Las Calles: hoy, Mié, Citto y Santoni

Tres amigos unidos en tres calles

Sus nombres fueron impuestos con fecha 14 de noviembre de 1985, por Ordenanza 2.173, sancionada durante la Intendencia de Horacio Cabezas. Las tres calles, aparte de cruzarse entre sí, rodean al predio de San Martín Rugby Club, la institución a la que pertenecían los rugbiers

Las calles honran a los deportistas fallecidos trágicamente en un accidente, y  mañana se cumplen 39 años.

Gustavo Ferradans, de nuestra Redacción, escribió oportunamente:  “El 24 de junio de 1985 amaneció con una densa neblina. En las primeras horas de la mañana comenzó el fuerte rumor de un grave accidente sobre la vieja ruta nacional 9 (camino a Cárcano), que había cobrado la vida de tres personas a pocos kilómetros de nuestra ciudad. Al rato ya se conocían los nombres de las víctimas, todas vinculadas al rugby de San Martín RC.

La trágica colisión entre un Peugeot 504 y un camión Fiat 619, provocó la muerte de los tres ocupantes del rodado menor: Alejandro “Cacho” Mié, César Citto y Richard Santoni, todos integrantes del club Tricolor y todos apasionados por el rugby.

Los tres habían viajado días antes a Buenos Aires. En el caso de Mié, para realizar una operación comercial y aprovechar (de paso) para presenciar un partido de Los Pumas, que el sábado 22 de junio habían alcanzado un histórico triunfo ante Francia por 24 a 16 en cancha de Ferro Carril Oeste.

La victoria del seleccionado de nuestro país ocupó un importante espacio en las noticias de ese fin de semana, por tratarse del primer triunfo desde 1949 en  enfrentamientos ante Francia.

­­­Los tres, además de compartir la pasión por el rugby mantenían una amistad que se había forjado en el San Martín RC, aunque en ese momento todos tenían diferentes roles en este club, habían crecido corriendo detrás de la guinda.

Citto había sido jugador, aunque en ese momento estaba alejado de la actividad. Mié, también había jugado muchos años, e integraba el cuerpo técnico, como colaborador del entrenador Raúl Franco, estando a cargo de los entrenamientos de una treintena de jugadores que, por razones de estudio, estaban radicados en Córdoba. Por último, Santoni, a pesar de vivir en la capital provincial, era integrante del plantel superior del San Martín.

César Armando Citto, conductor del Peugeot, tenía 31 años. Había nacido el 26 de enero de 1954 y vivía en la avenida Carranza al 500 en Villa Nueva. Era soltero y estudiaba los últimos años de la carrera de Abogacía, en la Universidad Nacional de Córdoba.

Era militante del radicalismo, integrante de la Línea Córdoba y colaborador activo de los, por entonces senadores Daniel Baysre y José María Parola, aunque estaba vinculado más estrechamente de este último, del que era su secretario. A pesar de que ya no jugaba al rugby, seguía vinculado al club.

Alejandro “Cacho” Mié, que ocupaba el otro asiento delantero, tenía 26 años y era un comerciante local. Era socio-propietario de dos comercios dedicados a la venta de muebles para el hogar y de automotores, respectivamente. Hacía un tiempo que se había radicado en Córdoba, aunque visitaba diariamente nuestra ciudad, dado que sus padres vivían en la calle Mendoza al 600.

Richard Santoni tenía 23 años (nacido el 18 de septiembre de 1961) ocupaba el asiento trasero. Estaba radicado en la capital provincial (vivía en el barrio de Alta Córdoba), estaba casado y era padre de un pequeño. Santoni trabajaba en el Banco de Córdoba de aquella ciudad  y era hermano de Marcelo (exfutbolista) y Luis, ambos muy conocidos por los villamarienses.

 

Sus nombres junto al club

Pocas semanas después del accidente, el Concejo Deliberante sancionó una ordenanza que renombraba tres de las calles del barrio Las Acacias todas unidas a los límites del predio Tricolor. La calle por la que se ingresa al club (incluida la diagonal) se llama Alejandro Mié; la paralela a esta (cercana a la cancha de hockey) se denomina César Citto y la de atrás, cercana a la cancha utilizada habitualmente por los veteranos o para jugar tocata, recuerda a Richard Santoni.

 

Inolvidables

Hoy el recuerdo de los tres se mantiene imborrable en el San Martín, club que unió sus pasiones por la misma camiseta y por el rugby. Hoy, los nombres de Ricki, Cacho y César surgen en una anécdota, en cada charla, cada encuentro o cada reunión en el club.

Pasaron 39 años de aquella mañana trágica, y sus nombres siguen presentes cada vez que alguien empuja un maul o un scrum; o cada vez que alguien pasa una guinda, con la misma pasión que ellos disfrutaban del rugby.