escenarios, luces, camarines y artistas, comienza una nueva etapa. Porque el tren ya no administra allí sus recorridos, desde hace mucho tiempo. Pero algo de aquel viejo movimiento ferroviario volvió a entrar por sus puertas: gente, trabajo, encuentros y cultura. Esta vez, para quedarse,  e impulsándose al futuro, a través del teatro y el arte.