2 de octubre - Día del Escribano - Erica Zamprogno
El desafío de una escribanía que cambia sin perder su esencia
La neutralidad, la prevención del conflicto y la búsqueda de acuerdos claros y seguros son consignas que incorporó desde sus inicios como abogada y que refrendó en el notariadoErica Zamprogno repasa su trayectoria profesional y los cambios que atraviesa el notariado frente a la digitalización. Para la escribana, el desafío es incorporar nuevas herramientas sin resignar la confianza, la imparcialidad y la seguridad jurídica que definen a la profesión.
Su elección por la escribanía estuvo vinculada desde el comienzo con una manera particular de entender el derecho: desde la neutralidad, la prevención del conflicto y la búsqueda de acuerdos claros y seguros. “Me interesó el derecho y su ejercicio desde la neutralidad y el logro de acuerdos justos, claros y seguros”, explica.
A lo largo de los años, uno de los aspectos que más valora de su recorrido es haber acompañado a distintas generaciones de una misma familia. Comenzó asesorando a los padres y, con el tiempo, fueron sus hijos quienes continuaron recurriendo a ella. “Esa continuidad genera un vínculo de confianza que considero uno de los mayores reconocimientos que recibo como escribana”, señala.
Pero esa profesión que construye vínculos a largo plazo también cambió profundamente. La actividad notarial incorporó sistemas informáticos, consultas digitales, documentación electrónica y nuevas herramientas de gestión. En Córdoba, Zamprogno destaca los avances realizados a través de plataformas como CiDi y el sistema del Colegio de Escribanos, además del desarrollo del Sidano para la actuación notarial digital.
La transformación, sin embargo, no se limita al reemplazo del papel. Inteligencia Artificial, blockchain, contratos inteligentes, identidad digital, activos digitales y tokenización ya forman parte de un escenario que plantea nuevos desafíos jurídicos. “Nuestro desafío es y será comprenderlas profundamente y participar activamente en la construcción de los marcos jurídicos que permitan utilizarlas con seguridad”, sostiene.
En ese contexto, entiende que la tecnología puede cambiar los procedimientos, pero no aquello que constituye la esencia del trabajo notarial. “La tecnología puede modificar el soporte, lo que no debe modificar es la seguridad del acto”, afirma.
Zamprogno imagina una escribanía cada vez más tecnológica, interconectada y digital, pero no menos humana. El escribano del futuro deberá sumar conocimientos y herramientas, aunque conservando aquello que históricamente justificó la existencia del notariado: “La confianza, la imparcialidad, el asesoramiento jurídico, el control de legalidad y la seguridad jurídica preventiva”.
En el Día del Escribano, esa mirada se transforma también en un mensaje para colegas y quienes recién comienzan. Capacitarse, investigar y adaptarse a los cambios serán parte de una profesión en permanente transformación, pero sin perder de vista a las personas que están detrás de cada acto.
“Deseo que, tanto quienes ejercemos desde hace un tiempo como quienes recién comienzan, nunca perdamos la capacidad de escuchar a las personas”, concluye.
