Luchadora con tijeras - Elena Alba encontró en la peluquería su verdadera pasión en la vida
“Amo cortar”
Es una mujer sencilla y generosa, que se hizo desde abajo, y no solo peluquera, sino también empresaria. Feliz de hacer lo que hace y de poder ayudar a otras que también quieren crecer en este oficio que tanto amaElena Alba lleva siendo peluquera desde hace 12 años. Estudió peluquería con Facundo Del Sol, en los cursos que ha dado la Municipalidad y en otros lugares. Siempre ha estado capacitándose para hacer su trabajo lo más profesional posible. Es una luchadora.
“Estudié de todo dentro del rubro. Lo que son escuelas de peluquería locales, las conozco a todas. Pero admito que ser peluquera no fue algo que siempre soñé hacer, pero todo cambió cuando tuve a mi nena más grande”, contó Elena.
Explicó que todo nació cuando comenzó a recibir la Asignación Universal por Hijo (AUH), pues ahí pensó en hacer algo productivo con ese monto, más allá de la gran ayuda que era para ella recibir ese dinero.
“Se me ocurrió hacer un curso, algo que me generara en lugar de solo gastarlo. Entonces surgió la idea de estudiar peluquería. Así que ahí invertí la plata de la asignación y fui creciendo poco a poco. Primero trabajé en mi casa, luego me amplié mi garaje, y bueno, finalmente, desde hace un año estamos en este local de Lisandro de la Torre 276 (junto al Chalet)”, detalló.
Y su negocio no es chico, ha crecido mucho en este oficio. Hoy son ocho mujeres trabajando en su peluquería. Ella arrancó siendo socia con su prima, pero se va a vivir a Italia y entonces ha quedado como única dueña. Es evidente que la decisión que tuvo aquel día, de hacer algo productivo con su AUH, le dio grandes resultados.
En su peluquería no solo se corta, se tiñe o se peina el pelo, sino que es un centro de estética con servicios de manicuría, facial, pestañas pelo por pelo, masoterapia..., “con esto no le damos opción a la clienta a que se vaya, por el contrario, que se haga todo y se sienta bien”.
“Yo, lo que hago, lo que más me gusta hacer, es peluquería a mujeres. No corto a varones; hice, pero el hombre es más quisquilloso, je. Con las mujeres, además, siento una profunda conexión, ellas vienen también a pasar el momento, y con ellas se puede compartir charla, un mate, es otra cosa”, dijo.
Amar lo que se hace
Para ella es muy lindo el oficio. Ama lo que hace. Cuando arrancó nunca pensó que iba a estar enamorada de lo que hace, “pero me fui metiendo y se me metió bien adentro. Hoy veo las cosas que hago o he hecho y digo wow, lo hice yo”.
Elena Alba, además de peluquera, es mamá y pareja. Cuando termina de trabajar, sigue laburando en su casa, atendiendo a su familia. Admite que le cuesta creerse todo lo que ha logrado, como ser dueña de una peluquería en forma y exitosa.
“Me cuesta darme cuenta de lo que soy, de lo que logré, A veces no tengo el valor de verme en el espejo y reconocerme en lo que me he convertido. Por eso yo les digo a los demás que se puede, que se la crean, que si uno tiene un objetivo, y se trabaja bien, se logran grandes cosas. Más allá de la situación en la que esté al país, yo, que vengo de abajo, les digo que sí se puede”, dijo.
Admite que hay mucha competencia en lo que es peluquería, pero también dice que hay trabajo para todos, “es un oficio muy noble; prácticamente, en 6 meses te hacés peluquera y es muy rápida la salida laboral”.
Sentirse completa
Ella tarda entre hora y media y dos horas en un corte de mujer. A todas les lava el pelo. Tiene como mínimo 30 clientas fijas. Muchas nuevas y otras que van y vienen. No tiene intención de seguir creciendo, porque siente que está en el lugar que quiere estar, se siente completa, pero desea que sus compañeras sí lo hagan.
“Así como yo lo hice, yo quiero que ellas también lo hagan. Esto cuesta. Y cuando te ayudan, se agradece. Como a mí tanto me ayudaron otras personas. Mucha gente pasó en mi vida, y sin su presencia yo no estaría acá. Por eso, yo también quiero ayudar”, ahondó.
Para terminar, Elena, que no es de festejar mucho el Día del Peluquero, salvo una vez que hizo un viaje a Rosario, dio un mensaje a sus colegas: “Que sean siempre humildes. Hay muchos que se la creen y no le dan la posibilidad al otro. Acá todos somos iguales. Hay que ayudarnos entre todos”.
