Día del Bombero Voluntario - Nora Marín - Arroyo Cabral
La palabra ayudar
Ingresé como aspirante a los 27 años y a los 28 fui bombera, me recibí en el 2000 y el año que viene cumplo los 25 años de servicio.
Lo que me motivó a ser bombera fue que a mis 19 años tuve un accidente en el que falleció un amigo, en ese momento no sabía qué hacer y en nuestro pueblo no había bomberos, debimos esperar que nos socorrieran de otro lado y la demora fue bastante, a mi parecer. Cuando se inició el Cuartel de Bomberos en Arroyo Cabral, empezó un hermano mío y yo comencé ayudando a la comisión, después la integré y por último decidí ingresar como bombero, con la idea de que, si algo no me gustaba o no podía hacerlo, lo dejaría. Ya pasaron varios años y la motivación fue creciendo cada vez más, querer saber cómo actuar, cómo ayudar. La palabra ayudar es la que siempre hizo en mí ese ruido para perfeccionarme y seguir dentro del cuartel. Por supuesto, que ahora más tranquila que al principio. Como dijo una compañera docente, el tiempo lo calma todo.
- Anahí Garnica fue la primera mujer bombera de la República Argentina. Hija de un bombero, fue la primera mujer en ingresar en el escalafón Bomberos de la Policía Federal en 2003, un lugar hasta entonces solo reservado para hombres. Falleció en el cumplimiento de su deber en el incendio de Iron Mountain, en 2014.
Para ser bombera tuve que aprender que, además de ayudar, debemos cuidarnos, cuidar nuestra vida. Pensar que no somos héroes, somos humanos y como humanos debemos cuidarnos, tanto en lo físico como en lo emocional. También tuve que aprender que debemos cuidar a la familia y que los cambios mayormente los hacen ellos para que nuestra profesión se dé. Uno a veces pierde parte de momentos únicos en la familia, que el tiempo no los devuelve, pero te reconforta el alma cuando te dicen lo orgullosos que se sienten de tener a una mamá, hermana e hija bombero. Todo tiene su recompensa.
Mis mayores retos fueron superar los diferentes niveles de bomberos y llegar a ser instructora. Llegué hasta mi tercer nivel y cuando vi el tiempo que te lleva ser instructora, decidí no sacrificar más tiempo a mi familia. Decidí dedicarme solo a mi cuartel y a capacitarme en lo que más me gusta, que es la psicología en emergencia.
Cuando suena el handy para ir al cuartel, por supuesto que se siente miedo, no en todos los llamados, pero sí en aquellos que involucran situaciones extremas. Humanamente, es una condición natural.
A lo largo de mi carrera he trasmitido con pasión la labor bomberil a los más jóvenes y a los niños, con historias, hechos y mucho amor en lo que hago. He transmitido que al hacer todo lo que uno hace sin esperar nada a cambio, te sentís superconfortable solo con el hecho de que ayudaste a tu prójimo.
