Las Calles
Felipe Poretti: Intendente en tiempos conflictivos
El nombre fue impuesto por Ordenanza Nº 949, del 13 de septiembre de 1954, durante la Intendencia de José Perazolo
Felipe Poretti, de acuerdo a publicaciones oficiales municipales de la época, fue elegido dos veces intendente de los villamarienses: el ciclo que va del 3 de diciembre de 1898 al 5 de octubre de 1903 y, más tarde, entre el 17 de septiembre de 1906 al 13 de julio de 1907.
José Pedernera, en su “Historia de Villa María”, escribía: “Por decreto de fecha 7 de setiembre de 1906, el presidente de la comisión administradora puso en posesión de su cargo a Poretti, que una vez más ocupó el cargo de intendente municipal. Con ello terminaba el proceso de reorganización de las autoridades municipales. Volvía así la Municipalidad a gozar de su autonomía. Contaba con sus autoridades constitucionales, después de más de tres años de desórdenes e interinatos.
A poco de iniciarse el nuevo Gobierno municipal encabezado por Poretti, empezó nuevamente el enjuiciamiento administrativo de parte de la oposición.
En su consecuencia, nació y creció rápidamente un núcleo opositor, favorecía el incremento de este el descontento general que levanta su administración y sus colaboradores, que no tenían, ciertamente, iniciativa alguna digna del aplauso público.
Con el nimio pretexto de un arreglo de las calles y bulevares que afirmaban estar en pésimo estado, el intendente Poretti solicitaba que el Concejo lo autorizara a contraer un empréstito por la suma de doscientos mil pesos nacionales. Tal desproporcionado proyecto fue utilizado por la oposición contra el intendente.
En la primera renovación parcial del Concejo Deliberante, y a solo pocos meses de iniciada esta segunda administración de Poretti, triunfó la oposición.
Tiene esta como jefe al entonces joven y dinámico médico, el doctor Mariano P. Ceballos, quien iniciaba el primer capítulo de su acción política. Se imponía ampliamente en el comicio municipal del 3 de marzo de 1907, con su compañero, Alcides Ceballos.
Solo un mes más tarde, el concejal don Rafael Pellegrini renunció a su banca.
En la elección del sucesor del renunciante, la oposición se adjudicó una nueva victoria. En los comicios del 12 de mayo esta impuso el nombre de su candidato, el señor Manuel Reyno.
De esta manera, Poretti había perdido su mayoría. La oposición, triunfante en los comicios y hábilmente acaudillada por su jefe, el doctor Ceballos, en el seno del Concejo, muy pronto incidió en una situación tambaleante, que se derrumbaba minada por sus propios errores. La oposición afirmaba, tras breve proceso, que el desquicio administrativo y las reiteradas malversaciones y otras graves irregularidades cometidas por el intendente estaban plenamente documentadas.
En consecuencia, el Concejo lo destituyó en su cargo y dispuso que se pusiera al frente de la administración el presidente del cuerpo, don Francisco Seco, hecho que se realizó al día siguiente, previa suscripción de un decreto donde daba cuenta de la entrega del poder por parte de Felipe Poretti”, concluía Pedernera.
En cambio, el exintendente y también historiador, Horacio Cabezas, señalaba que “Poretti ejerció la Intendencia municipal durante tres períodos, que fueron por tiempos irregulares y por situaciones conflictivas”.
El primer período, según Cabezas, “el 3 de diciembre de 1898, el segundo comienza en diciembre de 1901 y su administración resultó´ altamente conflictiva, provocando denuncias de irregularidades a las que el intendente Poretti contestaba con la presentación de su renuncia por sentirse agraviado.
Continuaron las encendidas controversias, denuncias y refutaciones recíprocas, hasta llegar al 12 de junio de 1902, cuando el intendente Felipe Poretti es destituido por el Concejo Deliberante. No obstante, Poretti se niega a retirarse y continúa ejerciendo de hecho la Intendencia.
El 7 de setiembre de 1906 resultó electo por tercera vez, y es destituido nuevamente el 13 de julio de 1907”, finalizaba el excontador e intendente del retorno de la democracia.
La ciudad en el cambio de siglo
La visión de Bernardino Calvo en “La ciudad, las obras y los días”, en cambio, señalaba que en la memoria anual del intendente Poretti, de los años 1899-1900, se da cuenta de que, en ese fin de siglo, las calles Buenos Aires, Perú (hoy, General Paz) y Colombia (actualmente, José Ingenieros), son las de mayor tráfico vehicular y que la plaza "Independencia" constituye el "centro de recreo" más importante de la Villa, siguiéndole en orden de importancia la plaza "San Martín", frente a la iglesia.
Entre otros datos, describe las medidas de "higienización del municipio" destinadas a erradicar las epidemias (peste bubónica, viruela, etc.) que periódicamente asolaban a la población, aconsejando el consumo de aguas puras, que se encontraban a una profundidad de 44 metros.
La administración municipal, respecto a esta gestión con la que culmina el siglo XIX, advierte que "tal vez no encontremos un adelanto que deba corresponderse con esta progresista población, pero sí, en cambio, varios proyectos que vendrán a cambiar, muy pronto, las condiciones higiénicas y edilicias del pueblo".
Con relación al tema de pavimentos para la localidad, es interesante observar que, el 6 de febrero de 1907, el intendente Poretti se dirigía al H.C.D. expresándole que, por el estado de las calles, "en la parte norte del pueblo se está formando como una cuenca, causa que las aguas de los cuatro puntos de la población se reconcentran en la parte más céntrica, dejando intransitables sus calles, y para hacer un trabajo duradero urge construir un desagüe por medio de una cloaca, de acuerdo con el estudio practicado por el Departamento de Ingenieros, y buscar de mejorar el afirmado por medio del macadán (pavimento) y esto que por el momento no será posible pensar el adoquinamiento por los fuertes desembolsos que se requeriría en virtud de las muchas y anchas calles con que compone la población".
