DÍA DE LA INDUSTRIA - Historia de la industria nacional - Una actividad condicionada por la competencia internacional y los costos internos

Casi un siglo, tiempo durante el cual faltó mayor productividad y eficiencia

Siempre en el sube y baja. Desde la División Internacional del Trabajo, impuesta por Gran Bretaña tras la Revolución Industrial, Argentina quedó ceñida al modelo agroexportador sin demasiadas oportunidades de revertir la dependencia. La historia habla, lamentablemente, más de fracasos: el desarrollo

 

La historia de la industria nacional comprende un proceso complejo, que se extiende durante más de un siglo, cuyo comienzo se produjo a mediados del Siglo XIX, aunque alcanzó mayor auge durante la década del 30 del siglo pasado.

En todos los casos, la elaboración de bienes en el país procuró proteger los productos locales y fomentar el desarrollo económico interno.

 

Desde el 30

Fue durante la década del 30, rubricada desde lo social y político como “Década Infame”, que se produjo la reactivación de la actividad productiva a través del proceso de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) a fin de lograr reemplazar las máquinas que se dejaron de introducir luego de la Gran Depresión provocada por la caída de la Bolsa de Nueva York (lo que no se puede importar, ahora se produce en el país).

En 1946 se crea la empresa estatal siderúrgica Somisa (proveedora de acero para la construcción y máquinas pesadas), la cual fue privatizada durante la década de 1990, toda vez que la competencia internacional y la falta de inversión afectaron el crecimiento de la industria en el país.

El mapa población al argentino comenzó a cambiar desde 1940 (tal vez antes) cuando la migración interna llevó a los trabajadores, ya sin chances de ocuparse en los campos, a asentarse en las “villas” de Buenos Aires, Rosario y también Córdoba.

¿Qué fabricaron…? Principalmente, insumos agropecuarios, bebidas, alimentos y textiles, todo correspondiente a lo que se denomina “industria liviana”.

Fue el tiempo en que estas industrias fueron promovidas por el Estado a través de subsidios y créditos destinados al sector privado.

 

Fines del Siglo XX

Sin embargo, sin los aportes del Estado, el entramado industrial de las empresas, con poco capital y escasa capacidad tecnológica, comenzó a ceder y desde 1978, pese a ganar el Mundial de Fútbol, empezamos a descender en materia productiva en las fábricas.

Por un lado, la Crisis del Petróleo (1973) y, por otro, el fomento de las importaciones propiciadas por el gobierno de la última dictadura cívico-militar (1976-1983), acentuó el retroceso.

En 1983, con el retorno de la democracia, se intentó revertir la situación, pero fue imposible por la hiperinflación acaecida en 1989 y el futuro de la industria quedó encerrada en una mera intención.

Durante la década del 90, bajo la Presidencia de Carlos Menem, se reseteó hacia la privatización de las principales empresas estatales, como Entel, YPF, Aerolíneas Argentinas y otras.

Llegó el nuevo siglo y, durante los años 2000 y 2001, pese al aumento de las reservas y la integración del Mercosur, nunca se alcanzó el nivel de producción y desarrollo que se había logrado en 1960.

 

¿Qué se exportó?

Las principales colocaciones fabriles al exterior se ciñeron a productos agroindustriales, alimentos, carne, lana, cuero, soja, trigo y maíz.

En 2021 el 76,9% de las exportaciones comprendió soja, maíz, productos petroquímicos, carne ovina y bovina, trigo, girasol, lácteos, productos pesqueros y también oro y plata.

La mayoría de los destinos fueron Brasil, China, Estados Unidos, Chile, India, Países Bajos, Alemania e Indonesia.

También exportaron productos petroquímicos (gas natural y petróleo), fertilizantes y plásticos.

Así también, se colocaron en otros países vehículos, máquinas, electrodomésticos, electrónicos.

Además, el país consiguió vender al exterior productos farmacéuticos, textiles, para la construcción (sobre todo cemento y ladrillos), como así también elaborados con cuero (zapatos y carteras).

 

Desafíos

Hoy la crisis afecta el desarrollo económico y social del país, por lo que se hace necesario crecer en productividad y aportar cada vez más mayor eficiencia.

El desafío principal es lograr superar los condicionamientos que imponen la competencia internacional (los costos son más bajos afuera), los precios son más competitivos entre los productores externos (porque disponen de ventajas cambiarias) y tienen menores costos de mano de obra.

 

Informe del 28 de agosto - Cayó la producción de acero, hierro y laminados

Mientras algunos sectores de la producción albergaban la esperanza de que una vez ingresado a la segunda parte del año la situación económica cambiara, poco y nada de eso ocurrió.

Por el contrario, se conocieron situaciones que agravaron aún más el estado crítico productivo del país, tal con lo que ocurrió con la producción del acero.

En tal sentido, la propia Cámara Argentina del Acero (CAA) informó el 28 del mes pasado que, en total, se produjo 313.900 toneladas de acero.

Esta cifra representa un 14,2% más que lo producido en junio, pero un 9,2% menos que en julio del año pasado.

Por otro lado, la fabricación de laminados durante julio último resultó ser, comparativamente con igual mes de 2023, un 15,2% menor.

En tanto, por si algo faltaba, también el hierro quedo en deuda, toda vez que se produjeron 170.000 toneladas, es decir, un 26,7% menos que en junio de este año y un 12,9% menos que en 2023.