DÍA DE VILLA MARÍA - 157 años

Leyendas urbanas de una ciudad sin puerto

Para que nadie quede excluido de esta aventura al mundo de las leyendas y las fantasías, proponemos algunas páginas interactivas para que participen los grandes y los chicos de todas las familias lectoras de elDiario

Todas las ciudades tienen su historia, sus personajes y personalidades, sus lugares, sus héroes, sus villanos, sus mitos y sus leyendas.  Y Villa María no es una excepción. Mitos y leyendas urbanas, pobladas de fantasmas, recorren, de boca en boca, de oído en oído y de imaginario en imaginario, los barrios, las calles, los días. Y los habitantes de la ciudad se hacen eco, o se hacen los distraídos, o se hacen los escépticos, o los desinteresados;  pero en el fondo saben:  “Que las hay, las hay”. Por eso perviven las leyendas, por eso, en medio de la noche, en una calle a oscuras, al menor ruido o leve viento, se dan vuelta y miran sobre el hombro y aprietan el paso si van solos y si van acompañados se ríen de los nervios y hacen bromas y levantan la voz, para espantar a los fantasmas, por si las moscas.

Pero los fantasmas persisten, tenaces, en su condición fantasmagórica, poblando las calles neblinosas, los sitios penumbrosos, los descampados, las imaginaciones, sabedores de que mientras haya voces que los nombren y oídos dispuestos a escuchar, habrá mentes listas para darles vida y perpetuidad.

Y así, el loco de la bicicleta hoy va rumbo al barrio San Martín trepando la calle Mendoza y cuando llega a la Pesada escucha que desde el interior del viejo Hospital Pasteur sale una voz que nadie oye pero él sí, porque es la inconfundible gola del fantasma que habita ese edificio emblemático construido en los albores del siglo XX Cambalache. Y la voz le da noticias de la hamaca que se columpia sola de toda soledad en el barrio Las Playas. El loco le dice que sí, que claro que sí, que por supuesto, si de allá viene pedaleando y está al tanto de todo y de paso le pregunta al espectro hospitalario si sabe algo del hombre de negro; “nada, últimamente, hace tiempo que no lo veo, que no viene por acá”, responde el fantasma del Pasteur y el loco pone en marcha de nuevo su rodado, hace un gesto a modo de saludo y se va pensando en la chica salida del sepulcro de La Piedad. “¿Qué habrá sido de ella?”, tan linda que le había parecido siempre. Porque el amor también existe entre los fantasmas, eso puede darlo por seguro el lector o lectora de estas páginas. Y hay luces más misteriosas que el mismísimo misterio de cómo consiguen algunos pagar la luz y no quedarse sin un mango 20 días antes de que el mes decline y se transforme en fantasma, y fantasma descalzo habrá de ser, que ni para alpargatas alcanza. Pero aunque la vida no sea color de rosa, siempre habrá rosas para el fantasma de las mismas; y siempre habrá una luz de esperanza, como la misteriosa luz que algunos vecinos denunciaron hace unos diez años atrás,  la que solían divisar entre una arboleda muy elevada que se encuentra por allí, al fondo de la calle Buenos Aires, a mano izquierda, si uno se dirige hacia la autopista.

En este aniversario 157 de la fundación de Villa María, celebramos como cada año a la ciudad y, en esta ocasión, también a sus leyendas urbanas, a sus fantasmas y misterios, a las fuerzas sobrenaturales que dicen, que dice, que alguien dijo que ahí están, entre los ladrillos que de día parecen solo ladrillos, en los edificios que de día parecen abandonados, en las plazas que de día parecen solo lugares donde las infancias juegan, corren, ríen y alborotan, y los grandes toman mates.

No entraremos aquí a discutir sobre la verdad de los acontecimientos narrados; eso será materia de charlas de café, de boliche o de sobremesa. Nos limitamos a presentar lo que el escritor y docente Luis Luján se ocupó de recopilar. Pero creemos también que los mitos y leyendas nos constituyen como ciudadanos y merecen un lugar destacado. En estos días que corren, tiempos de fake news, de mentiras de campaña, de estafas virtuales, de falsos profetas de fuerzas celestiales, de clones y de realidades creadas con IA a los que la gran mayoría está dispuesta a dar crédito, un fantasma más o un fantasma menos no le va a hacer daño a nadie ni va a cambiar decisivamente el sentido de la realidad.

Y para que nadie quede excluido de esta aventura al mundo de las leyendas y las fantasías, proponemos algunas páginas interactivas para que participen los grandes y los chicos de todas las familias lectoras de elDiario.

A disfrutar, entonces, de estas leyendas urbanas pletóricas de fantasmas y de imaginación popular. ¡Feliz aniversario, Villa María!

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