Cooperativa de Consumo - Una historia de casi 170 años en distintas regiones de Argentina

Desde la “Panadería del Pueblo”, en 1857, a “El Hogar Obrero”, en 1905, múltiples proyectos que resultaron éxitos y fracasos

Existen cooperativas de todo tipo. Entre ellas las de consumo, las que proliferaron en Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, además de algunas en otras regiones del país, como es la Patagonia. El principal exponente de esta forma de economía social es, desde principios del siglo pasado y hasta nuestros días, la Cooperativa “El Hogar Obrero”. Son emprendimientos solidarios que siempre se destacaron por ser multiplicador de trabajo y, al mismo tiempo, proponer una oferta a millones de consumidores

 

Entre las primeras manifestaciones del movimiento cooperativo desarrolladas en nuestro país se encuentra la denominada “Panadería del Pueblo”, fundada en Paraná (Entre Ríos) en octubre de 1857, es decir, solo cuatro años después de la sanción de la Constitución Nacional en la ciudad de Santa Fe, cooperativa que funcionó hasta 1860.

Uno de los promotores de la cooperativa fue Felipe Baucis, administrador del Palacio San José de Justo José de Urquiza, quien, según un viajero inglés, propiciaba “a través de sus amigos, la creación de colonias, cooperadoras y cooperativas (…) siguiendo las ideas inglesas expresadas en 1844 en Rochdale”.

En 1875, un grupo de inmigrantes franceses creó la Sociedad Cooperativa de Producción y Consumo de Buenos Aires, auspiciada por el sociólogo francés Adolfo Vaillant, que impulsó el cooperativismo en nuestro país y Uruguay.

Sin embargo, no hay información que muestre que la entidad haya llegado a concretar su actividad. Algo similar ocurre con una cooperativa de consumo creada en 1878 por colonos suizo-alemanes en la localidad santafesina de Esperanza.

 

Cooperativa de Almacenes

En 1884, comenzó a operar en la ciudad de Buenos Aires la Sociedad Cooperativa de Almacenes, fundada por David Atwell, un comerciante argentino hijo de inmigrantes británicos. El objetivo inicial era comercializar alimentos y bebidas, aunque el estatuto preveía la posibilidad de operar en otros ramos de la industria y el comercio.

La empresa mezclaba rasgos cooperativos con otros que no lo eran. El capital se formaba por acciones que cotizaban en la Bolsa de Comercio y el estatuto establecía que ningún socio podía tener más de 30 acciones. La dirección era democrática, el 75% de las utilidades se repartía sobre las acciones y se fijaba un porcentaje de esas utilidades como retribución a su fundador y herederos.

 

En la manzana del Congreso

Casi contemporáneamente, en 1885, se constituyó la cooperativa de consumo “Les Egaux”, promovida por una asociación de inmigrantes franceses que habían tenido que emigrar de su país por la ola represiva que siguió a la derrota de la Comuna de París.

La cooperativa estaba ubicada en la manzana actualmente ocupada por el Congreso Nacional y comercializaba todo tipo de artículos.

Adoptó gran parte de los principios rochdaleanos, pero su desempeño fue breve y precario, pues sus fundadores habían introducido el crédito y, para aumentar los atractivos de la cooperación, ya que no habían sido capaces de despertar un sano interés en los socios, establecieron también un pequeño despacho de bebidas. Y ustedes ya se imaginan que un despacho de bebidas asociado al crédito debía terminar con su existencia en pocos años. Y así fue en efecto: en el año 1888 esta cooperativa desapareció definitivamente.

También en 1885, un grupo de inmigrantes galeses de la ciudad de Trelew fundó la Compañía

Mercantil del Chubut, que se proponía comercializar la producción agrícola de sus asociados y proveerles artículos de consumo. Desde el principio aplicó solo parcialmente las normas cooperativas y en 1911 se transformó en sociedad anónima.

En 1887, se creó una cooperativa en la sede porteña del Club Vorwaerts, fundado por inmigrantes socialistas alemanes llegados al país para escapar a las leyes de excepción dictadas contra los socialistas en 1882. La misma inició sus operaciones como cooperativa de consumo de pan y, si bien incorporó luego otras mercaderías, su actividad fue decayendo hasta que dejó de operar en 1896 (precisamente el mismo año que Juan B. Justo fundó el Partido Socialista en nuestro país).

En 1889, se fundó la Sociedad Cooperativa Italiana de Villa Libertad (actualmente Chajarí),

y en 1891, la Sociedad Cooperativa de Panadería de Gualeguaychú, ambas en la provincia de Entre Ríos.

Un nuevo ensayo en la ciudad de Buenos Aires fue la Cooperativa Obrera de Consumo, fundada en 1898 por iniciativa del dirigente socialista Juan B. Justo, quien redactó sus estatutos. La Cooperativa operó en el local central del Partido Socialista hasta su cierre, en 1902.

 

El Hogar Obrero

Finalmente, podemos considerar que este ciclo de ensayos cooperativos se cierra con la creación en 1905 de El Hogar Obrero, nuevamente a instancias del doctor Juan B. Justo. Su fundación coincide con la resolución adoptada en el tercer Congreso de la Unión General de Trabajadores, de tendencia socialista, que invitaba a los asalariados sindicalmente organizados a constituir cooperativas con el objetivo de “mejorar las condiciones de trabajo y hacer más intensa la propaganda obrera, procurando excluir de ellas el sentimiento de estrecho espíritu de corporación y contribuir a robustecer su resistencia al capitalismo”.

La cooperativa El Hogar Obrero (EHO) fue fundada el 30 de julio de 1905 por 19 asociados y operó durante los primeros ocho años como cooperativa de ahorro y crédito para edificación.

En ese lapso, construyó 160 casas independientes y dos pequeños barrios obreros en Ramos Mejía y Turdera (Buenos Aires). Dos años antes, se había constituido la primera cooperativa de vivienda, en el barrio porteño de Paternal, que construyó un barrio para obreros tomando como modelo experiencias semejantes de España e Italia.

En 1912, el Hogar Obrero adquirió un terreno en el barrio porteño de Barracas, en el que construyó su primera vivienda colectiva “de departamentos confortables e higiénicos, para ser alquilados a sus socios a precios reducidos, e instalando en la planta baja una sección de consumo que poco a poco fue incorporando una serie de progresos” que la llevaron a ser la mayor cooperativa de consumo del país.

Durante la década del 20, El Hogar Obrero estableció relaciones con cooperativas mayoristas de Inglaterra, España e Italia, comenzó la operatoria de cajas de ahorro y construyó tres complejos de edificios.

En 1931, la cooperativa tenía más de 900 asociados, 73 empleados y alquilaba 316 viviendas. El Hogar Obrero fue la primera entidad no europea en ser aceptada como adherente a la Alianza Cooperativa Internacional en setiembre de 1910.

La experiencia de El Hogar Obrero promovió el desarrollo de las cooperativas de consumo en todo el país. A título de ejemplo, puede mencionarse la creación, en el sur de la provincia de Buenos Aires, de la Cooperativa de Consumidores de Ingeniero White (1912), la Cooperativa Obrera Económica de Consumo de Punta Alta (1913) y la Cooperativa de Consumo de Empleados y Obreros del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico y anexos división Bahía Blanca (1919). Finalmente, el 31 de octubre de 1920, 173 vecinos de Bahía Blanca, la mayoría de ellos trabajadores ferroviarios, crearon la entonces llamada Sociedad Cooperativa Obrera Limitada Molinera, Panadera y Anexos, con el objetivo de producir pan para mejorar la calidad, asegurar el peso exacto y abaratar un producto que era esencial en la mesa familiar.

El 1 de mayo de 1922, Día de los Trabajadores, comenzó a funcionar la primera panadería y en 1932 abrió el primer almacén, iniciando así la que sería su actividad principal, desarrollada hoy a través de una cadena de autoservicios bajo el nombre Cooperativa Obrera, de reciente arribo a Villa María, corresponden a la rama del consumo.