Sala Penal

“Volver al abogado de confianza”

Florencia Vottero y Alexis Andrada Beilmann son dos de los integrantes de la Sala Penal del Colegio de Abogados de Villa María. Al referirse a la característica de esa área de la Abogacía, comenzaron diciendo que, “para poder ejercer el derecho penal, hay que saber empatizar con las diferentes circunstancias sociales. Es difícil ponerse en el lugar de alguien que tiene conflicto con la ley penal sin ser delincuente. No se empatiza con el delito, pero sí con las situaciones que lo llevaron al acusado a ese lugar. Estamos convencidos de que, desde nuestro rol, además de ejercer la defensa de un imputado, podemos ayudar a buscar algún tipo de solución”.

Dieron como ejemplo que, muchas veces, los defensores solicitan que en una condena se imponga la obligatoriedad de terminar el secundario. “No porque la escolarización lo vaya a hacer mejor persona, sino porque le va a permitir salirse de grupos negativos y tener nuevos grupos más saludables, que aporten otra perspectiva de vida y que lo ayuden a salirse del círculo delictivo”.

Esto no es solo una mirada, sino que es poner como norte que un proceso judicial, en el que los penalistas participan como auxiliares de Justicia, “la función no es únicamente la de esclarecer un delito, sino también la de la resocialización, algo que muchas veces no se tiene en cuenta”.

“Hoy se habla mucho de bajar la edad de imputabilidad, pero nadie plantea qué va a pasar con los niños, niñas y adolescentes en conflicto con la ley penal. Se plantea solo una cuestión de encierro, pero no he visto que se trabaje para buscar algún camino de resocialización”, agregaron.

Otra característica del ejercicio del Derecho Penal es que deben mantener una articulación permanente con otros organismos del Estado, tales como el Polo de la Mujer, Servicio Penitenciario y también con la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF), por citar algunos.

“Desde esta Sala Penal estamos trabajando para mejorar la relación con esos organismos”, plantearon.

Una de las mejoras que instrumentaron recientemente es el turnero en el servicio penitenciario, “que da más agilidad a los colegas que tienen que entrevistarse con un detenido y también mejora la organización en la cárcel”.

“Muchas veces nos hemos parado desde un lugar en el que detectamos los problemas y los cuestionamos. Creemos que llegó la hora de afrontarlos y buscar soluciones”, indicaron.

Es por eso que están trabajando en un programa de capacitación que permita, fundamentalmente a los abogados jóvenes, contar con las herramientas necesarias para el ejercicio del Derecho Penal.

“Esos cursos, habitualmente, son caros y quien recién empieza no puede pagarlos, lo que va generando una brecha. Por eso, desde el Colegio vamos a estar dando las herramientas que permitan cerrar esa brecha, accediendo a la formación permanente con cursos gratuitos”, indicaron.

Mencionaron también que otro de los proyectos en marcha es el de realizar un compendio de sentencias judiciales de Villa María, que puede servir de consulta permanente.

Finalmente, indicaron que el sueño que abrazan desde la institución es que los vecinos tengan otra mirada del abogado u abogada y que se vuelva al concepto del profesional de confianza, “porque no solamente asesoramos a quienes están en conflicto con la ley, sino también a las víctimas, y sabemos que, ante cualquier situación, es invalorable contar con asistencia profesional de quien ya se conoce”.