Día de la Industria - Miguel Ángel Mulinetti
Toda una vida de trabajo artesanal
Dedicado a la fabricación y reparación de bombas de agua para distintos tipos de vehículos, Mulinetti dice que trabajo no le falta gracias a que con una tarea manual remplaza muchas de esas piezas que tal vez no están ingresando por las restricciones a las importaciones
Con 65 años de brindar soluciones a través de una mano de obra artesanal, como él mismo la define, a Miguel Ángel Mulinetti trabajo no le falta. Dedicado a la fabricación y reparación de bombas de agua para automotores, camiones, tractores, y también a la reparación de tensores de correa, dice que el contexto hiperinflacionario que se vive, las fluctuaciones del dólar y las restricciones a las importaciones no han afectado su actividad. Por el contrario, al hacer un trabajo artesanal de reparación y de remplazo de piezas que tal vez no están ingresando por las restricciones del Gobierno, esto que está afectando a los demás, a él prácticamente lo beneficia porque ya no hay quien haga esos trabajos manuales.
“Siempre tenemos muchísimo trabajo, porque mantenemos una línea de conducta con muy buenos repuestos y no cobramos excesivamente. Son muchos años, la gente me conoce, lo que no se consigue lo hago y a los problemas que le surgen se los soluciono”.
“Empecé en el año 1958 a trabajar con bombas de agua y me independicé en el año 1970. Yo me proveo de algunas fábricas multinacionales y de otras nacionales que son importadoras, tengo cuatro o cinco proveedores de ese tipo. Esas empresas trabajan con pago anticipado, son muy serias, se maneja todo con dólar oficial”, explicó ante El Diario.
No he tenido mayormente problemas, mantenemos unos precios muy acomodados comparativamente, entonces siempre tenemos muchísimo trabajo, porque mantenemos una línea de conducta con muy buenos repuestos y no cobramos excesivamente. Son muchos años, la gente me conoce mucho, lo que no se consigue lo hago y a los problemas que le surgen se los soluciono. Si hay que hacer una pieza, la fabrico, le damos una posibilidad a la gente, una respuesta. Pero si se rompió una pieza y nueva cuesta 50 mil pesos, al repararla no le voy a cobrar la mitad solo porque me guío por el valor de una nueva, yo le cobro el valor real del trabajo que hice, que en general es muy inferior. Ese es mi criterio. También hay gente que piensa que porque el trabajo es más económico es menos valioso, a veces me ha pasado que vienen con un trabajo que no se lo hacen en ningún lado y yo se lo hago simple, y desconfían de que el trabajo vaya a estar bien hecho”, señaló.
“Las importaciones sirven en cierta medida, porque se consiguen materiales que acá no se pueden construir. Pero la apertura total destruye toda la industria nacional. Los extremos son malos”.
“Lamentablemente, estamos en una etapa donde no queda mano de obra artesanal de este tipo, por eso nos va bien en el aspecto de que no nos falta trabajo, si bien estamos en la lucha, como todo el mundo, y sufrimos los aumentos. Se pueden hacer las cosas si uno pone voluntad, nada es imposible, pero hay que ponerle pilas. Si no, no hay nada que hacer”, consideró Mulinetti.
“Tenemos clientes de Ushuaia, Formosa, La Rioja, porque hay muchos repuestos que no se consiguen, entonces yo los adapto, los reformo, les voy solucionando los problemas, todos los clientes que tenemos son excelentes, no tengo ningún inconveniente. El único problema que tengo es que, con 80 años, me está haciendo daño el estrés, me afecta un poco porque la gente está muy apurada. Vengo de una época en la que todo se hacía a hombro, a pulmón, pero ahora si no tienen un montacargas, por ejemplo, no trabaja nadie. Entonces se rompe algo y lo quieren ya, eso me afecta un poco, pero en lo demás no tengo problema de ningún tipo, ni devoluciones, ni reclamos, ni peleas con clientes. Estoy muy satisfecho”, aseguró.
“Hay sectores de la industria que reclaman por la falta insumos que necesitan para trabajar, que no pueden ingresar al país, que no se fabrican acá y no tienen cómo remplazarlos. En un contexto tan desfavorable para muchas industrias, en nuestro rubro, al hacer un trabajo artesanal, podemos reemplazar esas piezas que ya no las hace nadie. Nos va bien, el trabajo ha permanecido inalterable por esta mano de obra artesanal de tantos años”, remarcó.
Al referirse a cuáles son las expectativas con el próximo gobierno y si cree que su realidad laboral va a cambiar, Mulinetti respondió que espera y desea que siga como está.
“Trabajando el campo, hace funcionar todo en nuestra ciudad. Estando el campo en condiciones, nosotros vamos a seguir trabajando de la misma manera y muy bien. De todas formas, mi actividad es bastante estable, y siendo una tarea poco común o en la que no hay mucha competencia, las posibilidades son inmensas. Ahora, hay que ver cómo crece el país en ese aspecto, me complicaría, por ejemplo, si el próximo gobierno tuviese una política de apertura de importaciones, porque entonces eso sí me restaría trabajo. Hubo políticas como las de (el expresidente Carlos) Menem, que sacó de circulación todos los autos usados y a nosotros nos perjudicó enormemente. Las importaciones sirven en cierta medida, porque se consiguen materiales que acá no se pueden construir, por ejemplo, unos rodamientos especiales. Pero la apertura total destruye toda la industria nacional. Los extremos son malos”, subrayó.
Por lo demás, tras aclarar que no tiene y nunca tuvo ideología política, consideró que “Argentina potencialmente está virgen y puede desarrollarse muchísimo más”.
“Argentina tiene un potencial grandísimo, y para un desarrollo bárbaro, si le dan lugar y los incentivos que corresponde, premiando al que trabaja, Argentina tiene un potencial muy grande en el mundo. El argentino es muy apreciado por su capacidad laboral”, afirmó.
