2 de septiembre - Día de la Industria - Miguel Ángel Mulinetti - El trabajador industrial que supo adaptarse
Más de seis décadas entre las máquinas
Entró como operarioa una fábrica de autopartes que, conel tiempo, terminó comprando y apostó al crecimiento. Hoy, a pesar de los problemas en el sector, dice que aprendió a “sobrevivir” a los cambiosLa historia industrial de Villa María también puede contarse a través de quienes dedicaron toda una vida a fabricar, aprender y adaptarse a los cambios. Miguel Ángel Mulinetti ingresó a fines de 1958 como operario a una fábrica de autopartes ubicada en calle Buenos Aires 1916. Quince años después, en 1973, tuvo la oportunidad de adquirirla y desde entonces continúa ligado a la producción.
En aquellos años, la fábrica producía bombas de agua para vehículos como Ford T, Ford A y Ford V8, además de minicompresores y partes de gatos tijera para automóviles. “Por aquellos años, en Argentina existían solo cuatro fábricas de este tipo: dos en Villa María y dos en Buenos Aires”, recuerda.
Mulinetti destaca que, pese a ser una ciudad mucho menos poblada que en la actualidad, Villa María tenía entonces una fuerte actividad industrial. Se fabricaban motores a explosión, compresores, gatos, motos, pequeños vehículos de cuatro ruedas para reparto, además de productos provenientes de fundiciones, lavarropas y máquinas para carnicerías, entre otros.
A lo largo de los años, la empresa atravesó diferentes etapas y desafíos. La incorporación de las nuevas generaciones permitió darle continuidad al proyecto: actualmente, trabajan allí un hijo y un nieto, mientras se mantienen algunos modelos de producción y se continúa fabricando partes y repuestos.
“Las políticas para la industria en este país son de constante cambio. Aprendimos a sobrevivir”, sintetiza Mulinetti al repasar más de seis décadas de actividad.
La tecnología también modificó profundamente los procesos productivos. Oficios que durante décadas fueron necesarios comenzaron a desaparecer, aunque en su caso todavía existe un espacio para el trabajo artesanal. “Aún hacemos matrices y modelos de manera artesanal”, explica.
El presente plantea, además, nuevos interrogantes. El crecimiento de la circulación de vehículos eléctricos genera incertidumbre sobre el futuro de los motores a explosión y, particularmente, de las bombas de agua. Frente a ese escenario, la estrategia es buscar nuevos nichos de producción, especialmente aquellos que requieren pequeñas cantidades y que muchas empresas de mayor escala no fabrican.
En ese camino aparece también un valor diferencial: la posibilidad de producir repuestos para automóviles antiguos. La empresa conserva modelos y matricería que permiten fabricar piezas para vehículos desde 1927 en adelante, un conocimiento y un patrimonio productivo difícil de remplazar.
Primero, operario
Con una trayectoria que comenzó como operario y que continuó como empresario, Mulinetti entiende que el futuro de la industria exigirá nuevamente capacidad de adaptación.
“Se necesitará un gran esfuerzo para seguir un camino con éxito. Avizoro que deberemos agudizar la inteligencia para sortear obstáculos”, sostiene.
Una frase que resume, quizás, el espíritu de una industria que durante décadas aprendió a convivir con los cambios, las crisis y las nuevas tecnologías, pero que todavía encuentra en el conocimiento, la experiencia y la capacidad de reinventarse las herramientas para seguir produciendo.
