Visionario con tijeras - Cada vez más jóvenes, como Brian Vera, ven en el oficio una salida laboral exitosa

Un peluquero que se divierte mucho

Comenzó a cortarle a sus amigos a los 15 años. Sin tener mucha noción, se daba mano, así que comenzó a cortar más y más. Hasta que un día, su papá le preguntó si quería estudiar peluquería, y ahí cambió todo

Brian Vera (24 años) tiene cara de buena gente. Y lo es, porque  es una persona educada, tranquila y que le gusta charlar (y sobre todo escuchar) a sus clientes mientras le corta el pelo. Inclusive, dice que “a veces, además de peluquero, soy un poco como psicólogo, porque vienen y  me cuentan sus problemas, je”.

Mientras corta, se nota que este peluquero es muy detallista

Así que sus cortes son, para muchos, como ir a terapia. Pero regresemos en el tiempo. Brian, que tiene un hermano y dos hermanas, de una familia típica villamariense y muy trabajadora, comenzó a cortar el pelo como un juego entre amigos. Pronto notó que se daba mano. Antes trabajó vendiendo escobas como su abuelo, tartas de su mamá y, a los 16, a través del Plan Primer Paso (PPP), en una distribuidora mayorista.

“Pero ya en ese momento cortaba el pelo. Primero, a mis amigos. Mi papá tenía una maquinita y se la saqué, y la verdad que hacíamos desastres, los cortes eran cualquier cosa (risas). Luego, fui cortando el pelo de amigo a amigo, y otros de ellos lo hacían, pero el que más lo hacía y no tan mal era yo. Así que mi papá me dijo si quería estudiar, al verme cortar tanto el pelo y que me gustaba. Y le dije que sí”, contó Brian.

Tenía 15 años. Se graduó en  2015, tras hacer el curso de estilista, que dura 9 meses: “Lo hice en ICP, aunque también hice un curso de perfeccionamiento con Viviana Calderón y otro con un chico que se llamaba Joaquín, que vino de afuera. Siempre estoy haciendo algún cursito en línea y constantemente perfeccionándome”.

 

Su primera peluquería

“Recién recibido, comencé a trabajar a domicilio, como un delivery de cortes (risas). A la par trabajé en Atilra, también en el Correo Argentino,  y con lo que ganaba ahí me compraba más y mejor equipo de peluquería. Cuando tuve muchos clientes dejé el otro laburo y abrí mi propio local en Naciones Unidas y Colombia, con un amigo, para darle una mano a él, porque yo ya tenía mucha gente. Además, hay que ser solidario con la gente del ramo, y él era de mucha confianza. Hicimos un buen equipo. Estuvimos dos años. Gran experiencia para los dos, porque crecimos mucho. Hasta que nos agarró la cuarentena”, expresa.

La pandemia los complicó mucho. El tema del alquiler -que cambió de dueño e inmobiliaria-, el cual le aumentaron más del 150% en ese entonces, y el poco trabajo, los desanimó. Terminaron entonces separándose, cada uno por su camino, no había opciones de otro local y estaba todavía difícil la situación, con muy poca clientela.

“Decidí entonces alquilar un departamento, un primer piso que daba a la calle. Viví dos meses ahí, pero luego ya me mudé y solo fue mi peluquería. Estuve dos años en ese lugar. Trabajé solo con turnos, a través de mensajes. Muchos clientes de boca en boca y que crecieron muchísimo”, dijo.

Brian corta principalmente a varones y con máquina, su especialidad. A la navaja la usa menos, porque explica que hay unas máquinas que se llaman “shavers, que como que afeitan”. Obvio, la tijera sigue siendo indispensable. Y hace barbas también. Le ha cortado a mujeres, pero con pelo corto, no muy largo.  Sabe hacerlo, pero no le gusta. Lo suyo son los cortes de hoy, que hace que la gente se corte mucho más seguido.

“Llegué a tener un cliente que se cortaba dos veces por semana, que lo quería siempre prolijo. Y es normal que lo hagan una vez por semana. La mayoría, cada dos o tres. No sé cuantos clientes tengo, pero son muchos. Y ahora, cada vez corto a más personas, sobre todo en este nuevo local “, detalla.

 

Un nuevo local

Vera, al final, se mudó del departamento y se abrió su peluquería (se llama SL) en su nuevo local de la calle Italia, entre San Juan y La Rioja. Y está feliz. Incluso está trabajando ahora con otro chico que se acaba de recibir, porque “pienso que hay que ayudar a los otros, y más en este medio. Yo lo ayudo a crecer y él me ayuda a mí. Nos potencializamos”

Es consciente de que el rubro peluquería es una buena opción, con mucha salida laboral para los jóvenes: “Está de moda estudiar esto, porque genera un lindo ingreso y lo maneja uno como quiere. En mi caso, es muy divertido. Yo lo tomo como si fuera una reunión de media hora con un amigo, no lo tomo como peluquero-cliente. Me cuentan de todo. Soy un poco su terapeuta. Me gusta mi trabajo. Hay muchísimos peluqueros, pero creo que hay mercado para todos. Y cualquiera puede hacer el curso. La clave está en cómo tratás al cliente, ahí está la diferencia”, explicó.

Brian Vera se ve creciendo en esto, haciendo una larga carrera como peluquero.

“Me veo, en un tiempo, en una peluquería más grande, con un equipo más amplio. Ahora, mi hermano comenzó a estudiar y lo voy a sumar al equipo para seguir creciendo”, detalló.

 Aunque no es de festejar el Día del Peluquero, piensa que esta vez quizá sí lo haga, con alguna promoción o con amigos, y deja un mensaje a sus colegas.:

“Yo les digo que le metan, es una carrera muy linda, y si te gusta hacerlo, más. Hay trabajo para todos”, concluyó.