Enfoque - Ante la demanda de los desposeídos y la opresión impuesta por los poderosos
“Ha llegado la hora de devolverle, sin demoras, su naturaleza política al cooperativismo”
“El proyecto liberal y luego el neoliberal, atacan el gasto social, especialmente los servicios de educación y salud, sus intelectuales han elaborado una arquitectura de desarme político de la sociedad civil para dejarles inermes, pretenden tercerizar el Estado, privatizarlo, para ello les viene como anillo al dedo la conducta corrupta de los políticos- partidarios porque desprestigian el significado de la política, ellos reducen el espectro científico-político a la politiquería partidaria, el pueblo tiene dificultades asombrosas para descubrir estas maniobras ideológicas de dominación, de recolonización socioeconómica porque han sido despolitizados”
Hace poco menos de nueve meses José Yorg propuso, a través de El Cooperativo, que hemos pasado, como humanidad, momentos o etapas de politización, más adelante procesos de despolitización y ahora todo parece indicar que estamos en un período de descubrimiento de la politicidad de las acciones de los hombres y mujeres.
La politicidad del cooperativismo es un proceso de restauración y actualización de sus orígenes, de sus concepciones filosóficas, doctrinarias y sus conclusiones, surgidas como reacción ante la agresión del capitalismo industrial.
La demanda de los pueblos
Hoy, en medio de la crisis más profunda del capitalismo financiero, y como lo catalogara el papa Francisco, “su última fase”, abre la recuperación política del cooperativismo que es demandada por la realidad dramática, dolorosa e injusta que muestran los obreros, los campesinos, los desposeídos de la tierra y de la vivienda, de la salud, del empleo, de la educación, etcétera, es decir, el mismo panorama que impulsó a aquellos Pioneros de Rochdale a fundar su almacén cooperativo en el año de 1844.
Las cooperativas ya no pueden seguir mostrándose en la sociedad como una empresa eficiente y competitiva, interesada solo en la economía, olvidando su lado doctrinal, solidario, transformador, debe mostrar su esencia política como una organización que sienta postura, tal como lo dijo el Episcopado latinoamericano y extendida luego a toda la Iglesia por el Sínodo de 1985: “La opción preferencial por los pobres”. Esa preferencia por los pobres, interpretamos como una decisión política cristiana.
La demanda de la hora
De tales conceptualizaciones surgen que la naturaleza política del cooperativismo plantea, en un proceso de restauración, la formación política de sus dirigentes y de sus asociados. Entonces, esa politicidad cooperativa exige que la educación y formación cooperativa elabore sus contenidos políticos, es decir, incorpore su eje político.
Esta politicidad de la que hablamos es lisa y llanamente devolverle su naturaleza política al cooperativismo de la que fue despojado.
Esta naturaleza política cooperativa se devela y se presenta de mil formas, y como dice José Larralde en su canción De mi cuero: "Mirar lejos es tan fácil que da vergüenza mirar. La cosa es mirar cerquita, ver y poder encontrar", encontrar el aspecto político de las relaciones humanas en sociedades desiguales y, por tanto, la necesidad de tener capacidad de análisis político para ver lo oculto, lo enmascarado, lo que no quieren los poderosos que el pueblo vea y comprenda que el capitalismo puede y debe ser trascendido por el cooperativismo.
En el momento en que reflexionamos sobre las penurias de aquellos hombres y la mujer que constituyeron el primer núcleo del almacén cooperativo en 1844 y el coraje que les dio la convicción de que la cooperación los llevaría a inaugurar otra forma de organizar la empresa, la sociedad, otra forma de relación entre los seres humanos, fue una decisión política y hoy se sigue repitiendo porque es necesario solucionar el desempleo, respetar el derecho de organizarse para saciar el hambre y todos los derechos llamados humanos, es posible ver el lado político del cooperativismo, de su doctrina de armonía, de su historia, de su educación transformadora. Si no la vemos, si no la percibimos, es porque tenemos una ceguera política.
En realidad, y es preciso decirlo respetuosamente, pero en un tono muy alto, que el principio cooperativo de la neutralidad política es errado y equivocado en su concepción y ejecución, en razón a lo que expresa fulminantemente Bertolt Brecht: "El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales".
Ya lo dijo Aristóteles
Por último, si las acciones de los hombres y mujeres en las sociedades son en sí mismo acciones políticas, pues, recordando nuevamente a Aristóteles, quien sentenció que el hombre es un animal político, pretender neutralidad política desde la filosofía y acción cooperativa, a tenor que decidió romper con el capitalismo y edificó valores y principios que humanizan las relaciones, es decir, tomó partido, pues forma parte de las corrientes filosóficas humanistas que rechazan las filosofías mercantilistas, estamos ante una contradicción política del principio de neutralidad política.
Como es bien conocida, en la ley de la lógica, una contradicción es una contradicción entre dos o más proposiciones o juicios.
