Artista con tijeras - Mirta Perotti hace casi tres décadas que es peluquera y se siente plena y feliz de serlo
“La peluquería es como un arte”
Para ella, este es un trabajo de artista. Cada cabello que se pone delante suyo representa un desafío creativo. Pero más allá de esta labor, una de las cosas que más disfruta es el contacto con la persona. Conocerla bien es clave para que los resultados de un corte sean en verdad exitososMirta Perotti es una mujer de maneras suaves y educadas. Transmite mucha paz. Quizá se deba a su sonrisa, que jamás deja de sonreír, y un tono de voz que sin dudas hace que su interlocutor se sienta muy cómodo hablando con ella. Quizá tan cómodo como seguramente se sienten sus clientas, y uno que otro varón que pasa por su tijera.
Ella nació en Arroyo Cabral, pero al tiempo se fue a vivir a Ticino, donde formó su familia. La vida da sus vueltas y se separó joven. Así que se vino a vivir a Villa María, donde crió a sus hijos; hoy, una mujer de 31 y un varón de 34.
Una vez instalada acá, su tía, y quien sería su maestra peluquera, Norma Vignone, le ofreció trabajar con ella en su peluquería de Arroyo Cabral, “y de paso me enseñó el oficio, así que durante dos años fui y vine de acá a mi pueblo natal, y aprendí el arte de la peluquería, y lo hice trabajando”.
Trabajo y escuela
“Fue mi trabajo y mi escuela, pero más mi escuela. Ella estaba con problemas de salud y me dijo que fuera a ayudarle y de paso me enseñaba. Fue así que conecté con una parte mía de artista que no sabía que tenía. Y aprendí muy rápido. Era muy joven, je. Y la verdad es que me gustó mucho, porque me gusta crear”, detalló.
Para Mirta, cortar el pelo es un desafío permanente. Para ella, cada cabeza, literalmente, es un mundo de posibilidades. Y lo hace con las ganas, con las mismas ganas con las que abrió su peluquería hace casi 30 años, y a solo tres de instalarse en esta ciudad.
“Yo, en ese tiempo, además de lo de la peluquería, trabajaba de administrativa en la Sociedad Rural. Pero como me gustó y le agarré la mano a lo de ser peluquera, decidí poner mi peluquería. Así que durante un tiempo trabajé medio día de administrativa y medio día de peluquera.
Al principio no le fue fácil porque no hacía nada de publicidad y trabajaba de boca en boca, y “cuando empecé lo veía como un juego. Hasta que en 2001 me quedé sin trabajo y ahí solo tuve la peluquería, que primero estuvo en mi garaje y luego acá, en este salón que acondicioné y que también forma parte de mi casa”.
Me dio todo
“La peluquería (en Jujuy 677) me ha dado todo. Conocí muchísima gente, hice muchas relaciones, pude criar a mis chicos, viajé gracias a ella, todo. A mí, además, si algo me ha dado este oficio es la satisfacción de ver a la persona cuando se va. Porque, además de mi tía, tuve también muchos maestros, como lo fue Oscar Colombo, con cuyo estilo me identifico. Pero con el tiempo formás tu propio estilo. Y a este lo vas a adaptando a cada persona, de acuerdo a su gusto. Cada persona es diferente: la textura del cabello, la forma del cráneo, de la cara. Y ahí uno interpreta lo que le gusta a la persona. Por eso es tan importante conocer a quién le vas a cortar el pelo. Y eso, conocer a la persona, es algo que me apasiona de mi trabajo. Y ver la cara de satisfacción de ellos luego de un corte es mágico”, expresó.
Ella explicó que se siente artista, sin dudas. Pero, además, para ella no solo es el corte o el peinado, sino las palabras que se intercambian con la clientela, “una carla, o una simple palabra, lo cambia todo, y me gusta que la persona se vaya completa”.
“Muchos me dicen ‘qué paciencia que tenés’, o ‘sos como una psicóloga’, pero yo no me considero así. A mí me encanta la parte de la comunicación, saber las necesidades de cada persona, qué le gusta, qué no, sentir empatía con los clientes. Darles contención. Que se sientan seguros. Eso, a mí, me gusta mucho de la peluquería”, detalló.
Mirta contó que precisamente en un principio, cuando empezó, eso es lo que ella necesitaba y le daban los clientes, y ahora, con su experiencia y conocimiento, se lo devuelve a ellos: “Ha sido un ida y vuelta, y es algo que estoy cosechando, y poder retribuir a las personas que me ayudaron y confiaron en mí hace la diferencia”.
Hoy en día
Por estos días, ella está en una etapa en la que, aunque trabaja menos, para disfrutar más de su familia y sus nietos, sigue disfrutando, y tiene la ayuda de otra chica con la que hacen equipo; “además, la situación económica del país ha hecho que el trabajo mismo haya disminuido, de un año para acá, en un 30%, pero trabajo hay”.
Como corolario, además de contar que, aunque en su mayoría sus clientes son mujeres, tiene un porcentaje también de varones, “que son un cliente muy fiel, son muy prolijos y se cortan cada 20 días”, Mirta también se suma al Día del Peluquero/ra con un mensaje a sus colegas
“Antes se hacían más festejos en el Día del Peluquero, pero todo cambió con la pandemia. Igual, esto se lleva en el alma, es lo más importante. Quiero desearle a todas las peluqueras y los peluqueros que celebren, que disfruten este arte que tenemos, este don que la vida nos dio. Y que estén agradecidos, así como agradecerles a todos los que somos parte de este oficio y, por supuesto, a los clientes y proveedores también”.
