CALLES - HOY, Pje. José Riera
Una calle con sello postal
La calle - pasaje, que tiene solo cien metros de extensión, rinde homenaje a uno de los dirigentes sindicales que luchó en defensa de los trabajadores telepostales en particular y del movimiento obrero villamariense en generalLa arteria de barrio Carlos Pellegrini comienza en bulevar Vélez Sarsfield y termina en calle Ramiro Suárez.
Su nombre le fue impuesto con la Ordenanza 3.657 del 30 noviembre 1995, remplazando al que, en 1977, se le había dado a este pasaje: Atacama.
José Riera nació en nuestra ciudad el 23 de setiembre de 1925, era hijo de españoles procedentes de Islas Baleares. Su niñez transcurrió en los barrios Ameghino, Avellaneda y Carlos Pellegrini. Formó su hogar con Yolanda Amneris Lencina, con quien tuvo dos hijos varones, Daniel Eduardo y Gabriel Alejandro, y una mujer, Elizabet Lilián.
Ingresó a trabajar en el Correo siendo muy joven y a partir de entonces su vida quedó signada por la lucha en defensa de los trabajadores telepostales, nucleados en la organización gremial Foecyt.
En 1958, se había normalizado la constitución del sindicato en nuestra ciudad tras el ideal de conquistar mejores condiciones de trabajo.

La comisión provisoria de “los carteros” estuvo integrada entonces en primer término por José Riera, quien, al año siguiente, con autorización de la Secretaría de Trabajo y Previsión, asumió formalmente ya como secretario general.
Bajo su conducción se concretó el plan de viviendas que culminó con la construcción del primer barrio obrero en el Santa Ana, como así también la adquisición de la sede gremial en bulevar Vélez Sarsfield, con su proveeduría sindical y la caja de préstamos personales para sus propios afiliados.
Organizó excursiones a diferentes colonias de vacaciones y hoteles en zonas de turismo, como los de la de Huerta Grande, durante mucho tiempo. También la fiesta tradicional del Día del Cartero o el Día del Trabajador Telepostal.
Además, fue presidente del barrio Carlos Pellegrini.
En la década del setenta fue secretario político y congresal provincial del Partido Justicialista.
En 1983, con el retorno de la democracia, volvió a su tarea gremial como secretario general del Sindicato de los Trabajadores de Correos.
Fue un ejemplo de vida, lucha, sacrificios y solidaridad.
El recuerdo de su familia
El Diario en las calles estuvo con los familiares del gremialista, quienes nos relataron que tuvo una gran participación en las actividades vecinales, siendo presidente del centro vecinal de su propio barrio, el Carlos Pellegrini, como así también del Club José Manuel Estrada, donde participó junto a vecinos en los carnavales que se realizaban de la ciudad.
Lo recuerdan con muchas anécdotas, especialmente en ocasión de la puesta en escena de un tranvía y una comparsa que se había organizado para tal ocasión.
Actuó en política de manera muy activa y fue jefe político en el gobierno del entonces intendente Carlos Pizzorno.
En el año 1976, con motivo del golpe cívico-militar-eclesiástico, Riera y su familia sufrieron un allanamiento en su domicilio, por ser un activo dirigente del Partido Justicialista y por pertenecer al Sindicato del Correo, aunque no fue detenido.
Un salón de dicho sindicato actualmente lleva su nombre.
En el tiempo que se desempeñó en la institución telepostal hizo ingresar a trabajar a muchos jóvenes en la organización, actualmente muy conocidos, como Daniel López (concejal), Juan Minciaca (actual delegado gremial) y tantos otros.
Recuperada la democracia, volvió a participar en política, como en actividades vecinales y gremiales, con “una manera apasionada de brindarse a los demás”
Un ACV que sufrió en el año 1985 lo dejó hemipléjico y, al cabo de diez meses, otro episodio similar lo afectó de manera tal que no lo pudo superar y falleció finalmente el 4 de mayo de 1986.
Un vecino ilustre
El pasaje tuvo un vecino que luego trascendería nuestras fronteras: Ernesto “Che” Guevara vivía en Vélez Sarsfield al 2051, a solo metros del pasaje José Riera, mientras
trabajaba para Vialidad Nacional en la construcción de caminos de la región (más precisamente el tramo a Las Perdices, de lo que es hoy la ruta nacional 158). El incansable viajero en su paso por nuestra ciudad en 1947, se alojaba en una antigua pensión del lugar, cercana también a una barraca de cueros. En 1997, Jon Lee Anderson, en las páginas 58 y 59 de su biografía: “Che, una vida revolucionaria”, rescató cartas a sus padres y una poesía dedicada al entonces Río Tercero, escritas y fechadas en nuestra ciudad. La cuadrilla de operarios de Vialidad que integraba comía en la fonda que luego fue el Torino, de don Héctor Peplo.
