DÍA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES - Eduardo Bordini – Cartero y trabajador postal
“Hace diez años que no veo una carta escrita a mano”
Tienen que saberlo todo, porque a veces solamente una calle y un número no son suficientes.Los carteros deben conocer la calle, el color de la casa, si tiene número (o no) y, a veces, los apodos. También teniendo en cuenta que puede haber un perro que se vuelva un obstáculo a la hora de verlo llegarEduardo Bordini hace casi dos décadas que se dedica a la mensajería en el Correo Argentino. Primero, en bicicleta o en motocicleta, se dedicó a golpear todas las puertas de su área y enviarle a cada vecino su correspondencia, así hiciera calor, frío, lluvia o viento. Hoy, en el centro logístico, se encarga de organizar la paquetería, incesante en tiempos de la venta virtual.
“El perro es el peor enemigo del cartero”, afirmó sin vueltas el villanovense, quien recordó su primer día, allá por el año 2004: “Me tocó salir a ayudar a otro cartero y fue bastante difícil. Yo no sabía nada y fue algo complicado. Terminé a las seis de la tarde, pero lo hicimos todo… Había mucho volumen de correspondencia”, recordó el conocido hincha de Leandro N. Alem.
Eran tiempos donde llegaban más boletas en forma física, más mensajes y hasta cartas escritas. Esto último son algo en extinción: “Hace, fácilmente, 10 años que no veo una carta escrita a mano”, aseguró Bordini, tal vez no teniendo en cuenta la tristeza que le generan estas palabras a muchos poetas, nostálgicos y habitantes de un mundo que, de a poco, fue mutando.
“Hoy me dedico al armado del reparto, a diferentes especificaciones y todas esas cosas. No salgo a la calle, estoy siempre adentro del galpón del Centro Logístico, en Teniente Ibañez e Intendente Maciel”, afirmó el villanovense, añorando los tiempos en donde se cruzaba, día a día, con los vecinos y el sol le pegaba en la cara mientras sonaba en altavoz alguna canción de Carlitos La Mona Jiménez.
“El día a día, en la calle, es hermoso. Si pudiera, volvería a la calle, porque el trato con la gente es algo único…, es otra cosa. Me tocó encontrarme con gente solidaria, y con otra no tanto”, especificó, y graficó que “para hacer un promedio, en la mayoría de los casos, el destinatario no está, suelen estar los hijos o las esposas”.
Pensando en esta década, y en el avance de la tecnología que hoy ha vuelto papeles en mails y publicidades, en mensajes de texto, Bordini considera que el avance “ha perjudicado la tarea”. “No ha perjudicado solamente al correo, sino también a otros sectores”, aclaró, y ejemplificó: “Hoy la gente ya no manda más cartas escritas porque todo es por teléfono, con las redes sociales, los mensajes, el WhatsApp y demás…. La tecnología, al correo, lo perjudicó y lo va a seguir perjudicando”, aseguró.
Referido a algunas “perlitas” que tiene, y que tuvo, su tarea, recordó el momento en donde le tocó entregar un juguete sexual a domicilio, o una anécdota donde sus supervisores lo encontraron en una plaza local en compañía de una muchacha con la que se encontraba saliendo. “Son anécdotas que quedaron, la de la plaza fue divertida porque me encontraron in fraganti, pero, en realidad, yo ya había concluido con mi trabajo… En su momento fue incómodo, pero con el paso de los años se convirtió en algo divertido”, graficó.
“Lo que más me gustaba era estar en la calle, el trato con la gente y el hecho de conocer. En la calle las horas pasan más rápido y uno está todo el tiempo en movimiento. Lo que menos me gustaba, tal vez, era cuando había mucho trabajo por hacer. Ahora, en el sector paquetería, las cosas son distintas, llegan camiones todo el tiempo y el trabajo es más pesado. Acá, hay que cumplir las horas”, cerró el trabajador postal, uno de los tantos encargados de que las cosas llegan a destino; aquellos que ven primero el paquete o el sobre, que traerá las buenas nuevas o no tanto.
